Florentino Pérez (ACS) y Entrecanales (Acciona) pujan por el nuevo plan de concesiones de Chile de 2.700 millones

ACS y Acciona compiten por cuatro megaproyectos viales que transformarán la conectividad del país andino durante las próximas décadas

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Montaje realizado por Economía Digital.

Chile se ha convertido en el nuevo campo de batalla para los grandes grupos españoles de infraestructuras. Acciona, presidida por José Manuel Entrecanales, y ACS, el imperio de Florentino Pérez a través de su filial Dragados, lideran la puja por un ambicioso paquete de concesiones viales valorado en cerca de 2.700 millones de euros que rediseñará la columna vertebral del transporte chileno.

El Ministerio de Obras Públicas de Chile ha puesto sobre la mesa cuatro proyectos estratégicos que han captado la atención no solo de las constructoras ibéricas, sino también de gigantes asiáticos como China Harbour Engineering y China Road and Bridge Corporation.

Sin embargo, la presencia de Acciona y Dragados en los cuatro expedientes confirma el apetito español por un mercado que conocen bien y donde han consolidado una posición dominante en las últimas dos décadas.

El primer proyecto es la Segunda Concesión de la Ruta 57, que conecta Santiago con Los Andes y, a través del túnel Cristo Redentor, con Argentina. Con 79,8 kilómetros y un presupuesto de 923 millones de euros, este corredor bioceánico registra un tráfico promedio de 82.053 vehículos diarios.

Florentino Pérez ACS
Florentino Pérez, presidente del Grupo ACS

Las obras contempladas incluyen la construcción de un nuevo túnel Chacabuco junto al existente, la ampliación a tres pistas en el tramo urbano, 15 enlaces nuevos, 20 pasarelas peatonales y un área de servicios con capacidad para 150 camiones.

La concesión actual termina en enero de 2027, y la adjudicación de la nueva está prevista para el cuarto trimestre de 2026.

En este proyecto han mostrado interés 13 empresas, la mayor competencia del paquete. Además de Acciona y Dragados, figuran Vías Chile, Cintra Infraestructura, Intervial Chile, Sacyr Concesiones y Aleatica, entre otras.

El proyecto más septentrional, la concesión de la Ruta 5 entre Caldera y Antofagasta, representa una inversión de 677 millones de euros para transformar 465,5 kilómetros de asfalto en una autopista. Esta ruta no es cualquier carretera: es la arteria que conecta el corazón minero de Chile, la región de Atacama con Antofagasta, epicentro mundial de la extracción de cobre.

Entre los candidatos que han adquirido las bases figuran, junto a Acciona y Dragados, Sacyr, Vías Chile y las mencionadas compañías chinas.

El objetivo declarado del gobierno chileno es reducir drásticamente la accidentabilidad en un corredor donde circulan diariamente cientos de camiones cargados de mineral, a la vez que se impulsa el turismo en una zona de espectaculares paisajes desérticos.

Mucho más al sur, el proyecto de las Rutas de Acceso a Valdivia marca un hito: será la primera ruta escénica desarrollada bajo concesión en Chile. Con 87 kilómetros que combinan la Ruta 202 y la Ruta 206, esta inversión de 573 millones de euros busca poner en valor los humedales y atractivos naturales de la Región de Los Ríos, uno de los destinos turísticos emergentes del país.

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El CEO de Acciona, José Manuel Entrecanales. Foto: Europa Press

El plazo de concesión alcanza los 50 años, el máximo permitido, lo que da idea de la complejidad y rentabilidad esperada del proyecto. Las obras incluyen la construcción de ocho nuevos puentes —entre ellos los de Collilelfu, Huichahue y Piedra Blanca— y un bypass de 5,7 kilómetros en Cayumapu. El diseño permitirá la puesta en servicio total está programada para el primer semestre de 2035.

Aquí la competencia entre Acciona y Dragados se intensifica, con la presencia adicional de Constructora San José, RYQ Ingeniería y Grupo Costanera entre los interesados.

La Segunda Concesión de la Ruta 5 en el tramo Río Bueno-Puerto Montt es quizás el proyecto más complejo del paquete. Con una inversión superior a los 801 millones de euros y 128,9 kilómetros de extensión, esta autopista registra flujos de hasta 25.200 vehículos diarios en el tramo entre Llanquihue y Puerto Montt, uno de los puntos de mayor saturación vial del país.

El proyecto incluye la construcción de 11 puentes nuevos, el reemplazo de otros nueve, 24 pasarelas peatonales, 33 kilómetros de ciclovías y la modernización tecnológica con un sistema de telepeaje «Multi Lane Free Flow» que permitirá el cobro sin detención de vehículos.

La adjudicación está programada para el primer semestre de 2026, con inicio de obras en enero de 2031 y puesta en servicio en 2034. Entre los ocho consorcios interesados destacan Grupo Costanera, Intervial Chile, Sacyr Concesiones y, por supuesto, Dragados.

El apetito de ACS y Acciona por Chile

La pugna actual por estos 2.700 millones de euros se produce en un momento de máxima competencia entre ambos grupos en territorio chileno. ACS dio un golpe de efecto en 2024 al adjudicarse, a través de VíasChile —filial de Abertis donde controla el 50% junto a Mundys—, la relicitación de la Ruta 5 Santiago-Los Vilos, un contrato valorado en aproximadamente 1.000 millones de euros.

Además, ACS mantiene su posición dominante en la Autopista Central de Santiago, la de mayor tráfico de la capital, donde continúa ejecutando obras de ampliación y nuevos túneles. A finales de 2024, el grupo también se perfilaba como uno de los finalistas principales para la Ruta del Itata, el acceso norte a Concepción, valorada en unos 500 millones de euros.

Carretera en Chile.

Por su parte, Acciona, que vendió hace unos años gran parte de su cartera de autopistas en Chile —incluida la Ruta 160— para diversificar su estrategia, ha pivotado hacia infraestructura de movilidad urbana con resultados notables.

El grupo de Entrecanales se ha adjudicado tramos de la Línea 7 del Metro de Santiago y compite activamente por varios lotes del megaproyecto ferroviario del Tren Santiago-Melipilla, aunque en noviembre de 2024 perdió el tramo Malloco-Lo Errázuriz frente a un consorcio formado por ACS y Sacyr.

El desenlace de estas licitaciones, previsto entre mediados de 2026 y el cuarto trimestre del mismo año, dibujará el mapa definitivo del control español sobre la infraestructura vial chilena para las próximas cinco décadas.

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