El Paypal español cesa a sus directivos

El Paypal español cesa a los directivos que nombró para salvarse

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Los inversores de Verse piden la salida de Pablo Viguera y Oriol Tintore después de levantar una nueva ronda de financiación para la compañía

Barcelona, 26 de marzo de 2019 (13:30 CET)

Llegaron hace menos de un año para sustituir a los fundadores del proyecto y ahora han corrido la misma suerte. Pablo Viguera y Oriol Tintore, los máximos directivos de Verse, salen de la compañía tras las presiones de los inversores, que han conseguido sin ellos levantar una nueva ronda de financiación para seguir en marcha los próximos dos años. 

Según ha podido saber Economía Digital, el equipo directivo de Verse ha decidido relegar a Viguera y Tintore por incumplimiento de objetivos. En concreto, uno: levantar una ronda de financiación para que la compañía pueda seguir creciendo al ritmo previsto. 

Verse es una app de pagos móviles que se ha popularizado mucho  — se le ha bautizado como el Paypal español —  en el ecosistema emprendedor por haber seducido a inversores de primer nivel. Había levantado hasta el momento tres rondas de financiación que ascendían a aproximadamente 30 millones de dólares.

Entre los inversores que apostaron por la compañía están José María Fuster, ex director general de innovación del Banco Santander y expresidente de Openbank, y Adeyemi Ajao, conocido por ser uno de los fundadores de la red social Tuenti. Ambos entraron en la segunda ronda de financiación, de más de 8 millones de dólares (2016).

Pero la operación de más envergadura llegó un año después, en 2017. Verse captó 20,5 millones de dólares de la mano de Spark Capital, inversor que ha participado en otras tecnológicas (Twitter, Tumblr y Slack) y ya había invertido en las dos etapas anteriores. También ampliaron posiciones otras dos firmas: E.ventures y Greycoft Partners.

Bernardo Hernández, al mando de Verse (otra vez)

Fuentes conocedoras explican que la última ronda que se ha levantado recientemente, cuyo importe es desconocido, la ha llevado a cabo Bernardo Hernández, uno de los principales inversores del proyecto y quien ya tomó las riendas de forma temporal tras la salida de los fundadores de Verse: Borja Rossell, Álex Lopera y Dario Nieuwenhuis

Los mismos testimonios añaden que Hernández (ex Google) será el encargado de conducir el proyecto nuevamente, sin intención de que se contrate a nadie que ejerza las funciones de Tintore (como consejero delegado) y Viguera (jefe de operaciones).

Pablo Viguera llegó a Verse el pasado año, después de abandonar el cargo de máximo responsable de Revolut en España, el segundo banco digital más valioso en Europa; Oriol Tintore, un ingeniero aeronáutico que ha pasado parte de su carrera en la Nasa, entró en la compañía cuatro meses después de la salida del equipo fundador de Verse para ser el máximo responsable de la compañía. 

Gasolina para los dos próximos años 

Desde la compañía afrontan con tranquilidad los próximos años gracias a la nueva inyección de capital. Algunas fuentes apuntaron a este medio que la situación de caja era delicada en octubre, pero desde Verse no ven problemas para continuar con el proyecto en el medio plazo.

Las cantidades de la nueva inyección no se han revelado, pero algunos de los nombres que han trascendido son los de Nikesh Arora, un empresario indio que fue directivo de Softbank y Google, y Martin Varsavsky, un empresario ligado a las telecomunicaciones y conocido por ser fundadors de Jazztel. También ha entrado en esta ronda Alan Patricof, un inversor estadounidense pionero en la industria del capital de riesgo.

El estado económico de la compañía es una incógnita. La matriz de Verse está radicada en el estado norteamericano de Delaware, como muchas de las startups con inversión internacional, y sus últimos números referidos al negocio en España son de 2017, cuando todavía no generaba ingresos.

Ese año, de acuerdo a la información depositada en el Registro Mercantil, Decentralized Global Payments (nombre jurídico de la sociedad de Verse en España) aumentó sus números rojos, hasta registrar los 2,2 millones de pérdidas. 

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