Aena se resigna: el acuerdo para ampliar el aeropuerto de El Prat se va a septiembre

El gestor aeroportuario quería cerrar la operación antes de vacaciones, pero los 'timings' de la Generalitat retrasaron el proyecto

Maurici Lucena, presidente de Aena

Maurici Lucena, presidente de Aena

Más de un mes después de la creación de la mesa de trabajo para acordar la ampliación del aeropuerto de Barcelona-El Prat, pocos avances se conocen. Si las posturas entre algunos de los integrantes –especialmente Aena y el Ayuntamiento de Barcelona– ya eran distantes, el calendario diseñado por la Generalitat de Catalunya hace inviable que la compañía pueda aprobar el proyecto y enviarlo al Consejo de Ministros con los timings que pretende. Por mucho que presione.

Desde el mes de junio, el gestor aeroportuario lanzó mensajes al Govern. Advirtió que no estaba dispuesta a sentarse en una mesa con el resto de las instituciones afectadas para que las conversaciones se eternicen. En el sector hay precedentes claros: la ampliación de Heathrow (Londres) no se aprobó hasta que pasaron más de dos años de negociaciones. Y sin siquiera fue por unanimidad.

No obstante, el trabajo de las mesas técnicas todavía no está finalizado, por lo que la Generalitat se resiste a tomar una postura final. Cuando el Ejecutivo catalán determine su posición habrá que convocar el Comité de Coordinación Aeroportuaria de Catalunya para que se revise el DORA –el documento que regula las inversiones de Aena–. Este paso ya se ha dado en el resto de comunidades autónomas.

El presidente de Aena, Maurici Lucena, ya urgió a la Generalitat en varias ocasiones. “Existen razones apremiantes para acometer la ampliación”, dijo en un encuentro con empresarios del Baix Llobregat, la comarca en la que se encuentra el aeropuerto. “Hay mucho trabajo por hacer y más vale decidir lo antes posible”, añadió.

La compañía insistió: “finales de julio” sería la fecha ideal para sellar la aprobación del plan, que pretende alargar la tercera pista de la infraestructura y erigir una terminal satélite.

La razón de la premura es que Aena quiere tener definidas sus inversiones quinquenales antes del 30 de septiembre. Con la llegada de octubre, la cotizada controlada por el Ministerio de Fomento pretende que el Consejo de Ministros haya aprobado el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA) del periodo 2022-2026.

La compañía va de la mano del mundo empresarial catalán. En el acto celebrado en la escuela de negocios Esade la semana pasada, patronales y organizaciones cerraron filas con el gestor. El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, también se sumó a sus calendarios: “No tenemos mucho tiempo”, advirtió.

Este jueves, la patronal insistió a través de un comunicado. “Las decisiones deben tomarse con celeridad en las próximas semanas”, señaló.

La Generalitat avanza con pausa

Sin embargo, los caminos del Govern todavía no están definidos. “Todas las consideraciones que hay sobre este tema ponen de manifiesto que debe haber un consenso”, avisó la portavoz del Ejecutivo catalán, Patrícia Plaja. Y con el consistorio barcelonés de por medio parece complicado que se produzca una aprobación exprés para llegar al mes de agosto con el proyecto definido.

“Hay intereses contrapuestos con la ampliación y por eso hay que buscar el consenso”

Pere Aragonès, presidente de la Generalitat de Catalunya

“No es una cuestión fácil, se necesita un aeropuerto competitivo, pero también proteger la biodiversidad. Por eso impulsamos este grupo de trabajo. Hay intereses contrapuestos y por eso hay que buscar el consenso”, había dicho antes el president, Pere Aragonés. Parece eso sí, que el Govern terminará decantándose por el con algunos matices al plan inicial de la cotizada.

De hecho, todos los expertos consultados por Economía Digital defienden que, si bien es importante empezar a tratar el tema, no es urgente tomar una decisión. Más teniendo en cuenta que la pandemia retrasó la llegada a la saturación de la instalación. Además, abogan por separar la ampliación del DORA debido a que incide en un espacio protegido por la Unión Europea bajo el sello Natura2000.Leer más: Ser motor económico o dejar escapar a Madrid: lo que se juega Cataluña con la ampliación del Aeropuerto del Prat

Recuerdan que las mesas de trabajo son la norma en Europa a la hora de analizar las ampliaciones. Y no son precisamente rápidas: Heathrow tardó dos años y medio en aprobar su extensión. Instalaciones como Schiphol (Ámsterdam)Bruselas o Múnich tienen establecidas diferentes plataformas para conversar con los diferentes grupos de interés por su futuro en los próximos 20 o 30 años, un plazo parecido en el que piensa Aena con Barcelona.

De no alcanzar un acuerdo en tiempo y forma para enviar a la Unión Europea, el gestor aeroportuario se enfrenta a dos riesgos. El primero es que la ampliación de El Prat se quede fuera del plan de inversiones, algo solucionable al tener en cuenta que el Estado posee más de la mitad de las acciones de la cotizada. Siempre habría espacio para incluir un anexo o, como sugieren los expertos, separar el caso catalán bajo la justificación medioambiental.

El segundo factor de incertidumbre sería el mensaje que se envía a los mercados, que puede generar dudas en los inversores ante los titubeos del plan de negocio del segundo aeropuerto más importante de su red.

Carles Huguet