El PIB cayó un histórico 10,8% en 2020 y no creció en el cuarto trimestre

El INE reduce del 11% al 10,8% su estimación de caída del PIB pero estima que la economía no creció en el cuarto trimestre

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La economía española registró en 2020 un desplome histórico del 10,8% como consecuencia de la crisis de la Covid-19, según ha confirmado este viernes el Instituto Nacional de Estadística (INE), que ha moderado en dos décimas su previsión inicial de un desplome del 11% adelantada en enero. 

Se trata del mayor hundimiento del PIB desde el inicio de la serie en 1970 y desde la Guerra Civil española, según distintos cálculos, aunque la actualización del INE incluye también la revisión de los datos del tercer y cuarto trimestre de 2020. 

La mayor parte de la caída se debe al retroceso de la demanda nacional (consumo e inversión), al representar 8,8 puntos del total de 10,8 puntos de contracción, en tanto que la demanda externa tuvo una contribución negativa de 2 puntos.

El valor del PIB a precios corrientes para el conjunto del año 2020 se sitúa en 1.121.698 millones de euros, un 9,9% inferior al de 2019, con un descenso de 123.074 millones de euros respecto a 2019

Crecimiento nulo en el cuarto trimestre 

Estadística ha revisado el crecimiento del tercer trimestre siete décimas al alza, con un avance del 17,1% entre julio y septiembre, mientras que empeora el pronóstico del cuarto trimestre, al calcular que el PIB no creció, mientras que la estimación previa era un avance de cuatro décimas. 

Como consecuencia de estas revisiones, el INE reduce dos décimas la caída del PIB en el ejercicio 2020, hasta el 10,8%, confirmando igualmente el desplome histórico y el primer retroceso anual del PIB desde el año 2013, cuando bajó un 1,4%, dejando atrás el avance del 2% de 2012. 

No obstante, la cifra es cuatro décimas inferior al retroceso del 11,2% que preveía el Ejecutivo, si bien se rompe la racha de seis años consecutivos de crecimiento ininterrumpido. 

En tasa interanual, el PIB del cuarto trimestre se contrajo un 8,9%, dos décimas menos que el dato avanzado en enero, frente al descenso del 8,6% del trimestre previo. 

Récord en gasto público y en caída del consumo de hogares

Por su parte, el gasto público registró el año pasado un repunte del 3,8%, lo que supone el mayor aumento desde el año 2009, lo que refleja el impacto del conjunto de medidas adoptadas por el Gobierno para paliar los efectos de la crisis de la Covid-19.

Entre tanto, el consumo de los hogares se desplomó un 12,4% en el año 2020, la mayor caída del gasto privado en la serie histórica del PIB, al tiempo que la inversión mermó un 11,4%, la mayor disminución desde el año 2009.

Por sectores, el único que incrementó su valor añadido bruto (VAB) fue agricultura (+5,3%), mientras que cayó en industria y energía (-9,6%), servicios (-11,1%) y construcción (-14,5%).

El  gasto público sostuvo el cuarto trimestre

En cuanto al cuarto trimestre, periodo en el que la economía se estancó, el consumo creció solo un 0,4%, debido al estancamiento del consumo final de los hogares, frente al notable crecimiento del 21,4% en el tercer trimestre; y al avance del 0,6% del consumo de las institucionales sin fines de lucro y al servicio de los hogares.

Mientras, el gasto público repuntó un 1,3% en el cuarto trimestre, lo mismo que en el tercero y acumulando 16 trimestres en positivo. De su lado, la inversión creció un 1%, aunque la destinada a vivienda y construcciones bajó un 0,2%.

Durante el último trimestre del año siguió recuperándose la demanda  interna, con un crecimiento del 0,4%. Todos sus componentes registraron  una aportación positiva, a excepción de vivienda y construcción,   destacando el crecimiento de los productos de propiedad intelectual, la   formación bruta de capital y el consumo de las administraciones. 

De esta forma, la demanda nacional se redujo un 6,2% en términos interanuales, lastrada por el consumo final de los hogares y las  ISFLSH, con una reducción de 5,3 puntos, seguida de la formación bruta de capital, con una aportación negativa de 1,8 puntos. 

De su lado, la demanda externa tuvo una aportación negativa del 2,7%, con una contribución de –5,7 puntos al PIB de las exportaciones de bienes y servicios, compensada, en parte, por la aportación positiva de importaciones de bienes y servicios.  Las exportaciones subieron un 4,6% en el cuarto trimestre y las importaciones un 6,2%.

Se perdieron 962.000 empleos en un año

Todas estas cifras que llevaron a una contracción del PIB del 11,8% el año pasado tuvieron su traducción negativa en el empleo. El número de horas efectivamente trabajadas aumentó en el cuarto trimestre un 1% respecto al tercer trimestre, 23,7 puntos menos que en el trimestre anterior.

Además, los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, definidos como el número de horas trabajadas entre la jornada media realizada en puestos de trabajo a tiempo completo, aumentaron un 1,2% respecto al trimestre anterior. Esto es 14,9 puntos inferior al tercer trimestre.

En términos interanuales, el número de horas efectivamente trabajadas aumenta tres décimas, hasta el −6,1%, mientras que el empleo cayó un 5,2%, cuatro décimas superior a la registrada en el trimestre precedente, lo que supone una pérdida de 962.000 puestos equivalentes a tiempo completo en un año.

El coste laboral unitario (CLU) creció un 4,9% respecto al cuarto trimestre de 2019, 4,1 puntos superior a la variación experimentada por el deflactor implícito de la economía (0,8%). La remuneración de los asalariados cayó un 4,5% en el cuarto trimestre, cuatro décimas menos que el trimestre anterior.

Por último, la renta nacional bruta disminuyó un 7,7%, tasa cuatro décimas inferior a la del tercer trimestre de 2020, entre tanto la renta nacional disponible bruta cedió un 8,2%, nueve décimas menos que en el trimestre anterior.