Indra pone el radar sobre otras compañías de Defensa tras el veto a la compra de Escribano
Indra mantiene abierta la opción de crecer a través de adquisiciones tras el fracaso de la fusión proyectada con EM&E.
Archivo – Fachada de la sede de Indra, a 25 de noviembre de 2025, en Alcobendas, Madrid (España).
Indra mantiene abierta la posibilidad de crecer mediante la compra de otras compañías de Defensa tras el fracaso de la fusión proyectada con EM&E.
Escribano Mechanical and Engineering (EM&E), de los hermanos Ángel y Javier Escribano, presidentes respectivamente de Indra y EM&E, presentaron el jueves un escrito ante el consejo de administración de Indra en el que anunciaban su decisión de retirarse de la fusión planeada.
La compañía madrileña de Defensa, con el 14,3% de Indra, indicó en su escrito que consideraba que ya no se daban las circunstancias que permitirían «una potencial operación» con la multinacional española, después de que la Sepi, el miércoles por la noche, comunicara su «preocupación» por el conflicto de interés que sucitaba la fusión.
El fracaso de la fusión supone un gran bochorno para la Sepi, dependiente del Ministerio de Hacienda
Las fuentes consultadas por este diario insisten, una vez descartada la operación, en que la opción de EM&E no es la única que se está analizando.
El Gobierno ha expresado su intención de crear un grupo potente de Defensa español, en un contexto de rearme mundial y ante la exigencia de la OTAN de incrementar el gasto militar.
En un momento de elevada tensión geopolítica, con Oriente Próximo en llamas, y con Vladimir Putin persistiendo en la invasión de Ucrania y en sus amenazas sobre la UE, tanto desde Bruselas como desde Moncloa se ha instado a una consolidación en el sector.
Pero el panorama de la industria española de defensa, aunque se ha fortalecido en los últimos años, está dividido y el tamaño no es el deseado para crear un grupo nacional capaz de competir y participar con garantías en futuras integraciones internacionales. Las industrias de defensa francesas, alemanas o británicas están muy lejos de la española.
El grupo Oesía, Urovesa o Sapa -accionista de Indra con el 7% del capital- son algunas de las alternativas nacionales a EM&E, también otras como el negocio de defensa de Navantia o la zaragozana Instalaza.
La empresa vasca Sapa, socio de los Escribano en Indra y en otros proyectos como el 8×8 Dragon, ha sido el único accionista que desde un comienzo ha dudado de la fusión entre Indra y Escribano.

Pedro Sánchez con J. Aperribay (Sapa), el pasado mes de octubre. Moncloa
La familia Aperribay, dueña de Sapa, logró el pasado año firmar un contrato histórico en Estados Unidos con General Dynamics Land Systems, para el desarrollo cooperativo de vehículos next gen del Ejército norteamericano, en la que la empresa española se centra en el desarrollo de las transmisiones.
Indra y el bochorno de Sepi
Hasta ahora los intentos de Indra y el Gobierno por consolidar el sector español han fracasado.
En marzo de 2025, en el Congreso de los Diputados, Ángel Escribano reveló que Indra había tratado de adquirir Santa Bárbara Sistemas, y cargó contra la matriz estadounidense de la empresa española (General Dynamics).
Por su parte, Santa Bárbara Sistemas ha recurrido ante el Tribunal Supremo para requerir que se suspenda cautelarmente la concesión de créditos públicos por 3.000 millones de euros a la unión temporal de empresas constituida por Indra y EM&E, para financiar los programas de compra de nuevos obuses de cadenas y ruedas.
El fracaso de la opción de la fusión de Indra con EM&E sume en un gran bochorno a la Sepi, dependiente del Ministerio de Hacienda.
El mismo organismo que hace un año impuso la designación de Ángel Escribano como presidente de Indra, y que después impulsó la fusión, ha decidido ahora abortar la operación sin dar una explicación fiable.
La Sepi mostró el miércoles, a través del comunicado en CNMV, su «preocupación» por la influencia que el conflicto de interés estaba teniendo en el análisis de dicha operación, cuando se trata de un motivo que surgió hace prácticamente un año al plantearse la fusión.