España produce incluso menos coches que en el año de la pandemia por la crisis de los microchips

La falta de semiconductores sega la actividad de las fábricas, que baja el 7,5% desde 2020 y el 25,6% desde 2019. La recuperación no se vislumbra hasta finales de 2022

Interior de la fábrica de Nissan Motor Ibérica en la Zona Franca de Barcelona. /Toni Albir

Interior de la fábrica de Nissan Motor Ibérica en la Zona Franca de Barcelona. /Toni Albir

La crisis de los semiconductores fue incluso peor que el golpe del coronavirus para las fábricas de coches españolas. A pesar de que 2020 obligó a bajar la persiana de todas las plantas durante semanas por el primer estado de alarma, la escasez de piezas provocó el cierre puntual de los centros durante todo el ejercicio. El año pasado, las plantas del país produjeron el 7,5% menos de vehículos de los que consiguieron sacar a la carretera en la campaña anterior. La cifra se quedó en 2,09 millones de automóviles.

La patronal de fabricantes Anfac hizo públicos este miércoles los datos de producción de la red de fábricas de coches en España, con un descenso que llega al 25,6% si se compara con los números previos a la pandemia, cuando la producción era de 2,82 millones de unidades. El descenso llega motivado por la falta de piezas de vehículos y la lenta recuperación económica de la pandemia.

Según los cálculos de la organización empresarial, en España se trabajaron 44 millones de horas menos que en un año precovid. Durante todo el ejercicio, las principales fábricas tuvieron que sobrevivir a base de expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) para capear los cierres puntuales o la eliminación de turnos de producción.

«El año ha resultado incluso más imprevisible y complejo que 2020; a la crisis económica provocada por la pandemia se ha sumado la escasez de microchips, clave para la reducción de la producción», comparó José López-Tafall, director general de Anfac. Para el dirigente, la coyuntura no volverá a la normalidad hasta comienzos del próximo 2023. Mientras, la mayoría de fabricantes tienen vigentes sus ERTEs hasta mediados de 2022.

Aunque la producción de coches en España es eminentemente de gasolina y diésel, los vehículos electrificados ganan peso poco a poco en la balanza. Hoy los 17 modelos con componentes eléctricos ya suponen el 9,3% del total (194.936 coches). La cifra escala frente al 6,2% de los que representaban en 2020.

Producción de vehículos electrificados en España. Fuente: Anfac

Sin embargo, la cantidad de eléctricos puros que salen a las carreteras desde las fábricas de la Península Ibérica es todavía muy pequeña. Solamente Stellantis –que trabaja en Galicia, Aragón y Madrid— ensambla de manera masiva vehículos de cero emisiones en sus plantas. Los automóviles eléctricos 100% se quedan así en apenas 76.492 unidades; el 3,66% de la producción total de 2021.

«La industria está a la altura produciendo cada vez más nuevos modelos descarbonizados, pero las exigencias se aceleran y es necesario activar de una manera inmediata, ágil y sencilla la convocatoria para optar a las ayudas del Perte», advirtió López-Tafall.

Las exportaciones de coches caen el 6,7%

Del mismo modo que descendió la producción, cayeron las exportaciones. La automoción es el cuarto sector exportador de España. Durante 2021, las ventas al exterior alcanzaron los 1,82 millones de unidades, el 6,7% menos que durante el año de la pandemia, con todas las restricciones de movilidad que existían. Especialmente sangrante fue el mes de diciembre, con un desplome del 26%.

La escasez de semiconductores fue el causante de la rebaja. Sin coches para fabricar no hay coches para vender. Además, las distintas oleadas del coronavirus retrasaron la recuperación de los principales mercados europeos, que reciben la mayoría de los vehículos ensamblados en España. Los principales destinos de los coches made in Spain son Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y Bélgica, que se incorpora al listado en detrimento de Turquía.

Las exportaciones rumbo a América se redujeron un 20,2%, debido a las caídas de México (-42,5%) o Chile (-30%). Tanto los envíos a Asia como a Oceanía redujeron su demanda un -53,1% y -21,4%, respectivamente, a causa de caídas en Japón (-69,5%) y Australia (-29,9%).

Carles Huguet