Simón fracasa en el último intento de controlar Aigües de Sabadell

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Los grandes accionistas de la compañía vallesana rechazan la oferta hostil de la filial española del grupo Suez

16 de diciembre de 2010 (17:49 CET)

Ángel Simón, el presidente ejecutivo de Aigües de Barcelona (Agbar), está a punto de sufrir un revés importante en su etapa como máximo gestor del grupo. Aigües de Sabadell (Cassa), la compañía suministradora de agua potable de la mayoría de municipios del Vallès Occidental, ha decidido de forma mayoritaria rechazar la oferta pública de adquisición de acciones (opa) hecha en nombre de Aigües de Barcelona.

De nada han servido las propuestas económicas, que no han seducido ni a los accionistas de referencia de la sociedad sabadellense, ni los cantos de sirena realizados desde la cercanía de Simón a la dirección socialista, que no han servido para que el alcalde de la ciudad, Manuel Bustos, cejase en su defensa del carácter local de la compañía.

Otras sociedades como la caja Unnim y Banc Sabadell han decidido finalmente no aceptar la propuesta y mantener su vinculación accionarial con la empresa vallesana.

Apenas el 2%


A pocas horas para que se despeje la incógnita del porcentaje de acciones que han acudido a la llamada de la empresa barcelonesa recientemente adquirida por el grupo Suez, fuentes del consejo de Aigües de Sabadell aseguran que no superará el 2%. Con este resultado, la participación de Agbar pasará del aproximadamente 11% que ostenta en la actualidad a un 13%, lo que abocaría a la filial de la multinacional francesa a una posición casi marginal.

Lo cierto es que la cantidad concreta de accionistas que han aceptado la oferta de Agbar no se conocerá inmediatamente. Antes deberá cumplir con las reglamentaciones, ya que ha de pasar por el escrutinio de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

La historia de la opa de Agbar sobre Cassa es una suma de fracasos para la empresa barcelonesa. La primera oferta la presentó a un precio de 71,5 euros por acción. A esa oferta respondieron los miembros del consejo con un reparto de dividendo de 0,35 euros por acción y otro dividendo extraordinario de cuatro euros con cargo a reservas. En conjunto, la medida supuso un desembolso de cerca de 3 millones de euros.

Reacciones crispadas


Además se decidió vender la sociedad Ribatallada, una filial inmobiliaria, valorada en seis millones, recursos que también se repartieron entre los accionistas. En total, el grupo pagó 10 euros por acción. A esta maniobra de descapitalización respondió Agbar de forma crispada, rebajando la oferta hasta 66,65 euros. En respuesta, la valoración de la dirección de la entidad subió hasta 85 euros.

Ante la falta de entusiasmo de los accionistas de Cassa por la oferta de Agbar, esta última compañía decidió alargar un mes el periodo para suscribir la opa. El plazo terminó el 16 de diciembre, con un fracaso fácilmente descriptible.
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