Reabrir Boí-Taüll cuesta 2,5 millones de euros

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TURISMO

La estación de Boí-Taüll

09 de mayo de 2012 (20:01 CET)

La cuenta atrás por Boí-Taüll ha empezado. La Generalitat se ha impuesto agosto como fecha límite para encontrar inversores. El motivo de tanta celeridad no es otro que la estación debe someterse durante este verano a los habituales trabajos de mantenimiento antes de la temporada de nieve para poder abrir. Según cálculos del Govern, la estación de esquí necesita 2,5 millones de forma inmediata para reiniciar la actividad.

El delegado de la Generalitat en el Alto Pirineo, Albert Alins, ha explicado a Economía Digital que la Generalitat se ha reunido varias veces con el titular del juzgado mercantil número 5 de Barcelona --que está tramitando el concurso de acreedores así como el expediente de regulación de empleo (ERE) temporal que afectan a Boí-Taüll-- para expresar su preocupación y comunicar los avances en la búsqueda de inversores. "Por ahora no hemos encontrado nada pero seguimos trabajando con la intención de tener algo cerrado antes de verano", ha dicho.

Siete millones de dinero público invertidos

Alins ha reiterado el apoyo del Govern a la estación de esquí --la empresa significa el 66% del PIB de la comarca del Alta Ribagorça-- aunque, como viene siendo habitual, también ha indicado que la Generalitat no puede poner más dinero. "Entre diferentes avales y créditos, el Institut Català de Finances ha invertido 7 millones de euros", ha explicado. La última vez se produjo en 2009, cuando el Govern avaló con 500.000 euros un crédito de 2,25 millones de euros.

La inyección de liquidez que busca la estación, participada mayoritariamente por la inmobiliaria madrileña Nozar, está orientada a pagar a proveedores. "Tras el ERE, Boí-Taüll tiene las cuentas resueltas con sus empleados. Si se consigue el dinero, la empresa se pondría en marcha de inmediato", afirma Alins.

Ningún reparo con las ofertas

La estación se precipitó al concurso de acreedores en abril después de una campaña de nieve nefasta. Una semana antes, había presentado un ERE temporal que afectó a 90 trabajadores y que se alargará hasta octubre. En la actualidad, Boí-Taüll adeuda unos 50 millones de euros.

Albert Alins ha explicado que el Govern ve con buenos ojos cualquier oferta que llegue, provenga de donde provenga. En este sentido, el consejero delegado del Institut Català de Finances (ICF), Josep Ramon Sanromà, ha indicado este miércoles, según recoge Europa Press, que el gestor de la estación puede ser tanto público como privado. Esta afirmación deja la puerta abierta a Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), que ya gestiona las estaciones de Port Ainé y Spot.
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