Hereu reclama más inversión y liderazgo para competir en el nuevo escenario global

El Cercle d’Economia reúne a Jordi Hereu, Juanjo Cano y Daniel Tugues para debatir cómo transformar el tejido industrial español y catalán ante los desafíos geopolíticos, tecnológicos y energéticos

El Cercle d’Economia reúne a Jordi Hereu, Juanjo Cano y Daniel Tugues para debatir cómo transformar el tejido industrial español y catalán ante los desafíos geopolíticos, tecnológicos y energéticos

El Cercle d’Economia reúne a Jordi Hereu, Juanjo Cano y Daniel Tugues para debatir cómo transformar el tejido industrial español y catalán ante los desafíos geopolíticos, tecnológicos y energéticos

La competitividad de la industria europea ya no es una cuestión exclusivamente económica. La irrupción de la nueva geopolítica, la carrera tecnológica global, la transición energética y la necesidad de reforzar la autonomía estratégica del continente obligan a replantear las prioridades industriales de Europa. Bajo esta premisa, el Cercle d’Economia ha celebrado esta tarde una mesa redonda en el marco de la Reunió Cercle d’Economia (RCE) 2026 para analizar qué pasos deben dar Cataluña, España y la Unión Europea tras el diagnóstico realizado por Mario Draghi sobre el futuro de la competitividad europea.

El debate ha contado con la participación del ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, el presidente de KPMG España, Juanjo Cano y el director general de Veolia España, Daniel Tugues, moderados por Núria Mas, vocal de la Junta Directiva del Cercle d’Economia.

Una Europa sometida a nuevas presiones

Durante su intervención, Jordi Hereu defendía la necesidad de que Europa asuma una posición más activa en un contexto internacional marcado por la incertidumbre. El ministro ha señalado que sectores estratégicos como el aluminio o los combustibles sostenibles para la aviación están directamente condicionados por una nueva realidad geopolítica que, en ocasiones, se manifiesta a través de conflictos bélicos.

«Europa está sometida a múltiples presiones y cada vez es más consciente de ello«, ha afirmado Hereu, quien ha reivindicado la necesidad que el continente actúe con mayor autonomía y responsabilidad.

España presume de crecimiento industrial

Frente a la desaceleración económica que afecta a algunos de los principales motores europeos, Hereu ba destacado los buenos indicadores de la economía española. Según ha puntualizado, las previsiones apuntan a un crecimiento del 2,4% en 2026, muy por encima de países como Alemania (0,6%), Francia (0,8%) o Italia (0,5%).

El ministro también ha subrayado la evolución positiva del mercado laboral, con 22,3 millones de afiliados a la Seguridad Social y una cifra de desempleo situada en 2,33 millones de personas, el nivel más bajo registrado en los últimos 25 años y equiparable a la media de la Unión Europea.

Transformación y consenso como receta para la reindustrialización

Uno de los mensajes centrales de Hereu se ha basado en que no existe reindustrialización sin transformación. En este sentido, ha puesto como ejemplo la capacidad de concertación que ha demostrado el sector industrial español en los últimos años.

El ministro ha destacado el acuerdo alcanzado para impulsar cinco modelos de vehículo eléctrico y la estrategia nacional de automoción como ejemplos de colaboración entre administraciones, empresas y agentes sociales. «La cultura del acuerdo es fundamental para impulsar las transformaciones necesarias», aseguró.

Además, defendía la importancia de la inversión como herramienta para modernizar el tejido productivo y ha señalado que los sectores con mayor crecimiento reciente han sido la industria informática y la farmacéutica, ambos estrechamente vinculados a la innovación y la investigación.

Defensa, innovación y nuevos sectores industriales

La necesidad de reforzar la autonomía estratégica europea también ha estado presente en el debate. Hereu ha recordado que España participa actualmente en 34 programas de modernización vinculados a la defensa, la innovación tecnológica y el desarrollo industrial.

Para el ministro, la construcción de una Europa más fuerte pasa por identificar qué bienes públicos deben impulsarse de manera conjunta y por movilizar recursos a escala continental para ganar dimensión industrial y tecnológica.»Necesitamos más y mejor Europa», ha apuntado.

Financiación europea para evitar una Europa a varias velocidades

Uno de los principales puntos de consenso ha sido la necesidad de reforzar los instrumentos financieros comunitarios. Hereu defendía que determinadas transformaciones estratégicas requieren apoyo público y ha alertado del riesgo de que cada Estado miembro dependa únicamente de su capacidad fiscal.

A su juicio, la financiación común permitiría evitar una Europa fragmentada en diferentes velocidades de desarrollo industrial y favorecería la consolidación de cadenas de valor estratégicas dentro del continente.

El debate también ha abordado cuestiones como la compra pública transformadora, los criterios para la concesión de ayudas industriales o la definición de qué debe considerarse realmente «hecho en Europa».

Liderazgo y gobernanza: las asignaturas pendientes

Desde la perspectiva empresarial, Daniel Tugues ha identificado dos grandes déficits europeos: liderazgo y gobernanza. El directivo de Veolia ha señalado que los mecanismos actuales de toma de decisiones, condicionados por la unanimidad de los 27 Estados miembros, dificultan la rapidez de respuesta que exige el contexto actual.

Tugues ha considerado que ámbitos como la defensa representan una oportunidad para fortalecer la industria europea y defendía una estrategia basada en alianzas que permita aprovechar las fortalezas del continente mientras se corrigen sus debilidades tecnológicas.

Asimismo, destacado el impacto creciente de la inteligencia artificial como elemento transformador de la competitividad empresarial y ha asegurado que Europa debe encontrar fórmulas para integrarla de manera efectiva en sus procesos productivos.

La competitividad va más allá de los costes

Por su parte, Juanjo Cano ha rechazado que la competitividad industrial deba medirse únicamente a través del precio de la energía o de los costes de producción.

El presidente de KPMG España defendía que factores como la productividad, la innovación, la capacidad tecnológica o el acceso a infraestructuras avanzadas son igualmente determinantes a la hora de atraer inversiones. «La competitividad también es territorial», ha señalado, destacando la importancia de construir ecosistemas industriales sólidos capaces de generar actividad económica y empleo de calidad.

Cano ha considerado además que la transición energética es plenamente compatible con la mejora de la competitividad, siempre que se acompañe de inversiones adecuadas y de una estrategia industrial coherente.

Del informe Draghi a la ejecución

Mayor presupuesto comunitario, regulación más práctica, impulso a la innovación, financiación compartida, fortalecimiento de la autonomía estratégica y apuesta por la industria han sido algunas de las prioridades señaladas durante la sesión.

Europa dispone de capacidades industriales, talento y recursos suficientes para competir en el nuevo escenario global, pero necesita actuar con mayor rapidez, coordinación y ambición. El desafío ya no es definir el rumbo, sino acelerar la marcha.

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