El capital riesgo toma el control del fútbol europeo
Cada vez más, el fútbol del Viejo Continente también es una cuestión de flujos de caja, rentabilidad y activos estratégicos
El Mundial de fútbol acaparará numerosas miradas
El Mundial 2026 de fútbol que arranca este jueves en Estados Unidos llega con el fútbol europeo en plena forma, y no solo deportivamente, con España o Francia como grandes candidatos a alzar el título, sino desde el punto de vista financiero.
Cada vez más, el fútbol del Viejo Continente también es una cuestión de flujos de caja, rentabilidad y activos estratégicos. Los grandes fondos de capital riesgo llevan años desembarcando en el deporte rey, pero el fenómeno se ha acelerado hasta el punto de que UBS considera que el fútbol se está consolidando como una nueva clase de activo para el capital institucional.
El banco suizo explica en un informe que el fútbol ha dejado de ser un negocio dependiente exclusivamente del resultado deportivo para convertirse en una industria global con ingresos diversificados, monetización digital y capacidad para atraer capital privado de largo plazo.
“La evolución del fútbol refleja cómo el deporte se ha convertido en un sector más institucionalizado, profesionalizado y comercialmente sofisticado”, señala UBS.
Los fondos detectan el potencial del fútbol
El potencial del que hablan los analistas ha sido bien detectado por los fondos de capital riesgo, en la medida en que el fútbol europeo ofrece un ecosistema de marcas potentes, audiencias globales, derechos audiovisuales que generan ingresos recurrentes y activos inmobiliarios estratégicos con los estadios.
Según datos recogidos por UBS y PitchBook, más del 36% de los clubes de las cinco grandes ligas europeas ya cuentan con participación de capital privado, deuda especializada o financiación institucional.
El fenómeno va mucho más allá de las compras tradicionales de clubes. El nuevo modelo financiero del fútbol europeo se está sofisticando rápidamente y adopta estructuras cada vez más parecidas a las del capital riesgo y las infraestructuras.
Aquí aparecen gigantes del capital riesgo como CVC, Sixth Street, Arctos Partners, Oaktree, Apollo o Ares Management, entre otros. Son fondos que han irrumpido en el negocio mediante adquisiciones parciales, financiación respaldada por derechos audiovisuales o inversiones ligadas a estadios.
El Real Madrid y Sixth Street
Uno de los casos más familiares para los aficionados españoles es el del Real Madrid y el fondo Sixth Street, que financió parte de las obras del Santiago Bernabéu a cambio de una participación en los ingresos generados por eventos no deportivos.
Este matiz es importante, en la medida en que el estadio ya no se concibe únicamente como un recinto para partidos, sino como una plataforma de entretenimiento activa durante todo el año, capaz de albergar conciertos, eventos corporativos y experiencias premium.
Es cierto que el conjunto merengue todavía tiene mucho que remar. Sin ir más lejos, este miércoles el Tribunal Supremo rechazó un recurso de casación interpuesto contra una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid relacionada con la celebración de conciertos.
No obstante, UBS destaca que este cambio de paradigma está transformando el modelo de negocio de los grandes clubes europeos.
Así, los ingresos comerciales ganan peso frente a la dependencia tradicional de la taquilla, mientras el patrocinio, el streaming, el contenido digital y la explotación de infraestructuras se convierten en motores de crecimiento.
Los nuevos ingresos del fútbol, al alza
El informe Deloitte Football Money League refleja esta tendencia. Los veinte clubes con mayores ingresos del mundo alcanzaron un récord de 12.400 millones de euros en la temporada 2024/2025, impulsados por el crecimiento comercial, los derechos televisivos y la explotación de los estadios más allá del día de partido.
El nuevo Tottenham Hotspur Stadium representa precisamente esa evolución. El recinto londinense, inaugurado en 2019, disparó los ingresos comerciales del club gracias a eventos, hospitality y acuerdos estratégicos vinculados al entretenimiento.
Además, el fútbol genera en los fondos una especie de FOMO o sensación de urgencia relacionada con la escasez. Hay pocos clubes realmente globales y las oportunidades de entrar en ellos son limitadas
Además, el auge del consumo digital ha reforzado todavía más el valor de las competiciones deportivas. UBS recuerda que el deporte en directo sigue siendo uno de los pocos contenidos capaces de reunir audiencias masivas en tiempo real, algo cada vez más valioso para plataformas, anunciantes y gigantes tecnológicos.
De esta forma, es comprensible el interés del capital riesgo de hincarle el diente a este negocio, lo que explica la batalla por los derechos digitales, teniendo en cuenta además que las redes sociales o el streaming multiplican las vías de generar ingresos alrededor de un partido.
Los riesgos asociados al fútbol
Con todo, los analistas del banco suizo también identifican una serie de riesgos que los fondos deben estar dispuestos a asumir.
Así, UBS advierte de que el fútbol continúa siendo una industria altamente dependiente del rendimiento deportivo y recuerda casos como el colapso de 777 Partners, el fondo que controlaba varios clubes europeos y terminó envuelto en acusaciones de fraude y financiación insostenible.
El riesgo de descenso, las regulaciones deportivas o la volatilidad de los derechos televisivos siguen siendo amenazas estructurales para el sector. Precisamente por eso, algunos inversores presionan para “americanizar” parcialmente el modelo europeo y reducir la incertidumbre financiera.