La ‘start up’ que tropezó con la cruda realidad

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TIC

25 de julio de 2012 (00:08 CET)

Atenerom, una start up del sector TIC y con apenas año y medio de vida, ha despedido a la mitad de la plantilla un mes después de mudarse a unas nuevas instalaciones de 2.000 metros cuadrados por problemas de espacio.

El debut de la nueva sede fue la guinda a la contratación de medio centenar de profesionales. La pyme justificó el movimiento en el lanzamiento de una nueva red social basada en eventos culturales y sociales, Habaluc, y para poner en marcha el plan de expansión internacional.

El pasado viernes, un mínimo de 20 trabajadores fueron comunicados a la americana. “Nos dijeron que el lunes no volviéramos”, explica un afectado. Prácticamente toda la plantilla firmó contratos como autónomos, “eran las condiciones de partida”, por lo que la relación laboral terminó al instante.

Parte del personal en vacaciones no ha sido despedido formalmente y se ha enterado de su nueva situación laboral al comprobar que los correos electrónicos corporativos estaban anulados o bien por sus compañeros de trabajo, testigos de la decisión de los directores de Atenerom.

El proyecto fue fundado con 300.000 euros por Óscar Ruiz y Juan Balanzó y pretendían expandirlo a Estados Unidos, con la idea de abrir oficina en Nueva York, a principios de 2013. Otros mercados objetivos eran Francia, Alemania y Reino Unido. Para encarar esta etapa Atenerom negociaba una ronda de financiación de 1,5 millones de euros.

Financiación

Antes, a principios de año, la start up logró levantar dos millones mediante financiación bancaria e inversores privados. El Institut Català de Finances y Banc Sabadell prestaron 250.000 euros cada uno a los emprendedores. El millón y medio restante fue aportado por socios.

Pero mientras toda esta operación se guisaba en los despachos, los trabajadores describen “un calvario laboral”. Los despidos aparentemente injustificados eran frecuentes, según su versión. “Un viernes despidieron a un grupo de cinco personas que cumplían muy bien”, explica otro de los profesionales despedido. “Las jornadas excedían ampliamente las ocho horas, estábamos totalmente entregados”, remacha un compañero.

Los más optimistas esperan que esta medida sea temporal y que tras el verano vuelvan a contratarles. De momento, Atenerom no da explicaciones.
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