Tierras y finca de Raimat, en Lleida, propiedad de la familia Raventós. Wikipedia

Los terratenientes Raventós pinchan en la ciudad

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Antón Raventós Raventós, presidente de Unipost, gana dinero con sus tierras mientras se hunde en el asfalto del servicio postal

Barcelona, 21 de julio de 2017 (05:55 CET)

La de los Raventós es una de las estirpes empresariales con más solera de Cataluña. Una de sus ramas presume de tener la empresa familiar más antigua de España: Codorníu, fundada en 1551. Es una saga con centenares de miembros y numerosos negocios, la mayor parte ligados a la tierra. De hecho, poseen terrenos en Cataluña, Aragón, Andalucía, La Rioja, etc. Pero fuera de este ámbito, las cosas no les han ido tan bien, como muestra el concurso de acreedores de Unipost, presidida por Antón Raventós Raventós y dirigida por Pablo Raventós Sáenz.

Antón Raventós es uno de los miembros de la familia más activos empresarialmente, pero con resultados dispares. Más que discreto de cara a la opinión pública, es consejero y administrador de varias sociedades y, a diferencia de las pérdidas y deudas de su grupo postal, las empresas que se dedican a la gestión de terrenos agrícolas generan importantes beneficios que, en 2015, compensaron los números rojos de Unipost.

Antón Raventós gana 3,5 millones con las empresas con las que gestiona sus tierras en Huesca

Según los datos del registro mercantil, Raventós es presidente de tres empresas: Unipost, Eco River SL y Explotaciones Agrícolas San Miguel SL. Además, es administrador solidario de Necta Cinca SL. Estas tres sociedades tienen el domicilio en la comarca oscense del Bajo Cinca y se dedican a la explotación de tierras, cultivo de diversos frutos y su venta. Es decir, a trabajos agrícolas. Uno de los frutos que cultivan es la uva, con lo que pueden generar sinergias familiares: Codorníu tiene unas bodegas en Nuviana, en la misma zona, y las de Raimat también están cerca, en la provincia de Lleida.

Las tres sociedades citadas generan un negocio de cerca de 7,5 millones de euros, según los resultados presentados al registro en 2015. Esta cifra empeoraba en más de un millón la de 2014. La rentabilidad de estas explotaciones es muy alta: sumaron unos beneficios de 3,5 millones, casi medio millón más que el año anterior. No obstante, no repartieron dividendo, todo fue a reservas. Estas sociedades, solo tres de las muchas empresas agrarias participadas por la familia Raventós, emplean a unas 120 personas, aunque la mayoría temporales.

La solución para Unipost que no llegó

En un ámbito más urbano, los números no son tan positivos. Al contrario. En 2001 se lanzaron a hacer la competencia a Correos y crearon Unipost fruto de la fusión de varias empresas del sector. Sus cifras nunca apuntaron hacia el éxito empresarial. Para intentar dar el salto, sobre todo a nivel internacional, se aliaron con Deutsche Post, pero no terminó bien. La compañía alemana se hartó de pérdidas y cogió la puerta de salida en 2015. Ese año Unipost perdió más de dos millones, con una facturación de 94 millones.

La huida de Deutsche Post ya fue muy sintomática. No solo porque quisiera salir de Unipost, sino también porque no encontró comprador para su participación minoritaria y los Raventós tuvieron que resolverlo recuperando el 100%. Tras este cambio, buscó un socio sin éxito, y entre la falta de inversores, de liquidez y un negocio que no daba ni para pagar las nóminas al día, tuvo que presentar el concurso de acreedores con una deuda de 50 millones y pérdidas acumuladas de 23 millones en los últimos años.

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