La fuga de trabajadores causa más problemas a Unipost

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Medio centenar de empleados del grupo postal piden la baja acogiéndose a una ley que les da derecho a indemnizaciones por despido improcedente

Trabajadores de Unipost concentrados hace dos años en protesta por los retrasos

Barcelona, 29 de diciembre de 2016 (06:00 CET)

El impago de las pagas extra y los retrasos en las nóminas en los últimos años puede constarle muy caro a Unipost. Los trabajadores están hartos de trabajar cobrando tarde y de no percibir las extras, y algunos han decidido dar el paso y dejar la empresa. Lo problemático para el grupo postal de los Raventós no es que se vayan, es que tendrá que pagarles como si les despidiera de forma improcedente.

Medio centenar de trabajadores de Unipost han solicitado la baja de la empresa, pero lo han hecho acogiéndose al artículo 50 del estatuto de los trabajadores, según explicaron fuentes sindicales. Dicho artículo establece que, en caso de "falta de pago o retrasos continuados en el abono del salario pactado", el empleado tendrá derecho a la cantidad correspondiente a un despido improcedente.

El despido improcedente fue rebajado en la reforma laboral de 2012, de 45 a 33 días por año trabajado. Por ello, las indemnizaciones que deberán percibir serán de 45 días por el tiempo trabajado hasta febrero 2012 y 33 días para los casi cinco años siguientes. Los sindicatos no tienen todavía un cálculo de lo que le puede costar a la empresa, pero son conscientes de que puede darle la puntilla a su delicada tesorería.  

Dos años de retrasos  

Los trabajadores acogidos a dicha ley, que pueden ir a más, lo hacen tras dos años con retrasos con las nóminas. Unipost intentó en varias ocasiones pactar los calendarios de pagos con los comités de empresa, lo que anularía cualquier reclamación como la que ahora le acecha, pero no lo consiguió.  

Actualmente, la compañía dirigida por Pablo Raventós está abonando las nóminas fraccionadas. El día cinco paga una parte y el resto, a los diez días aproximadamente. Además, debe el 60% de la extra de verano, a pesar de que en septiembre se comprometió a liquidarla en tres meses, y ha pospuesto un año el pago de la extra de Navidad.  

Estas bajas abren un frente más para la ya muy judicializada situación de Unipost. La compañía ha llevado el retraso de la extra de Navidad a la Comisión Consultiva Nacional de Convenios Colectivos, que decidirá a finales de enero si concede aplazar el pago de la nómina un año o no.  

La compañía también espera la resolución de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sobre el conflicto que tiene abierto con Correos. Unipost denunció a la empresa pública a raíz de la pérdida de las ventajosas condiciones de contratación con las que contaba, y espera una resolución favorable que mejore sus urgencias de tesorería.  

Peores resultados  

La compañía propiedad de la familia Raventós cerró 2015 con una facturación de 93,9 millones y una reducción de sus pérdidas de los 5 millones de 2014 a 2,2 millones. No obstante, tras la pérdida de un importante contrato con Iberdrola, este 2016 lo cerrará con unos números similares a los de 2014.

La auditoría de las cuentas de 2015 alertó de la delicada situación del grupo y advirtió de la falta de diversa información. Entre ella, la de los accionistas de Unipost.

Pese a que no consta en dicha auditoría, una sociedad de Madeira, Patinage Consultadoria e Marketing Lda, participada por los propios Raventós, tenía una participación en Unipost, según la información a la que tuvo acceso Economía Digital. Esta sociedad fue liquidada recientemente.
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