¿Telefónica y Endesa, las próximas víctimas de Argentina?

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EL ACOSO LATINO

César Alierta y Borja Prado

08 de mayo de 2012 (20:07 CET)

Tras las expropiaciones a Repsol y REE, las empresas españolas continúan su via crucis en la región. Ahora le toca el turno a Telefónica y a Endesa que ven como el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner les está buscando las cosquillas, con intenciones que recuerdan a los primeros pasos que dio Buenos Aires contra Repsol.

El Gobierno de Argentina, a través del ministro de Planificación, Julio de Vido, cabeza pensante de la expropiación del 51% del capital de YPF a la petrolera española, comunicó que ha impuesto una multa a MoviStar valorada en 41 millones de dólares (al cambio unos 31,5 millones de euros) por la avería en sus sistemas que sufrieron 16 millones de usuarios del servicio de telefonía móvil y también otro tanto, algo menor, en telefonía fija.

La mayor parte de la multa será a través de un reintegro de 1,73 euros en la factura a todos los clientes afectados por la caída del sistema de MoviStar. A ello habría que sumar una sanción de 1,17 millones de euros por el incumplimiento del servicio.

Se trata de una de las multas más altas que el Gobierno de Fernández de Kirchner ha impuesto en los últimos años. Un ejemplo fue la propia Repsol, que en enero de este año recibió un expediente del departamento de Competencia argentino por presionar a sus competidores tras subir el precio de los carburantes. ¿Habrá persecución contra MoviStar?

Tambores de nacionalización

Quien está padeciendo el acoso por parte de las autoridades argentinas es el sector eléctrico. Ahí es donde Endesa entra de lleno en el juego de las expropiaciones. Desde que se anunció el expolio de YPF, la rumorología dirigió su mirada al sector eléctrico como el siguiente en sufrir el poder de los largos tentáculos del Gobierno de Fernández de Kirchner.

Los rumores ya han dejado de serlo y la nacionalización de las dos principales distribuidoras eléctricas de Buenos Aires, Edenor y Edesur, ya se ha puesto en marcha, según aseguran algunos medios argentinos.

De momento, Edesur, distribuidora que pertenece a Enersis, la filial chilena de Endesa, tienen avisos serios de que deben invertir más dinero en sus instalaciones. La distribuidora argentina de Endesa obtuvo en 2011 unas pérdidas de 400 millones de dólares e invirtió ese ejercicio algo más de 600 millones.

Las cuentas de la vieja

Ahora, un juez le da 20 días a Edesur para que invierta más en una zona donde distribuye electricidad. El tira y afloja recuerda mucho al que hubo hace unos meses entre la petrolera Repsol y el Ejecutivo argentino.

Las cuentas no salen y las eléctricas se defienden con los precios que manejan y se acordaron con el Gobierno argentino. Desde hace una década que las eléctricas no pueden subir la tarifa. Además, la creciente demanda aumenta las inversiones que no se recuperarían si no se suben finalmente los precios. La cuenta atrás para Edenor y Edesur ha comenzado, tic, tac.
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