El consejero delegado de OHL, José Antonio Fernández Gallar.

OHL diseña unas cuentas para recuperar el favor de la banca

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La cúpula de la constructora se fija el 2019 como un “año de transición” para volver a tener la confianza del mercado. Confía en lograr un ebitda positivo

01 de marzo de 2019 (05:00 CET)

La constructora de la familia Villar Mir se toma un año para recuperar la confianza de los mercados. Tras multiplicar las pérdidas por 127 hasta los 1.529,8 millones y aflorar un 20% de la cartera de proyectos en curso que estaba en problemas, Obrascon Huarte Lain (OHL) cerró un 2018 para olvidar con señales para el optimismo: en el último trimestre ebitda fue de 19 millones positivo, y la empresa confía en mantener la senda para todo 2019.

En la presentación de los resultados de 2018 ante los analistas, el consejero delegado de la compañía, José Antonio Fernández Gallar, desveló que las previsiones del conglomerado para el próximo ejercicio son las de lograr un ebitda de 45 millones de euros frente a los 449 millones negativos de este año y los -67 millones de 2017. “El objetivo es consolidar la tendencia y trasladar este resultado a la caja”, añadió. El resultado neto, eso sí, se mantendrá en negativo.

"Se ha frenado de forma muy significativa el consumo de caja de los primeros nueve meses del año, podemos revertir la situación", prometió. La constructora inicia su año de "transición" después de haber recortado los costes hasta los 150 millones de euros frente a los 240 millones en los que cerró 2017. 

Además, para 2021 espera que el ebitda salte del 2% de la facturación, que en 2019 augura de 2.500 millones, al 4%. "Más allá de nuevos proyectos en los que buscaremos socios que aporten la mayoría del capital, trataremos de maximizar los ingresos procedentes de los litigios que tenemos abiertos", desgranó.

"Debemos ganar el apoyo de la banca", enfatizó el consejero delegado de OHL

OHL proseguirá con la venta de activos "no estratégicos", valorados en alrededor de 300 millones de euros, con tal de lograr los objetivos establecidos. "Estamos confiados, acabaremos 2021 con un negocio sostenible; necesitábamos un rumbo claro y ahora lo tenemos, la situación está bajo control", transmitió Fernández Gallar a los bancos de inversión y consultoras.

El primer asalto será este mismo mes de marzo, cuando finaliza el actual plan de avales que le concedió el conjunto de bancos liderado por Banco SantanderCaixabankBankiaBanc SabadellSociété Générale y Credit Agricole. "Estamos negociando con las entidades", se limitó a decir, aunque antes admitió la necesidad de "ganar el apoyo de la banca para renovarlos".

Fuentes financieras explicaban a este medio a mediados de enero que el pool bancario puso en stand by la concesión de nuevos avales hasta conocer el nuevo plan estratégico que la cotizada debe presentar en el primer trimestre de 2019. Otras fuentes implicadas en las conversaciones señalan que no debería haber problemas para extender las ayudas, pues la constructora trabaja en la línea marcada por la banca. Sin embargo, quieren más información: "La empresa nos presentó los resultados del tercer trimestre y el balance actual de las cuentas, pero necesitamos ver un proyecto a dos o tres años vista, y más concreto", detallan.

Los números de OHL en 2018

OHL perdió 1.529,8 millones de euros en 2018, una cifra que multiplica por 127 los números rojos del ejercicio anterior, que fueron de 12 millones de euros. La empresa también vio caer sus ingresos el 6,9% hasta los 2.954 millones de euros por culpa de la menor actividad en construcción, que facturó el 6,2% menos (2.496 millones) y el declive del negocio industrial, que cayó el 29% (189,9 millones), según las cuentas hechas públicas este jueves.

A OHL se le juntaron tres factores para obtener el peor resultado de su historia. El primero fue que el negocio no le va bien, como demuestra un ebitda negativo de 449, millones de euros; golpeado otra vez por el mal resultado de la división de construcción, con un resultado de explotación de -282,1 millones de euros.

El segundo de los motivos fue la revisión de los proyectos en cartera realizada por el actual equipo directivo. Según sus estimaciones, aproximadamente el 20% de los contratos de la cartera están en peligro, por lo que tuvo que devaluar muchos de sus activos.

La tercera justificación para los números rojos fue la venta del negocio de Concesiones al fondo de inversión IFM que, si bien redujo la deuda hasta una posición de tesorería de 347 millones, le obligó a contabilizarse unas pérdidas de 550 millones de euros por ajustes contables.

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