Ficosa se suma a la oleada de EREs en la industria catalana

La empresa de componentes presenta un plan de despidos para el 25% de Fico Transpar, una de sus filiales, a causa del desplome de los pedidos

A la derecha, Xavier Pujol, consejero delegado de Ficosa, en la inauguración de una planta en Brasil.

Tal y como advirtió a la plantilla hace un mes, Ficosa presentó un expediente de regulación de empleo (ERE) tras las vacaciones de Semana Santa. El fabricante de componentes de automoción sufre un descenso de pedidos en algunas de sus líneas de negocio, por lo que tomó la decisión de recortar la plantilla de su macrocentro en Viladecavalls (Barcelona). Es la última industria catalana que se abona a los despidos colectivos.

Según ha podido saber Economía Digital, el ERE se plantea en la filial Fico Transpar, centrada en la automoción tradicional. Como explicó este medio hace semanas, la sociedad sufre un descenso de la actividad por la retirada de algunos productos que se fabricaban para Stellantis –la antigua PSA— y Nissan.

Fuentes de la compañía señalan que se optó por presentar un plan de ajuste para el 25% de la plantilla de la filial. Es decir, 20 de las 80 personas que trabajan en la firma deberán abandonar el grupo controlado por la japonesa Panasonic.

“La empresa ha registrado un importante descenso de los pedidos durante los últimos cinco años a causa de la transformación tecnológica de la industria del automóvil”, justifica un portavoz. Y añade: “Ha sido una decisión difícil a la que la empresa ha llegado después de agotar el resto de opciones posibles y de intentar recolocar a los empleados de Fico Transpar en otras filiales del grupo durante los últimos años”.

Ficosa asegura que las ventas se desploman. Los sindicatos contestan que se ha deslocalizado la producción

En una nota enviada a los trabajadores, la dirección que encabeza Xavier Pujol ponía cifras a la crisis. “La cifra de negocios descendió de 77 millones en 2016 a 24 millones en 2020 […] en 2021 se prevé que se contraiga más la carga de trabajo por lo que será necesario ajustar la plantilla acorde con la reducción de negocio”, admitía la organización en marzo.

Sin embargo, la versión de los sindicatos es muy diferente. Un miembro del Comité de Empresa manifestó que, a lo largo de los últimos años, Ficosa trasladó producción de Cataluña a otros centros de trabajo: “Se llevaron tres líneas de montaje de cambios de marcha a Polonia, el nuevo depósito del P33 de Nissan lo han mandado a Soria y las pletinas de Stellantis a Portugal“. “Mercados como Turquía y Marruecos también han obtenido piezas que antes hacíamos nosotros”, añade.

Oleada de EREs en la automoción catalana

El ERE de Ficosa se une a la cascada de ajustes laborales que sufre la industria catalana en los últimos meses, prácticamente desde el culebrón de Nissan en la Zona Franca (Barcelona), que todavía busca un inversores que reindustrialice la fábrica. Hay alrededor de 1.600 empleos directos en juego. Ya se quedaron fuera los más de 500 empleados de la principal subcontrata de la automovilística japonesa, Acciona.

Junto a la firma de servicios, también presentó un plan de despidos Aludyne Automotive, en Gavà (Barcelona), que aplicó un ERE para 79 personas. Le siguió Magneti Marelli, que cesó a 57 de sus 107 asalariados.

Nobel Plastiques, Faurecia, Robert Bosch y Continental son solo algunos de los últimos EREs en la industria catalana

Sin embargo, Nissan no fue el único catalizador de los EREs en Cataluña. El fabricante de componentes Nobel Plastiques anunció el cierre de la fábrica que ocupaba en Sant Joan Despí (Barcelona), lo que implicó un ajuste de personal para más de 160 personas. Mientras, Faurecia también presentó un ajuste en otoño para 120 empleados de su planta de Abrera (Barcelona).

Otro de los grandes nombres industriales que se unió a la tendencia es la alemana Robert Bosch. En septiembre anunció el cierre de su instalación en Castellet i la Gornal (Barcelona) y en febrero el de su centro en Lliçà d’Amunt (Barcelona). Entre ambos suman 630 trabajadores. El número es inferior al de los afectados por la clausura de la fábrica de Continental en Rubí (Barcelona). Oficializada en enero, afectó a 760 personas.