Actualizado
La infancia se convierte en el gran reto de las empresas españolas: siete de cada diez no la tienen en cuenta en sus estrategias
Un estudio pionero de UNICEF España e IE University analiza 75 empresas de diez sectores clave de la economía nacional
Con camisa gris, bajo la pantalla, a la izquierda, Álvaro Arenas Sarmiento (IE University). Con camisa blanca, bajo la pantalla, a la derecha, José María Vera, director ejecutivo de UNICEF España. Foto: © UNICEF España.
‘Todas las empresas impactan en la infancia’, un estudio pionero elaborado por UNICEF España en colaboración con el Centro de Innovación Social y Sostenibilidad del IE University, revela que 7 de cada 10 empresas españolas no tienen en cuenta a la infancia en su estrategia de negocio y no forman parte de sus decisiones.
Esta es la principal y alarmante conclusión del informe que analiza 75 empresas de diez sectores claves para la infancia: alimentación, consumo, energía, estética, medios de comunicación, salud, servicios financieros, tecnología y gaming, textil y calzado; y turismo y viajes.
A pesar del impacto del sector privado en niños, niñas y adolescentes más allá del consumo, desde los productos y la publicidad hasta las condiciones de sus familias o lo que ocurre en las cadenas de suministro, las empresas españolas no integran a la infancia como grupo de interés en sus decisiones empresariales.

Impacto por sectores
El análisis revela que, en los últimos años, muchas empresas han avanzado en materia de derechos humanos, pero la infancia se ha quedado habitualmente fuera.
El estudio evalúa la integración de este colectivo mediante dos indicadores, puntuados de 0 a 2. Por un lado, ‘Debida diligencia’, que se centra en cómo se identifican, previenen y gestionan los riesgos relacionados con los derechos de la infancia. Esta área obtiene la mejor nota, un 0,92, aunque sigue suspendiendo.
Por otro lado, está ‘Asuntos y funciones’, que analiza cómo abordan los riesgos específicos de su actividad, en ámbitos como la protección de la infancia, el medioambiente o el marketing y la comunicación dirigida a niños y niñas. La aplicación de medidas específicas en el día a día cae a un preocupante 0,57.
«El reto principal no es crear nuevas estructuras de gestión del impacto, sino evolucionar las actuales para que integren de forma explícita, transversal y medible los derechos de la infancia».
José María Vera, director ejecutivo de UNICEF España
La reacción de las empresas suele ser proporcional a la regulación. Los sectores más regulados o con una relación más cercana con la infancia, como energía o salud, tienden a avanzar más rápidamente, pero carecen de prácticas «explícitas» o «sistemáticas» para proteger a la infancia.
Por el contrario, sectores con un impacto altísimo en el día a día de los jóvenes, como turismo y viajes, tecnología y gaming, y estética, son los que registran las puntuaciones medias más bajas y tienen un mayor camino por recorrer.
«El reto principal no es crear nuevas estructuras de gestión del impacto, sino evolucionar las actuales para que integren de forma explícita, transversal y medible los derechos de la infancia», explica José María Vera, director ejecutivo de UNICEF España.
Bajo su punto de vista, integrar a la infancia en el modelo de negocio es «indispensable para la infancia, al tiempo que una oportunidad, especialmente en un contexto de creciente exigencia regulatoria».

Más allá de que históricamente la responsabilidad empresarial ligada a la infancia se limitaba a la erradicación del trabajo infantil, hoy el desafío es mucho más complejo, como garantizar salarios dignos para las familias, proteger la maternidad y paternidad, la salud y seguridad de trabajadoras embarazadas, los salarios dignos, el cuidado infantil y las condiciones de vida de las comunidades proveedoras.
La hoja de ruta hacia un modelo responsable
Para revertir esta situación, el estudio de UNICEF e IE University propone una hoja de ruta clara para las compañías que quieran liderar el cambio:
- Reconocer a la infancia explícitamente como un grupo de interés.
- garantizar su protección ante toda violencia,
- adoptar políticas responsables de comunicación,
- garantizar entornos digitales seguros y adaptados a su edad,
- proteger el medioambiente, promoviendo entornos saludables y seguros,
- e integrar la participación significativa de la infancia en la toma de decisiones empresariales.
Integrar a los niños y adolescentes en el modelo de negocio no es solo un deber ético o una respuesta a las crecientes exigencias regulatorias, es una oportunidad estratégica. Las empresas tienen en sus manos la capacidad de impulsar una competitividad desde un modelo de negocio coherente, sólido y con impacto positivo en la infancia desde su propia actividad.

Todas las compañías impactan en la infancia, y asumir este compromiso es clave para construir modelos de negocio sostenibles. Respaldando la labor de estas organizaciones, Economía Digital impulsará el próximo mes de octubre el II Foro del Tercer Sector y de la Economía Social, una cita clave centrada en fundaciones, cooperativas e innovación con impacto.