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ARA reduce sus números rojos (con el doble de subvenciones)

El periódico de corte soberanista multiplicó las subvenciones, que llegaron desde la Generalitat de Catalunya y la Generalitat Valenciana

El diario ARA cerró 2018 con un resultado similar al del año anterior. El volumen de negocio fue parecido, pero los números rojos se aligeraron un poco. La diferencia, no obstante, estuvo en las subvenciones.

Las ayudas desde la Generalitat de Catalunya y la Generalitat Valenciana pasaron de suponer 313.425 euros a ser más del doble, hasta alcanzar los 674.419 euros. Ese dinero llegó principalmente desde el Govern presidido por Quim Torra y se debió al fomento del catalán, tanto desde el medio impreso como desde el canal online.

La publicidad institucional siempre ha sido muy importante en ARA. El medio especializado Dircomfidencial estableció en junio de 2018 una comparación en la división de digitales catalanes   — nativos y no nativos —  y concluyó que el periódico dirigido por Esther Vera recibió mejor trato desde la administración catalana que sus competidores, como ElNacional.cat, Nació Digital, la web de El Punt Avui, la de La Vanguardia y la de El Periódico.

Facturación estancada

Por lo que respecta a la evolución del negocio, pocas sorpresas. Los ingresos se situaron en 12,38 millones de euros, ligeramente por encima de lo registrado un año antes (12,34 millones de euros). “La empresa editora acumula unas pérdidas similares al año anterior a pesar de haber mejorado notablemente algunos de sus canales de venta”, se lamenta la compañía en el informe de gestión.

Si se observan los ingresos al detalle, se puede ver cómo algunas líneas de negocio no solo no crecieron de manera significativa, sino que menguaron. 

Por mercados geográficos, la compañía mantuvo el mismo equilibrio. Cataluña sigue siendo el mercado más fuerte del ARA, donde es el segundo diario más leído, solo superado por La Vanguardia (Grupo Godó), según comunicó en julio la propia compañía en base a datos de diferentes medidores (CEO, EGM y OJD papel).

Distinta es la difusión de las ediciones en Islas Baleares, la Comunidad Valenciana y Andorra. Respecto a la publicación de las islas, las cuentas de ARA reflejan que la sociedad cabecera de esta edición, Edicions Periódiques Ara-Balears, S.L., sigue arrojando pérdidas. 

La mayoría accionarial del diario ARA, en concreto más del 60% del capital social, estaba hasta finales de 2018 en en manos de dos poderosas familias catalanas: los Carulla, conocidos también por ser propietarios de Agrolimen, controlaban su participación (27,03%) a través de la Fundació Lluís Carulla; la familia Rodés, que tiene el 39,08%, mantiene sus acciones en la sociedad Acta Diürna.

La línea editorial del periódico siempre ha sido cercana al soberanismo, aunque en determinados momentos ha marcado distancias. Comentada fue la decisión del diario que, a raíz de una orden de la fiscalía, optó por no emitir los anuncios que promocionaban el referéndum ilegal del 1-O.

No faltaron las voces que señalaron que el papel de Ferran Rodés, presidente del consejo editorial del propio Ara, había sido determinante. El motivo: es al mismo tiempo vicepresidente de Havas Mediaplanning, la multinacional que distribuye publicidad en los medios de comunicación y que se negó a distribuir estos anuncios.

Situación delicada en ARA

Pese a que los números rojos sí se redujeron, la situación financiera en ARA sigue siendo complicada. Las pérdidas pasaron de ser de 2,12 millones de euros a representar 1,97 millones, pero agravaron igualmente la situación de la compañía. 

Así lo reconoce el auditor en las cuentas, Grant Thornton, que puso énfasis en las pérdidas continuadas en las que ha ido incurriendo el periódico desde su fundación (2010) y que ha provocado que el patrimonio neto sea negativo en 7,2 millones de euros.

“Dadas las pérdidas de este año la sociedad ha tenido que revisar su plan de negocio basado en estimaciones de resultados futuros”, explican en sus salvedades respecto a los números del último ejercicio disponible.

Ese plan de negocio seguía muy condicionado a las subvenciones públicas. Así lo explicaba la propia compañía en su memoria anual de 2016, en la que afirmaba que los retrasos en el pago de publicidad de las administraciones públicas tensionaron la tesorería.

El desequilibrio patrimonial ha llevado a sus accionistas a salir al rescate del ARA en el pasado. En 2016 concedieron distintos préstamos: Carulla aportó 500.000 euros mientras que Rodés prestó 250.000 euros.