BdE, Airef, Esade y Funcas advierten de una desaceleración de la demanda interna y menor crecimiento

Hasta cuatro organismos han mejorado hoy sus previsiones para la economía hasta final de año, pero constatan el enfriamiento de la actividad

Observatorio de Márgenes. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, y a la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en el Congreso de los Diputados. EFE/Chema Moya

Caducan importantes ayudas económicas el 30 de junio, afectando a transporte, energía y vivienda. EFE/Chema Moya

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No cabe duda de que la economía española ha superado con mejor nota de la esperada la situación económica desatada en el último año y medio. Tras dos ejercicios creciendo a una tasa del 5,5% del producto interior bruto, nuestro país por fin recuperó el nivel pre-COVID en el primer trimestre de este año. De los últimos grandes europeos en hacerlo, aunque también fuimos el país al que más golpeó la pandemia. Pero la crisis energética, en la que España se ha beneficiado de ser una ‘isla’ con pocas interconexiones con Europa, ha permitido que hasta ahora el golpe haya sido menos duro del esperado.

Y, sin embargo, en un solo día cuatro de los observadores macroeconómicos de nuestro país ya han advertido: la economía española ha resistido con vigor hasta ahora pero los seis próximos meses van a hacerse largos, en términos económicos. El crecimiento irá de más a menos en lo que resta de año, con crecimientos inferiores a los que se han observado en los primeros seis meses (unas seis décimas porcentuales de avance intertrimestral en cada periodo).

Crecemos más, pero el ritmo se frena

Tanto la Airef, como Funcas o Esade han elevado sus previsiones para 2023, situándolas en el entorno del 2%, en el caso de Esade, y en el 2,3% y el 2,2% en el caso de la Autoridad Fiscal y de la Fundación de las antiguas Cajas de Ahorros, respectivamente. Y, a pesar de esto, lo han hecho entre advertencias: el crecimiento está siendo sostenido por el sector exterior y la demanda interna y el consumo de los hogares se está mostrando raquítico.

Una de las muestras de ralentización, apuntan desde Esade, es la erosión del consumo privado a consecuencia del efecto de las subidas de tipos en la demanda interna. La deuda privada también se está frenándose, al tiempo que se están amortizando muchos de estos créditos firmados por las familias, lo que es síntoma de que la inversión de los hogares se está estancando. Al mismo tiempo, la tasa de ahorro de las familias ha vuelto a repuntar entre finales de 2022 y principios de 2023, tras caer desde la reapertura tras la pandemia. Otro indicio de que el consumo de los hogares está echando el freno. «Todo parece indicar que, tras varios trimestres de respaldar el gasto familiar con el desembolso de ahorros, esta tendencia podría haber llegado a su fin«, señala la escuela de negocios.

Una tesis que sostiene el Informe de la situación financiera de los hogares y las empresas que publicó ayer el Banco de España correspondiente al primer semestre de 2023. En él, el supervisor detalla que la ratio de endeudamiento se ha situado a principios de 2023 en niveles que no se observaban desde 2003. «Esta caída se atribuye principalmente al aumento de las rentas nominales, impulsado por la creación de empleo y la aceleración de los salarios, vinculada, en parte, con el repunte de la inflación», detalla el documento.

Al mismo tiempo, el ahorro también se ha vuelto a situar por encima de su media histórica, dice el supervisor. y no únicamente por la mejora de la capacidad adquisitiva de los hogares por las mejoras salariales que pudieron darse el año pasado o a principios de este: también porque la contracción del consumo «ha detenido la tendencia descendente que ha mostrado la tasa de ahorro de los hogares desde el levantamiento de las medidas de contención por la pandemia».

Las previsiones de Funcas estiman que el consumo final de los hogares quedará estancado, con apenas un incremento del 0,1% en 2023, seis décimas menos que la estimación previa. «Los buenos resultados cosechados por el sector exterior compensarán la debilidad de la demanda interna, cuya aportación al PIB será de apenas 0,6 puntos. Esta previsión se explica por el estancamiento del consumo privado, lastrado por la pérdida de capacidad de compra de los hogares y ante la imposibilidad de muchas familias de seguir tirando del ahorro para financiar el gasto», detallan.

Por parte de la Airef, si bien son algo más optimistas sobre la aportación de la demanda interna al PIB en 2023 (será de 1,1 puntos porcentuales de los 2,3 puntos de crecimiento que estima para este año), los indicadores de su cuadro macroeconómico indican que, por un lado, el consumo final privado va a ser menor del esperado con anterioridad y, por otro, la inversión en bienes de equipo y activos cultivados también va a ser inferior a la que se había estimado en un primer momento.

Álvaro Celorio

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