Salvador Alemany, presidente de Abertis y también del patronato de la Fundación Liceu. Se encarga junto a Seeliger Conde de la selección del nuevo director general de la catedral operística de Barcelona. /EFE/Javier Liaño

La dirección del Liceu enfrenta a 42 candidatos (y también a políticos)

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Salvador Alemany está a punto de anunciar quién será el nuevo director general del Liceu de Barcelona, un cargo técnico, pero sujeto a presiones políticas

Josep Maria Casas

Economía Digital

Salvador Alemany, presidente de Abertis y también del patronato de la Fundación Liceu. Se encarga junto a Seeliger Conde de la selección del nuevo director general de la catedral operística de Barcelona. /EFE/Javier Liaño

Barcelona, 15 de marzo de 2018 (04:55 CET)

El Gran Teatre del Liceu de Barcelona está a punto de nombrar a un nuevo director general. Cuando este 22 de marzo se reúna el patronato de la Fundación Liceu, su presidente, Salvador Alemany, confía en que haya finalizado el proceso de selección para anunciar su nombre. Al concurso para gestionar la catedral operística de Barcelona se han presentado 42 candidatos. Este proceso no ha estado exento de presiones políticas.

Roger Guasch dejó la dirección general del Liceu el pasado viernes y, este lunes, ya ejercía como director del área deportiva del RCD Espanyol. Fuentes del Liceu apuntan que la selección del substituto de Guasch ha entrado en la recta final. Si el concurso está definitivamente resuelto, anunciarán el ganador el próximo jueves. La empresa de cazatalentos Seeliger Conde se ha encargado del proceso, pero Alemany entrevistará a los finalistas antes de tomar la decisión. Deberá ocuparse de la venta de Abertis, de la que es presidente, y al mismo tiempo del Liceu.

Demasiada carga política

Se trata de un cargo técnico, de gestión, pero sujeto a presiones políticas. En el patronato de la fundación, así como en su comité ejecutivo, se encuentran representantes de la Generalitat, del ministerio de Íñigo Méndez de Vigo, del ayuntamiento de Ada Colau y de la diputación de Mercè Conesa, además de patronos de honor y mecenas. Las diversas fuerzas políticas siempre han intentado atar en corto al Liceu.

Fuentes del patronato indican que Ferran Mascarell también ha tomado cartas en este proceso. En noviembre pasado fue cesado como delegado de la Generalitat en Madrid mediante el artículo 155, pero anteriormente, en 2013, cuando era consejero de Cultura, fue quien colocó a Guasch en la dirección general. Ahora, algunos le sitúan incluso en la carrera para gestionar el Liceu. En declaraciones a Economía Digital, Mascarell niega rotundamente que sea candidato y asegura que hace meses que no habla con Alemany.

El nombre de Ferran Mascarell vuelve a sonar entre las bambalinas del Liceu

Sus rivales políticos insisten en que Mascarell tiene línea directa con el Liceu. La directora de relaciones institucionales de este teatro operístico desde finales de 2016, Sira Torrecilla, había ocupado este mismo cargo en la Consejería de Cultura cuando estaba encabezada por Mascarell.

Un sector de los fieles del Liceu pedía de hace tiempo la cabeza de Guasch. Se trata del público más elitista, más operístico, que no han aceptado que cantantes como Bertín Osborne actúen en el mismo escenario de los divos de la ópera. Sin embargo, a Guasch se le puede discutir la programación artística, pero no su gestión económica. Bajo su batura, el Liceu ha conseguido el equilibrio económico en los tres últimos ejercicios. Dejó un plan estratégico (2018-2021) todavía pendiente de aprobación.

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