Digi, entre la espada y la pared: el BCE asesta un golpe a su elevada deuda y complica su salida a bolsa
La teleco rumana, con buena parte de su deuda a tipo variable, se enfrenta a un escenario poco atractivo para las OPV
Marius Varzaru, CEO de Digi en España, durante el evento DigitalES Summit 2025
Digi encara una segunda mitad de año con una salida a bolsa en España cada vez más necesaria y a la vez más complicada. Pese a haber aplazado la operación por la inestabilidad de la guerra en Oriente Próximo, la teleco rumana necesita dar el salto al parqué para financiar su estrategia de crecimiento y expansión. Pero las subidas de los intereses en Europa hacen menos atractiva una OPV, mientras encarecen los costes financieros de Digi, que mantiene buena parte de su deuda a tipo variable.
La guerra en Irán y sus consecuencias inflacionarias han llevado al Banco Central Europeo (BCE) a volver a encarecer el coste del dinero. El organismo presidido por Christine Lagarde ha subido los tipos de interés en 25 puntos básicos, hasta el 2,25%, su primer alza desde septiembre de 2023.
Entre las consecuencias más directas se encuentra el encarecimiento de la financiación y, en el terreno bursátil, un freno para las OPV, ya que el aumento del coste de capital hace que los inversores exijan mayor rentabilidad, provocando un mayor castigo en las valoraciones de las empresas.
Además, el economista jefe del BCE, Philip Lane, ha dejado la puerta abierta a un nuevo aumento de un cuarto de punto antes de que acabe el año, más allá de que Estados Unidos e Irán logren un acuerdo de paz duradero.
Es por ello que Digi, que ya retrasó su salida a bolsa antes de que el BCE subiera los tipos, se enfrenta a un escenario que podría complicarse aún más en los próximos meses.
La expansión de Digi y el problema de su deuda
En los últimos trimestres, el grupo de telecomunicaciones ha encadenado una expansión sin pausa que incluye el desarrollo de red propia de fibra en España, la consolidación de su filial portuguesa tras la integración de NOWO, la reorganización societaria de sus operaciones en Bélgica junto a Citymesh y, la última gran apuesta, la entrada en el mercado británico mediante la compra del 51% de Whyfibre.
Todo ese crecimiento tiene un precio que se ha ido reflejando en sus cuentas. En el primer trimestre de 2026, Digi invirtió 101 millones de euros solo en la compra de inmovilizado material, y su deuda total ya supera los 1.800 millones de euros.
La compañía cerró el trimestre con una pérdida neta de 16,2 millones de euros, lastrada en parte por el coste financiero que se disparó casi un 30% interanual hasta los 33,9 millones de euros, del que buena parte se debió a intereses de la deuda.
Es en este contexto donde cobra sentido el objetivo de Digi por completar su salida a bolsa en España, un proceso que la compañía llegó a tener prácticamente listo y que finalmente decidió aplazar por la volatilidad del mercado.
Desde la compañía siguen confiando en la operación y aseguran estar «plenamente comprometidos», según explicaron desde la dirección del grupo ante los analistas en la última conferencia tras los resultados del primer trimestre.
La OPV no es solo un escaparate de prestigio para el grupo, que no deja de ganar cuota de mercado en España, sino que es una vía para inyectar capital fresco y aliviar una deuda cada vez más pesada. Y ahí es donde el nuevo escenario de tipos juega en su contra por partida doble.
El doble filo de la subida de tipos
Por un lado, los tipos al alza encarecen directamente la factura financiera de Digi. Según el último informe anual consolidado de la compañía, aproximadamente el 60% de su deuda —unos 1.052 millones de euros— estaba referenciada a tipo variable a 31 de diciembre de 2025.
La propia empresa calcula en sus cuentas que una subida de 100 puntos básicos en los tipos le supondría un impacto negativo de unos 10,5 millones de euros en su resultado antes de impuestos.
Por otro lado, y de forma casi paradójica, el mismo fenómeno que encarece su deuda también complica la alternativa para reducirla: salir a bolsa. Los periodos de tipos al alza y alta incertidumbre geopolítica suelen traducirse en valoraciones bursátiles más conservadoras y en inversores menos dispuestos a pagar múltiplos generosos por una compañía en plena fase de inversión, como es el caso de Digi.
El propio mercado de telecomunicaciones europeo, que hace solo unas semanas rozaba máximos históricos de valoración, según destacaron los analistas en la última presentación de resultados, podría verse ahora menos favorable para una operación de este tipo.
El resultado es una pinza incómoda para Digi: necesita capital más que nunca para sostener su expansión y aliviar una deuda que se encarece trimestre a trimestre, pero el entorno que ha provocado esa subida de tipos es precisamente el que hace menos atractivo el momento para colocar acciones en el mercado.
Con este escenario, Digi encara unos meses clave para su futuro en un contexto bursátil poco favorable, pese a ser una de las empresas que mejor recorrido está teniendo en el sector de las telecomunicaciones español y mientras sus costes financieros siguen subiendo. Las próximas ventanas para debutar en el parqué se abren a finales del verano y en otoño.