Javier Faus (segundo por la izquierda) y Josep Sánchez Llibre (derecha) en un acto de homenaje a Luca de Meo en marzo. EFE

Sánchez Llibre azuza la rebelión contra Faus para comerse al Cercle

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La Junta del Cercle d’Economia respalda por unanimidad a su presidente tras las maniobras de su exdirector Jordi Alberich, ahora en la patronal catalana

Barcelona, 10 de junio de 2020 (04:55 CET)

Opa frustrada de Foment del Treball, la CEOE catalana, al Cercle d’Economia. Uno de los fichajes estrella de Josep Sánchez Llibre para la patronal, Jordi Alberich, que conoce bien el Cercle porque lo dirigió hasta el año pasado, es quien está moviendo los hilos para socavar el liderazgo de Javier Faus y de paso debilitar la institución, con el objetivo de ocupar su lugar institucional. Para ello ha aprovechado los cambios de la nueva junta y cierto malestar para azuzar una rebelión que se ha desvanecido en horas.

Fuentes internas del Cercle explican a Economía Digital que la supuesta revuelta de expresidentes de la institución, principalmente Juan José Brugera, contra su sucesor, Javier Faus, es en realidad una filtración interesada de Jordi Alberich, ahora a las órdenes de Sánchez Llibre. El malestar por la renovación llevada a cabo por Faus, que sí existe pero no es general, es solo la excusa para encender la mecha.

Foment es una organización empresarial cuyo principal objetivo debe ser la defensa de las interesas de sus socios, grandes compañías y patronales más pequeñas, en materia laboral, fiscal y, en definitiva, operacional. Pero la elección como presidente en 2018 de Josep Sánchez Llibre, un político –miembro de la extinta Unió Democràtica, fue diputado en el Congreso por CiU durante 23 años, entre 1993 y 2016–, dio un giro a su estrategia.

Sánchez Llibre es un lobbysta nato, como le definen los que le conocen, y hace algo más de un año decidió crear un think tank, el Institut d’Estudis Estratègics, al frente del cual puso nada más y nada menos que a Jordi Alberich, quien llevaba casi 30 años vinculado al Cercle d’Economía, la mayoría de este periodo como director general.

Josep Sánchez Llibre y Jordi Alberich, en el centro de la imagen, en la presentación del primer informe del Instituto de Estudios Estratégicos, el think tank de la patronal Foment del Treball. / FTN

Josep Sánchez Llibre y Jordi Alberich, en el centro.

Ya en ese momento, desde la patronal se apresuraron a aclarar que lo que haría este think tank no colisionaría con los trabajos del Cercle. Que tuviera que aclararlo ya daba la medida de hasta qué punto era obvio que podían coincidir en intereses, y confiar en Alberich, que había dejado el Cercle medio año antes, tampoco ayudaba a disipar las dudas.

El Cercle, por su lado, aúna no solo a empresarios sino también a economistas, historiadores, filósofos y lo que se llama sociedad civil, y su principal función es participar en los debates públicos y dar su punto de vista. Su máxima expresión son las jornadas que realiza desde hace más de 30 años y que reúnen a los principales políticos y empresarios de España, empezando por el presidente del Gobierno.

Fuentes de Foment aseguran que “nunca se han metido ni se meterán con el Círculo de Economía” y que siempre han mantenido una relación de “complicidad”. Pero el propio Alberich ha azuzado la rebelión y no se ha escondido a la hora de criticar públicamente la gestión de Faus. Este mismo martes, La Vanguardia, que se hacía eco de la supuesta rebelión, recogía unas duras declaraciones del ex director del Cercle. Otro de los descontentos es el escritor Josep Ramoneda, miembro de la junta entre 2005 y 2018, a quién podría no haberle sentado bien no estar en el sanedrín de la histórica entidad catalana.

Otra señal inequívoca de la intención del Foment de Sánchez Llibre de influir y expandir su voz no solo en Cataluña sino también a nivel nacional fue el fichaje de Vicente Martínez Pujalte, del PP, además de Carles Campuzano (CDC) y Valeriano Gómez (PSOE) para hacer de lobistas ante los políticos, tanto en Barcelona como en Madrid

Discrepancias que no han ido a mayores

Las discrepancias sí que existen, si bien ni son generalizadas ni están en la junta, que este martes se ha vuelto a reunir de forma extraordinaria para cerrar filas. Sí que parece que los dos últimos presidentes, Juan José Brugera y Antón Costas, han visto con malos ojos algunos de los cambios hechos por Faus, pero fuentes próximas a los mismos han manifestado su perplejidad ante los movimientos de Alberich y sienten que sus discrepancias, y ellos mismos, han sido utilizados en una guerra que no va con ellos.

El malestar nacería, según fuentes de los críticos, en que no se consulta a los históricos y que “se han roto los mecanismos para generar opinión”, que pasaba no solo por la junta sino también por los expresidentes. “Las opiniones del Círculo no se hacen en 24 horas”, explican a este medio fuentes descontentas con la gestión de Faus.

Estas voces hablan del hecho de que el actual presidente moviera las jornadas anuales de Sitges a Barcelona –cambio que no se llegó a consumar por la pandemia, pues se celebran en mayo– y de que la institución no haya emitido ninguna nota de opinión para participar en el debate de la reconstrucción económica de España tras la crisis del coronavirus, pero lo cierto es que el malestar venía de antes. El primer medio en destaparlo fue Nació Digital en octubre de 2019, y ya daba algunos de estos argumentos.

La junta del Cercle apoya a Faus por unanimidad

La junta de Faus va por otro camino. Fuentes de la misma explican a Economía Digital que existe un conflicto de mentalidades y que la vieja guardia receló de los cambios. Faus se presentó a las elecciones, que ganó sin oposición, como es tradición en la casa, con una lista muy renovadora y paritaria. Los críticos le atacan porque los nuevos no conocen la institución; ellos defienden que los otros no han digerido que ha pasado su momento.

También aducen, fuentes cercanas a Faus, que las críticas de inacción son infundadas y ponen como ejemplo que este pasado mes de mayo, cuando estaban previstas las trigésimo sextas jornadas del Cercle, en lugar de renunciar a ellas por el estado de alarma y el confinamiento, se celebraron varias sesiones online de reflexión sobre la pandemia en las que participó, entre otras, la vicepresidenta económica del Gobierno, Nadia Calviño.

Sea como fuera, que exista cierto malestar no significa que los descontentos hayan pedido al presidente un cambio de rumbo ni mucho menos que pidan su cabeza. Lo circunscriben al debate interno en la institución y sienten que unas discrepancias que consideran naturales se han utilizado para filtrar una rebelión que nunca ha existido.

Ante estas campanas, y para cubrirse las espaldas, el presidente del Círculo convocó de urgencia a su junta este martes y sus miembros le expresaron su apoyo unánime. Los vicepresidentes de la institución son Jordi Gual, presidente de Caixabank, y Marc Puig. En la junta también acompañan a Javier Faus, Jaume Guardiola, consejero delegado de Banc Sabadell, la exministra Cristina Garmendia, el exalcalde de Barcelona Jordi Hereu, el directivo de BBVA José Manuel González-Páramo y empresarios e intelectuales como Alfonso Rodés, Miguel Trías Sagnier, Nuria Puig, José María Lassalle, Silvia Alsina y Carmina Ganyet.

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