Audi despide a su presidente detenido por el 'dieselgate'. En la imagen, el presidente de Audi, Rupert Stadler, durante una rueda de prensa en la sede de la compañía en Ingolstadt (Alemania). EFE

Volkswagen: la justicia tumba al último superviviente del diéselgate

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Alemania detiene al presidente de Audi, Rupert Stadler, el único alto ejecutivo que se mantenía en su puesto tras el escándalo de las emisiones

Carles Huguet

Economía Digital

Audi despide a su presidente detenido por el 'dieselgate'. En la imagen, el presidente de Audi, Rupert Stadler, durante una rueda de prensa en la sede de la compañía en Ingolstadt (Alemania). EFE

Barcelona, 18 de junio de 2018 (14:31 CET)

Tres años después de que estallara el escándalo de las emisiones en el seno Volkswagen (VW), los rostros de las primeras espadas del grupo poco se parecen a los de entonces. Cambios de puesto, salidas de la empresa e imputaciones hicieron que las marcas del conglomerado cambiaran de presidente. Todas excepto una, Audi, que este lunes vio cómo su primer ejecutivo, Rupert Stadler, era detenido por su implicación en el diéselgate.

El directivo fue arrestado por el temor de la fiscalía a que tratara de eliminar pruebas. Ya la semana pasada rastreó su apartamento y lo imputó por publicidad engañosa y fraude en una causa que ya alcanza a 20 personas por la introducción de un software que falseaba los datos de emisiones de los vehículos diésel de los coches del grupo.

De este modo, la detención  golpea al único presidente dentro del universo Volkswagen que se mantenía en su cargo. Desde enero de 2007, Stadler dirigía la marca Audi tras una carrera en la filial que pasó por Barcelona durante tres años, entre 1994 y 1997, cuando fue nombrado director comercial de Volkswagen-Audi España.

Seat, Skoda y Porsche también cambiaron de presidente

El ejecutivo alemán resistió a la revolución vivida en otoño de 2015, cuando Matthias Müller fue nombrado presidente de Volkswagen Group y dio un revolcón al organigrama de la empresa. El primero en saltar fue Martin Winterkom, hoy imputado, que fue sustituido por el propio Müller, también investigado, al frente de Volkswagen.

Los cambios también afectaron a Seat. Jürgen Stackmann abandonó en noviembre la presidencia de la empresa con sede en Martorell (Barcelona) para erigirse como el nuevo jefe de ventas de VW. Su lugar lo ocupó el italiano Luca de Meo, que hasta el momento estaba en el departamento de marketing de Volkswagen.

En Skoda se designó a Winfried Vahland para dirigir el consorcio en Estados Unidos. No obstante, el alemán declinó el ofrecimiento y abandonó el grupo. También en noviembre se nombró nuevo presidente a Bernhard Maier. Y en Porsche, Oliver Blume se coronó como primer ejecutivo al ocupar el sitio dejado vacante por Matthias Müller.

El corto mandato de Müller

Müller fue escogido como el hombre encargado de reflotar a Wolkwagen tras el escándalo, pero tres años después ya es historia. El fabricante automovilístico informó en abril del cese de su presidente mundial de mutuo acuerdo y con efecto inmediato. Müller fue sustituido por Herbert Diess, hasta entonces jefe de la marca.

De esta forma, la firma alemana dio por amortizado al directivo que afrontó el escándalo del diésel de 2015 e intentó tripular la crisis. Ahora, se inicia una nueva etapa con el objetivo de mejorar en el desarrollo de "la estructura directiva del consorcio", según explicó el propio grupo.

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