The Phone House tiembla por la decisión de las telefónicas de hacer pagar los móviles

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La cadena tenía previsto el cierre de 16 tiendas y la apertura de 36 antes de que las compañías avisaran de la supresión de las subvenciones

Tienda de The Phone House.

18 de abril de 2012 (21:05 CET)

The Phone House es una de las cadenas a las que más directamente afecta la supresión de las subvenciones para los móviles distribuidos por las telefónicas. Esta nueva política comercial ha abierto una nueva brecha en un mercado muy competitivo. “Estamos todo el sector a la expectativa. Nadie sabe lo que va a pasar”, según ha explicado el presidente del grupo en España, Fernando Urrutia, a Economía Digital.

Es un futuro incierto que derivaría en la reorganización empresarial de la ompañía que cuenta con cerca de 500 tiendas en España y un equipo formado por 2.900 trabajadores. Por ello, “hasta dentro de unos meses no sabremos que pasará”, explica Urrutia. Sin embargo, la facturación en el último año ha subido y la empresa tiene previsto abrir 36 tiendas aunque también el cierre de otras 16. Las previsiones podrían alterarse como consecuencia de los últimos acontecimientos.

Hasta el momento, sólo Vodafone y Movistar se han sumado a la propuesta de quitar la subvención, lo que puede triplicar el precio del terminal. Pero la negativa de Orange y Yoigo a subirse a este tren ha tensado más las relaciones entre las telecos. “Puede que todos quiten la subvención o que el resto de las compañías las amplíen”.

Ajustes de personal


The Phone House ha desplegado en los últimos meses una política centrada en bajar la persiana de aquellos establecimientos “que no sean rentables” permitiendo en los casos en los que sea posible reubicar al personal afectado. “En las zonas donde hay localizadas demasiadas tiendas hemos optado por el cierre, siempre buscando la eficiencia”, apunta Urrrutia, que insiste en que el impacto en el personal no ha sido más del 1% de la plantilla.

El grupo ya ha cerrado un par de tiendas en Madrid y otros puntos de venta que ha trasladado a otras áreas comerciales más concurridas. Entre ellas, Urrutia destaca el caso de Majadahonda donde la compañía tuvo que cerrar un establecimiento cuyo volumen de ventas había descendido para abrir en un centro comercial próximo a la zona.
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