Hartazgo empresarial contra la política económica en Cataluña

La patronal catalana Foment del Treball está alineada con las criíicas del Cercle d'Economia y avisa de que el retorno de la sedes está en peligro

El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre (i) junto a la presidenta de la Cambra de Comerç. Mònica Roca (d)durante el acto en el que el mundo económico catalán pidió “un gran pacto institucional” que hiciera posible la ampliación del Aeropuerto de Barcelona-El Prat. EFE/Marta Pérez

Siete meses después de manifestarse bajo el lema ¡Basta ya! Centrémonos en la recuperación, el empresariado catalán ha tenido tiempo de respaldar y retirar su apoyo a la Generalitat de Catalunya. Tras pronunciarse incluso a favor de los indultos, la patronal Foment del Treball y el Cercle d’Economia hacen visible su hartazgo con las políticas del govern y del Ayuntamiento de Barcelona: el miedo al procés ha sido sustituido por la inseguridad jurídica que se percibe en el territorio.

El Cercle, presidido por Javier Faus, alertó este miércoles del camino emprendido por Cataluña y su capital rumbo a “una espiral de irrelevancia económica, de lenta pero inexorable decadencia” de mantenerse las políticas impulsadas por el president Pere Aragonès y la alcaldesa Ada Colau

A lo largo de los últimos meses, fueron varias las empresas que en conversación con Economía Digital esgrimieron la misma sensación de hastío con un govern en el que se depositaron esperanzas de que trabajase para la recuperación económica. Con el consistorio, al menos ya sabían desde el primer momento las tesis defendidas.

El foro de opinión catalán emitió una nota en la que criticó la falta de modelo de desarrollo económico de ambas administraciones. “De existir, a menudo es fuertemente ideológico, con falta de pragmatismo. Otras veces son modelos que generan confrontación”, lamentó. Siempre a corto plazo, sin una voluntad de mirar a años vista.

La alerta se produce precisamente en el momento en el que Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) negocia unos presupuestos con la CUP, que se muestra abiertamente contraria a la ampliación del aeropuerto de Barcelona-El Prat, la candidatura barcelonesa a los Juegos Olímpicos de Invierno y la ampliación de varias infraestructuras.

“Hay que alejarse de los extremos que condicionan llegar a consensos de país”, advierten a Aragonès.

“El empresariado ha pasado del miedo al ‘procés’ a la falta de certezas”, lamentan los empresarios

Las tesis del Cercle se suman a los lamentos que ha emitido Foment del Treball a lo largo de los últimos meses. Desde la patronal advierten que pactar unos presupuestos con la CUP supondría perder un año vital como 2022, probablemente el último con unas cuentas expansivas antes de que lleguen los recortes de Bruselas.

“El empresariado ha pasado del miedo al procés a la falta de certezas”, advierten fuentes cercanas a Foment. “Ya tenemos la experiencia de la ley de alquileres, aprobada con la CUP y que ha sido un disparate; no sirvió para nada”, añaden. Ahora, el caballo de la formación antisistema es la negativa a la ampliación del Aeropuerto de Barcelona-El Prat y la candidatura barcelonesa a los Juegos Olímpicos de Invierno.

El presidente del Cercle d’Economia, Javier Faus, junto al presidente de la Generalitat, Pere Aragonès / CE

Con la “inseguridad jurídica” que se percibe en el territorio, Barcelona podría perder un año frente a destinos como Málaga, Sevilla, Lisboa o Milán, en clara ascendencia dentro del reparto de poder europeo.

Al recelo tradicional se suma “una inseguridad ciudadana creciente”. “El deterioro alarmante del espacio público (sucios, degradados y deteriorados) y actos vandálicos recurrentes” así como la negativa a varios proyectos económicos en la ciudad hacen que la imagen exterior de la ciudad se haya deteriorado, lamentan.

El retorno de sedes, más difícil

Con la vista puesta en 2022, la patronal que preside Josep Sánchez-Llibre asume una nueva zancadilla en el retorno de sedes en el que trabaja desde hace meses. Como explicó Economía Digital, la organización trabaja de la mano del Gobierno para que vuelvan a Cataluña las empresas que trasladaron la sede social fuera de la comunidad en otoño de 2017.

Según avanzó este medio, en las negociaciones entre el Ejecutivo y las distintas patronales ya se hablaba en verano de aprobar “una fiscalidad competitiva para que quienes vengan a invertir en Cataluña no tengan que pagar más que en Madrid u otras capitales europeas.

Aunque se presumía que el proceso sería largo, por el momento no dio frutos. “Nos están poniendo muy difícil el retorno de las sedes, no puedes estar tranquilo en casa si crees que te puedes encontrar un muerto en el comedor”, ejemplifican las mismas voces. Y unos presupuestos dependientes de la CUP son una piedra más en la mochila de la inseguridad jurídica que perciben los empresarios.

El ‘no’ al aeropuerto fue la puntilla

La negativa a la ampliación del aeropuerto de Barcelona fue la gota que colmó el vaso. “Es responsabilidad de todas las administraciones trabajar para que la ampliación del aeropuerto sea una realidad. El no hacerlo es de nuevo una irresponsabilidad, especialmente cuando la financiación está garantizada”.

Mientras la Generalitat boicoteaba la obra por motivos medioambientales, en Alemania salió adelante la nueva fábrica de Tesla a pesar de talar 97 hectáreas de pinos. El govern también sale malparado en la comparación con Holanda, que autorizó la ampliación del puerto de Róterdam, que afectaba también áreas de la red Natura 2.000 e implicó una inversión de 11.000 millones de euros.

Pero en Cataluña los proyectos no solamente se encallan por motivos ambientales. Casos como el centro de formación profesional de Martorell o la ampliación del Hospital Clínic hace prácticamente una década que saltan de cajón en cajón sin que nadie los desbloquee. “¿Cómo es posible que ni la Covid-19 ni los fondos europeos la hayan hecho desencallar?”, se pregunta el Cercle.