Pimec ignora a la justicia y rechaza ceder representatividad a Fepime

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La patronal catalana de pymes aduce que la interlocutoria del TSJC no es clara y, por ahora, mantendrá su 50% en las mesas de negociación. El Govern todavía estudia si debe cambiar ya la representatividad

Josep González, a la derecha, y Joaquim Gay de Montellà, a su lado, con Artur Mas y los líderes sindicales catalanes / EFE

Barcelona, 13 de enero de 2016 (04:00 CET)

Las aguas continúan revueltas en el mundo empresarial catalán. La patronal de pequeñas y medianas empresas Pimec será la principal perjudicada por la interlocutoria del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) que reconoce la representatividad a Fepime –patronal de pymes vinculada a Foment del Treball–, pero sus representantes consideran que no revoca la representatividad actual, sin Fepime, y el Govern tampoco lo aclara.

El presidente de Pimec, Josep González, ha asegurado este martes que la decisión del TSJC no es clara y es interpretable. La patronal de pequeñas y medianas empresas, enfrentada con Foment y Fepime desde hace años por la representatividad, considera que hay que esperar al recurso del Govern al Tribunal Supremo (TS) y que, además, hay que ver qué pasa con el decreto del septiembre para reformar la representatividad, que está recurrido por Foment y que podría cambiar todo.

Un culebrón histórico

Fepime, organización que agrupa las pymes de la gran patronal Foment, consiguió en 2011 ser reconocida como organización más representativa, lo que les abría las puertas de las mesas de concertación con el Govern, como la del servicio público de empleo catalán. Históricamente, Foment y Pimec se repartían la representatividad con un 75% y un 25% respectivamente. Fepime entró tomando un 15% de Foment, con lo que quedaron con un 60%-25%-15%.

Las pymes de Foment ganaron la representatividad gracias a una sentencia del TSJC dictada por silencio administrativo, lo que irritó a los representantes de Pimec, que iniciaron entonces una batalla para revocar esta decisión. En julio del año pasado, una resolución de la conselleria de Empresa i Ocupació le retiró la cualidad de organización representativa, llevando la contraria al TSJC. Fepime recurrió y el mismo tribunal le ha vuelto a dar la razón.

La reforma de Felip Puig

Sin embargo, el mapa de la representación empresarial en Cataluña ha sufrido más cambios desde julio, que complican todavía más este culebrón. En septiembre, también el conseller de Empresa, Felip Puig, aprobó un decreto para reformar la representatividad, teóricamente para terminar con el conflicto, aunque a la práctica lo avivó.

El Govern decidió que las patronales debían acreditar su representatividad real, demostrando a cuantas empresas representan. Mientras lo hacían, las mesas que se constituyesen tendrían 50% de miembros de Foment y 50% de Pimec. Este decreto levantó las iras de la patronal presidida por Joaquim Gay de Montellà, tanto por este reparto como porque cerraba las puertas a Fepime y porque no reconocía la potestad de la Generalitat para tomar una decisión sobre este asunto. Por ello, lo recurrió a la justicia, ante lo que Puig terminó por suspender la orden que desarrollaba dicho decreto hasta que se resuelva el recurso, algo que todavía no ha sucedido. 

Mientras tanto, como protesta, Foment ha dejado vacías sus sillas en los consejos que se han ido constituyendo, como los del Servei d'Ocupació de Catalunya (SOC), el Consell de Relacions Laborals y el Consell de Treball, Econòmic i Social de Catalunya (CTESC).

La nueva situación, una incógnita

Las dudas sobre cómo queda el mapa de la representatividad nacen de esta doble guerra, con el cambio de por medio: la interlocutoria hace referencia a una situación en la que, sin Fepime, Foment y Pimec se repartían las sillas a razón del 75%-25%. Pero esta situación ya no existe. Con el 50%-50%, que nace de otra norma, Pimec debería ceder espacios a Fepime, algo que no parece dispuesta a hacer si no se les interpela directamente. Y el Govern todavía está estudiando si la interlocutoria es de aplicación inmediata o no.

Pimec no recurrirá la interlocutoria al Supremo porqué el Govern ya ha anunciado que lo hará y por qué, según Josep González, no quiere echar más leña al fuego de la guerra patronal. La organización espera que se resuelva el recurso sobre la reforma de la representatividad y ambas patronales –Pimec y Foment, ya que no reconocen a Fepime– tengan el peso que les corresponde.

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