Los 'zares' de Barcelona

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El auge del turismo ruso llega a otros sectores económicos como el inmobiliario, el comercio o el cultural

Playas de Barcelona.

20 de abril de 2013 (20:56 CET)

La comunidad rusa de Barcelona está formada por 4.314 personas, según el censo del Ayuntamiento. Se trata de una cifra modesta. Por nacionalidades, estos ciudadanos son el vigésimo cuarto grupo de extranjeros de la capital catalana.

No obstante, a medida que llega el verano, el ruso se extiende por las calles. El auge de turistas procedentes de ese país en la costa mediterránea se ha trasladado a una ciudad que se afana en adaptar su economía a las necesidades de los nuevos visitantes. Los cambios ya se dejan ver en el sector servicios, inmobiliario, comercial y cultural.

Turismo

Cerca de 800.000 turistas rusos visitaron Catalunya el año pasado. Para este 2013, se espera que la cifra aumente hasta el millón, según estimaciones de la Agència Catalana de Turisme. No es el único indicador del que existe una previsión a la alza. Las previsiones también son optimistas en cuanto al gasto que realizan. En 2012, Turisme de Barcelona indica que incrementaron sus compras con tarjeta de crédito hasta los 146,6 millones, el 55,7% más que un año antes. En total, se calcula que un ciudadano ruso que pasaba una media de 14 días en Catalunya gasta 170 euros por jornada.

¿Quién trae a los turistas rusos hasta la capital catalana? Los principales touroperadores que trabajan con Barcelona como destino son TUI Rusia, Natalie Tours y Tez Tour. “De momento el grupo de turistas rusos son parejas y familias que hacen vacaciones en la costa en verano. Ahora ya empiezan a visitar Barcelona como destino final, en estancias cortas”, aseguran fuentes de Turisme de Barcelona, organismo encargado de la promoción de la capital catalana.

La consolidación de este mercado es un hecho. Para esta temporada, los aeropuertos catalanes recibirán cerca de 200 vuelos semanales desde la antigua república soviética, el doble que en 2011.

Recepción

¿Cómo se prepara la ciudad para asumir este mercado? “Empezamos a tener publicaciones informativas turísticas en ruso”, indican desde Turisme de Barcelona. Además, la organización tiene a 30 informadores asistiendo a cursos de formación para atender mejor a este colectivo.

Fuentes del sector hotelero indican que los establecimientos también han optado por preparar a sus trabajadores. Así, son muchos los negocios que exigen a sus empleados conocimientos de la lengua e incluso priorizan a los oriundos de Rusia. “Esta especialización supone una dura competencia para los apartamentos turísticos, alojamiento que suele estar entre las preferencias de este segmento de mercado”, indican.

Inmobiliario


Pero no sólo empiezan a despuntar en el sector turístico. Los precios de las viviendas han tocado fondo en España. Y muchos profesionales han visto en los inversores rusos la esperanza para reflotar el sector.

Bueno ejemplo de ello ha sido la importancia de estos clientes en las dos últimas ediciones del Salón Inmobiliario Internacional Barcelona Meeting Point, a través del Russian Meeting Point, ambos dirigidos por Enric Lacalle. La feria organizaba encuentros entre vendedores e inversores del país europeo.

Comercio

La Ciudad Condal también se ha adaptado al turista ruso que busca las mejores boutiques. El comercio, sobre todo el de primer nivel, ha lanzado diversas iniciativas como aplicaciones de móvil y folletos informativos con los que pretenden acercarse más a este potencial colectivo.

Los establecimientos de Passeig de Gràcia, donde se encuentran firmas de lujo como Louis Vuitton, Chanel y Michael Kors, se afanan en facilitar la compra a estos viajeros. En la mayoría de ocasiones, el idioma es una barrera. Y por eso también incorporan vendedores autóctonos que puedan dirigirse en ruso, además de ayudarles a agilizar trámites como la devolución del IVA (tax free).

Catálogos en ruso


Las tiendas cuentan con el apoyo de entidades como Els Amics de Passeig de Gràcia o la Confederación de Comercio de Catalunya (CCC). Esta última, ha distribuido los folletos ‘Abiertos al turismo’ en varios idiomas, entre ellos el ruso, para dar a conocer la oferta cultural y empresarial de la capital catalana.

En los catálogos se explica brevemente la historia de Catalunya, se detallan las mejores rutas para poder comprar con un glosario adaptado, y se dan consejos sobre seguridad en la ciudad.

Compras desde el móvil

El secretario general de la CCC, Miquel Àngel Fraile, destaca otra de las apuestas emprendidas por los empresarios catalanes: la aplicación móvil Shopping Costa Daurada.

Su creación estuvo motivada por la importancia de este turismo, apunta Fraile. Y en ella, estos turistas pueden acceder de manera fácil a información sobre la oferta turística de la costa catalana. La peculiaridad es que sólo está disponible en cuatro idiomas: catalán, castellano, ruso e inglés.

Cultura

El broche del desembarco de los zares en la ciudad se completa con la llegada del museo Hermitage, una de las principales pinacotecas del mundo. Aunque aún no hay fecha de apertura, la galería sí tiene espacio determinado: al lado del hotel W.

La empresa Cultural Development BCN está en negociaciones con el Ayuntamiento de la ciudad, la Autoridad del Puerto de Barcelona y la Generalitat para cerrar la sucursal del museo ruso. Según explican en el dossier informativo del proyecto, la pinacoteca “actuará como motor cultural y económico no solamente del ámbito de la nueva bocana, sino en todo el conjunto de la ciudad”.
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