Viaje al pasado con vistas al Mediterráneo: abre un Parador en un castillo del siglo XVI
Parador de Ibiza
Viajar a cualquier edificio de la red de Paradores Nacionales de Turismo siempre es buena idea. Sus instalaciones no solo nos hacen disfrutar de una gran atención durante nuestras vacaciones, sino que nos transportan a otra época. Y ahora podremos hacerlo en otro Parador gracias a una nueva apertura.
La red de Paradores Nacionales de Turismo sigue creciendo con la incorporación de un nuevo establecimiento junto al Mediterráneo: el Parador de Ibiza, el primero en las Islas Baleares. De este modo, la cadena alcanza los 99 hoteles, a los que se suma el ubicado en Portugal.
Situado en un enclave privilegiado

El nuevo establecimiendo de Paradores, de categoría cuatro estrellas superior, está situado en un enclave privilegiado: sobre un acantilado con vistas al mar, en plena capital de la isla. “Este hotel simboliza la evolución de una marca histórica que continúa expandiéndose con proyectos únicos, estrechamente vinculados al patrimonio y al entorno”, destacan desde la web de Paradores.
Ubicado en la parte más elevada de la ciudad, en pleno corazón de Dalt Vila, este hotel ofrece a sus huéspedes espectaculares vistas del Mediterráneo y del puerto. Además, permite sumergirse en la historia de Ibiza, ya que el Parador se asienta en el Castillo de la Almudaina.
La fortaleza actual se remonta a los siglos XVI y XVIII y fue ordenada por Felipe II, aunque distintas excavaciones arqueológicas han sacado a la luz vestigios de los siglos XII y XIII. Presenta una planta alargada y nueve torres de base cuadrangular, si bien su estructura ha experimentado diversas modificaciones con el paso del tiempo.
El Parador de Ibiza, un edificio con identidad propia
“La arquitectura del Parador es fruto de una compleja y cuidadosa rehabilitación que ha logrado preservar la esencia del conjunto fortificado, integrando sus distintas etapas históricas en un proyecto hotelero contemporáneo”, explican.
De este modo, el establecimiento combina historia y modernidad, donde conviven murallas, baluartes, patios y antiguas estructuras militares con espacios pensados para el confort del huésped.
El hotel dispone de 41 habitaciones, distribuidas entre dobles estándar, dobles superiores y junior suites. Además, ofrece piscina exterior con solárium, zona wellness, área de trabajo con conexión a internet y garaje de pago, así como un restaurante centrado en la cocina regional.
También destaca su propuesta artística contemporánea, que se materializa en una colección de pinturas, fotografías y esculturas inspiradas en la identidad de la isla y su vínculo histórico con el Mediterráneo. “La colección recorre los espacios interiores como un relato visual que evoca el mar como paisaje, como nexo entre culturas y como fuente de inspiración artística, creando un diálogo constante entre pasado y presente”, detallan.