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La cláusula de Charlotte Tilbury frena la fusión entre Puig y Estée Lauder
Uno de los principales obstáculos ha sido una cláusula incluida en el acuerdo mediante el cual Puig adquirió Charlotte Tilbury en 2020
Charlotte Tilbury frena la fusión de Puig-Estée Lauder
No hay acuerdo. Puig y Estée Lauder han finalizado las conversaciones que mantenían para llevar a cabo una fusión de sus respectivos negocios. Según diversas fuentes conocedoras de la operación, consultadas por Bloomberg, el detonante habría sido el desacuerdo en torno a las condiciones económicas reclamadas por la maquilladora y empresaria británica Charlotte Tilbury.
En un comunicado, remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Puig ha señalado que esta decisión «no altera la hoja de ruta estratégica» de la compañía.
El pasado 23 de marzo, la empresa catalana confirmó que existían conversaciones con Estée Lauder para fusionar ambos grupos. De haber salido adelante, habría dado lugar a uno de los mayores grupos mundiales de cosmética, perfumería y cuidado personal.
La cláusula que complicó la operación de Puig
Uno de los principales obstáculos ha sido una cláusula de cambio de control incluida en el acuerdo mediante el cual Puig adquirió la marca Charlotte Tilbury en 2020. Dicha cláusula otorgaba a la fundadora determinadas garantías y compensaciones en caso de una operación de gran magnitud, como la fusión con Estée Lauder.

Fuentes próximas al proceso han asegurado que las exigencias vinculadas a esa cláusula complicaron el encaje financiero de la transacción. No obstante, las mismas fuentes han apuntado que no fue el único elemento que terminó dinamitando la operación.
A pesar del fracaso, Puig ha afirmado que se mantiene enfocado en la ejecución de su estrategia y «en continuar impulsando el crecimiento rentable en el conjunto de su cartera de marcas».
El CEO de la compañía, Jose Manuel Albesa, ha explicado que las conversaciones con Estée Lauder han sido «enriquecedoras» y ha destacado que Puig cuenta con una gran trayectoria de crecimiento, por encima del mercado de la belleza ‘premium’.
«Seguimos plenamente enfocados en la ejecución de nuestra estrategia y en impulsar un crecimiento rentable, velando en todo momento por los intereses de todos nuestros ‘stakeholders'», ha asegurado.
Charlotte Tilbury no se pronuncia al respecto
De la misma manera, Albesa ha defendido que Puig ha demostrado una cultura diferencial que le ha permitido cumplir con todos sus compromisos desde su salida a Bolsa en 2025: «Alcanzando los objetivos de crecimiento, mejora del margen y reforzando nuestro balance».
También ha destacado que Puig cuenta con una «sólida estructura de capital», lo que les otorga flexibilidad para realizar otras estrategias alineadas con las prioridades de la compañía a largo plazo: «Continuaremos aplicando un enfoque altamente selectivo y orientado a la creación de valor en M&A, para seguir complementando nuestro portfolio».
Por su parte, la compañía de Charlotte Tilbury no respondió a las solicitudes de información.
Un gigante de la cosmética, perfumería y cuidado personal
De haber salido adelante, la fusión entre Puig y Estée Lauder habría unido a dos gigantes del sector con una valoración conjunta cercana a los 33.600 millones de euros y unas ventas anuales estimadas en torno a los 20.000 millones en 2025.

El proyecto buscaba combinar la fortaleza de Puig en fragancias premium y moda con marcas como Rabanne, Carolina Herrera o Jean Paul Gaultier, con la presencia global de Estée Lauder en maquillaje, tratamiento facial y distribución internacional.
Sin embargo, el contexto del sector no es sencillo. La demanda mundial de fragancias comienza a mostrar señales de normalización tras varios años de fuerte crecimiento, mientras que mercados clave como Oriente Medio y el canal «travel retail» atraviesan una etapa de desaceleración.
Además, Estée Lauder trata de ganar terreno en segmentos de consumo más jóvenes a través de plataformas como TikTok, reforzando también su oferta de productos más asequibles.