Los sindicatos defienden a Garamendi ante su “linchamiento” por los indultos

CCOO y UGT defienden a Garamendi (CEOE) ante "linchamiento indigno" por los indultos y amenazan con movilizaciones si el Gobierno no sube el SMI

Los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez

Los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez

“Linchamiento indigno” e “indecencia absolutamente insoportable”, así ha sido cómo han calificado los secretarios generales de UGT, Pepe Álvarez, y CCOO, Unai Sordo, la polémica desatada en torno al presidente de CEOE, Antonio Garamendi, tras sus declaraciones la semana pasada sobre los indultos a los presos del ‘procés’. 

Los máximos dirigentes sindicales han salido en defensa del presidente de la patronal, algo poco frecuente, al considerar que tanto Garamendi como la propia CEOE “tienen todo el derecho del mundo a pronunciarse y pensar lo que es bueno o no para el país”. 

Precisamente este mismo miércoles Garamendi ha roto a llorar al inicio de la Asamblea General anual de CEOE al ser recibido por la cúpula de la patronal de pie con sonoros aplausos como muestra de apoyo cerrado a su persona tras la polémica por sus declaraciones sobre los indultos. 

“Si las cosas se normalizan, bienvenidos sean los indultos”; esas fueron las polémicas palabras de Garamendi, que aclaró al instante y este miércoles en la Asamblea General ante la cúpula de CEOE tras el revuelo originado, subrayando que la patronal respalda el “Estado de derecho, el cumplimiento de la ley, la monarquía constitucional y la Constitución”. 

“Muchísimos altos responsables económicos buscan la estabilidad política” 

Los líderes sindicales han salido en defensa de Garamendi por la tarde durante su intervención en el XXXVIII seminario organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) y BBVA en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander. 

Álvarez ha indicado que no abordar con argumentos una opinión y descalificar los de otra persona es una “indecencia absolutamente insoportable”, y ha insistido en defender el derecho de Garamendi a opinar lo que considere, más allá de su posicionamiento concreto sobre los indultos. 

“La derecha política y mediática empieza a parecerse a la santa Inquisición”, ha afirmado Sordo (CCOO) al respecto, quien ha defendido en la línea de Álvarez las distintas posiciones que pueden darse en torno a un tema como los indultos. 

De hecho, Sordo ha aseverado que le consta que “muchísimos altos responsables económicos están buscando y priorizando la estabilidad política”, aunque no tengan una posición cerrada de “blanco o negro” sobre los indultos, pero creen que reconducir la situación política en Cataluña es necesario para la estabilidad de toda España. 

Esto es así también porque “les conviene para sus intereses económicos” frente al perjuicio la “polarización extrema”. “La estabilidad es un valor en general para la vida económica del país; no se puede linchar a nadie porque exprese una opinión”, ha apostillado. 

El dirigente sindical de CCOO ha indicado que a los sindicatos también les ha tocado sufrir en linchamiento cuando han expresado opiniones sobre la situación en España, algo que achaca al nivel de crispación política actual pese al momento trascendental para el país de desarrollo a nivel económico. 

“El Gobierno subirá el SMI en 2021 y si no habrá movilizaciones”

Álvarez (UGT) ha dicho que cree que el Gobierno va a subir el SMI incluso por las propias palabras del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en las que manifestaba que lo importante era la creación de empleo pero no descartaba la subida. 

“Para que sea posible su razonamiento justamente hay que subir el SMI al ser un elemento muy importante para la creación de empleo”, ha defendido Álvarez, en perfecta sintonía con Sordo (CCOO), quien ha indicado que ni siquiera el informe publicado por el Banco de España hace estimación de destrucción de empleo por subir el SMI, sino que apunta a un efecto “marginal” de no generación de empleo. 

Sin embargo, según Sordo, la institución se olvida de que en 2019 se crearon 400.000 empleos con un alza del SMI del 22% y que se introdujo una masa salarial de 2.500 millones que generó puesto de trabajo al ir directamente en beneficio del consumo. 

Por ello, frente al supuesto impacto negativo que se refleja al “coger solo una parte de la foto”, considera que España está todavía en los límites en los que la subida del SMI genera empleo en términos agregados, y es necesario ante la subida del IPC del 2,5%.  

“Sería insostenible que el Gobierno se mantenga en la posición de congelación”, han opinado los líderes sindicales, que han amenazado al Ejecutivo con movilizaciones si no acomete la subida del Salario Mínimo en 2021 y se progresa hasta el 60% del salario medio en el año 2023. 

Los secretarios generales de las centrales sindicales ven suficiente una consulta para alcanzar un acuerdo a raíz del informe de la comisión de expertos del Ministerio de Trabajo para una subida progresiva del SMI en 2021, 2022 y 2023 y alcanzar ese 60% del salario medio que hasta hace poco ellos cifraban en 1.200 euros, frente a la horquilla de entre 1.011 y 1.049 euros de los expertos. 

Movilizaciones ante el cese de los interinos del SEPE

Igualmente, han avanzado movilizaciones ante la decisión del Ministerio de prescindir desde julio de 500 interinos de refuerzo por el Covid contratados para el Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE), así como otros 500 desde el 30 de septiembre y los restantes 500 desde enero. 

Álvarez ha tildado de “catastrófico” que se vaya a prescindir de los 1.500 interinos este año a pesar de los elevados volúmenes de trabajo del organismo y cree que es una equivocación del Gobierno, por lo que ve necesario un proceso de movilización de trabajadores y de la ciudadanía. 

A su vez, Sordo se ha mostrado en contra de la decisión al ver necesario que el SEPE mejore sus ratios de plantilla y estabilizar puestos de trabajo tras haber afrontado “ingentes” tareas de gestión de más de 500.000 ERTE en la actualidad, y haber realizado un trabajo “ejemplar” durante la pandemia ante la avalancha de prestaciones. También ha denunciado la obsolescencia de sus aplicaciones informáticas que ha obligado a los trabajadores del SEPE a desempeñar sus funciones de una manera cuasi “manual”.