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Internacionalizarse en un mundo en transformación: oportunidades y retos para las pymes españolas
La actividad internacional atraviesa una etapa de profunda reconfiguración. Los conflictos geopolíticos, el resurgir del proteccionismo y la fragmentación de los mercados están redefiniendo las reglas del comercio global. La reimposición de aranceles por parte de Estados Unidos, la guerra en Ucrania y la persistente inestabilidad en Oriente Medio están tensionando las cadenas de suministro, encareciendo los costes logísticos y alimentando la volatilidad de los precios energéticos. En este contexto complejo, el Observatorio sobre la Internacionalización de la Empresa Española 2025, elaborado por la Cámara de Comercio de España, lanza un mensaje claro: las empresas españolas no solo resisten, sino que mantienen una firme apuesta por su expansión exterior. Cerca del 75% prevé incrementar su actividad internacional en los próximos años, apoyándose en la innovación, el desarrollo del talento y la digitalización, con un protagonismo creciente de la inteligencia artificial.
Este optimismo se sustenta en la evolución positiva del sector exterior, con exportaciones en crecimiento sostenido, y en la convicción de que los mercados internacionales seguirán siendo un motor esencial tanto para el crecimiento empresarial como para el conjunto de la economía española.
Sin embargo, el informe también advierte de importantes desafíos. La incertidumbre geopolítica, el avance del proteccionismo y la inestabilidad regulatoria figuran entre las principales amenazas externas. A nivel interno, las empresas señalan obstáculos como el aumento de los costes laborales, la escasez de talento cualificado y las cargas administrativas. A ello se suma una demanda recurrente: mayor apoyo público —especialmente en el ámbito fiscal y financiero— y una reducción de la burocracia.
El diagnóstico es, en definitiva, el de un optimismo estratégico pero prudente. Las empresas consideran la internacionalización como un elemento imprescindible, aunque cada vez más exigente y dependiente tanto de políticas de apoyo como de su propia capacidad de adaptación.
«El Observatorio confirma algo que llevamos años defendiendo: la internacionalización ya no es una opción, sino una necesidad estratégica para las empresas españolas», señala el presidente de la Cámara de España, José Luis Bonet. «Nuestro tejido empresarial ha demostrado una gran capacidad de adaptación y ambición exterior. Ahora debemos seguir reforzándolo para que gane tamaño, competitividad y presencia global».

Herramientas para convertir la ambición en resultados
En este escenario, cobra especial relevancia el desarrollo de instrumentos que acompañen a las empresas en su salida al exterior. Programas como Xpande y Xpande Digital, impulsados por la Cámara de Comercio de España, se han consolidado como palancas clave para transformar la intención de internacionalizarse en estrategias concretas y eficaces.
Durante 2025, más de 400 pymes iniciaron o ampliaron su actividad internacional gracias a estos programas, cofinanciados por la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional. Detrás de esta cifra hay un denominador común: empresas que han logrado estructurar su crecimiento exterior con mayor seguridad y planificación.
La fortaleza de Xpande radica en su enfoque personalizado. Cada empresa recibe un acompañamiento adaptado a su sector, su grado de madurez y sus objetivos, lo que permite evitar errores habituales en procesos de internacionalización improvisados. El programa se articula en varias fases: diagnóstico del potencial internacional, selección de mercados prioritarios, definición de la estrategia de entrada y ejecución de acciones concretas.
A este itinerario se suma el apoyo económico, que facilita la puesta en marcha de las iniciativas y reduce el riesgo inherente al proceso. Por su parte, Xpande Digital refuerza la dimensión online de la internacionalización, mejorando la visibilidad de las empresas en sus mercados objetivo, un factor cada vez más determinante en la captación de clientes internacionales.
Como destaca Bonet, «estos programas permiten que más empresas den el salto internacional con una base sólida, reduciendo riesgos y aumentando sus probabilidades de éxito».
Competir fuera para crecer dentro
Para muchas pymes, el principal freno a la internacionalización no es la falta de oportunidades, sino la incertidumbre: desconocimiento de los mercados, limitación de recursos o temor a cometer errores estratégicos. Es precisamente en ese punto crítico donde iniciativas como Xpande aportan mayor valor, acompañando a las empresas en la toma de decisiones y dotándolas de herramientas para avanzar con mayor criterio.
Más allá del incremento de las exportaciones, el impacto de la internacionalización es estructural. La exposición a mercados más exigentes impulsa la innovación, mejora los procesos internos y fortalece la propuesta de valor de las empresas. En palabras de Bonet, las compañías que aprenden a competir en el exterior desarrollan también una mayor solidez en sus mercados domésticos.
En un entorno donde la competitividad ya no entiende de fronteras, contar con una estrategia internacional robusta se ha convertido en una condición necesaria para crecer y consolidarse. «La competitividad de nuestras empresas pasa, en gran medida, por su capacidad para integrarse en los mercados internacionales», concluye.
Programas como Xpande y Xpande Digital responden precisamente a ese desafío: dotar al tejido empresarial español de las herramientas, el conocimiento y el acompañamiento necesarios para crecer de forma sostenible en un entorno global cada vez más complejo y exigente.
