Los trabajadores empujan a Panrico al concurso de acreedores

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La plantilla rechaza el último plan de ajuste y obliga a un ERE forzoso como alternativa al juzgado

Manifestación de los trabajadores de Panrico en la factoría de Santa Perpétua de Mogoda (Barcelona) | EFE

23 de noviembre de 2013 (20:05 CET)

Los trabajadores de Panrico han empujado a la empresa al concurso de acreedores. La plantilla ha rechazado este sábado la última puerta abierta para una salida negociada y ha dejado sin validez el preacuerdo firmado por siete de los 13 sindicatos y la empresa.

El documento planteaba una importante sangría laboral: el despido de 745 de los 1.700 trabajadores y la rebaja salarial del 25% para quienes mantengan el empleo.

Tras una ajustada votación, los reticentes superaron a quienes apostaban por el pacto. A la espera de los votos de Asturias (10 papeletas), la diferencia fue de apenas 20 votos, según fuentes sindicales.

El resultado de la asamblea invalida, por tanto, el preacuerdo entre sindicatos y empresa y deja solo dos escenarios posibles: el ERE forzoso o el concurso de acreedores, que luce como el más probable, según fuentes cercanas a la negociación.

Semana decisiva

La empresa dirigida por Carlos Gila y los sindicatos se dieron como fecha límite para la negociación el próximo lunes. Tras varias semanas de reunión, y con los repartidores autónomos en huelga por los retrasos en los pagos, la ruptura parece insalvable.

El concurso de acreedores podría entrar en los juzgados en los próximos días, ya que el ERE forzoso implicaría gastos judiciales adicionales que la empresa no se puede permitir, según fuentes cercanas a Panrico.

¿Se va el buitre?

Al margen del concurso de acreedores, la empresa también prepara un plan B: la salida del fondo semibuitre Oaktree y la entrada de un operador con experiencia en el sector. Bimbo, con apetito inversor en España, y Europastry, el rey de la bollería congelada que triunfa con las marcas blancas, son dos candidatos firmes.

La historia reciente de la compañía ha estado plagada de desaciertos. El más sonado fue la decisión de empaquetar los donuts. Con gran entusiasmo, el consejero de la compañía, informó en 2009 que Panrico había invertido 35 millones de euros en la máquina empaquetadora que arruinaría el negocio de las panaderías y bares.

Chocolatina fracasada

Pero los tropiezos han continuado. Desde la llegada del nuevo consejero delegado, Carlos Gila, la facturación ha caído el 25%, según los trabajadores. Los proveedores han dejado de comprar por el temor a que la compañía desaparezca de un día a otro.

La crisis también ha llegado a la directiva. El responsable de la división Business Unit Spain, Jordi Fábregas, abandonó la compañía en octubre. A Fábregas se le atribuye el fracaso de las chocolatinas Crack!, cuyo lanzamiento costó dos millones de euros y han tenido un resultado de ventas testimonial.
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