Unit 4 Iberica paraliza las inversiones por la deriva nacionalista

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TECNOLÓGICAS

17 de octubre de 2012 (20:40 CET)

La compañía holandesa Unit 4 soplará 50 velas en Catalunya en 2013. Pero su futuro en la zona está en el aire por la deriva nacionalista que capitanea el president de la Generalitat, Artur Mas. El director general de la filial, Juan Antonio Fernández, ha reconocido que el gigante de software para empresas tendrá que replantear su situación si finalmente Catalunya se separa de España. “Como muchas otras compañías”, puntualizan desde la tecnológica con sede en Ámsterdam.

Estas declaraciones que plantean cambios en condicional y a medio o largo plazo. Pero la inestabilidad política que genera el choque de trenes de Catalunya con España ya tiene consecuencias reales. La cúpula holandesa ha decidido congelar todos los planes de inversiones futuras en los centros españoles hasta que no pueda definir una estrategia de negocio clara. Y esto pasa primero porque los gobiernos de Madrid y Barcelona clarifiquen si modificarán su relación.

Centros de innovación

Redefinir el plan de negocio no significa abandonar la histórica sede situada en la municipio de Barberà del Vallès (Barcelona) y centralizar toda la actividad en Granada, donde también tienen un centro de innovación, puntualizan fuentes cercanas a Fernández. Otro escenario que contemplan es que Unit 4 tenga cinco filiales en Europa en lugar de las cuatro actuales: Noruega, Reino Unido, España y Catalunya.

“La estrategia está supeditada a los cambios políticos que puedan haber, y no serán inmediatos”, señalan los mismos interlocutores.

Obras actuales

La nueva directriz que se ha lanzado desde Ámsterdam no afecta a las mejoras que se hacen en la sede. El director de la tecnológica anunció a finales de septiembre que destinarían dos millones de euros a mejorar las instalaciones actuales. Ya tienen todos los permisos municipales para iniciar la reforma, y los trabajos se realizarán según lo previsto.

Unit 4 entró en España en 2006 con la adquisición del Centro de Cálculo de Sabadell (CCS), por el que pagó 28,5 millones de euros. La multinacional tiene 4.230 empleados en todo el mundo y en 2011 facturó 448,8 millones de euros. Tiene presencia, a través de filiales propias o distribuidoras, en Europa, África y Latinoamerica.
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