La plantilla de Pullmantur denuncia opacidad del administrador concursal

Representantes de los trabajadores trasladan su malestar por la inacción y falta de transparencia del despacho Data Concursal

La situación de Pullmantur inquieta tanto fuera de la compañía, por la deuda a sus acreedores, como dentro, por la incertidumbre en la plantilla. Los trabajadores ya han formado a su órgano de representación para interactuar con la empresa, pero no han podido apenas esclarecer su futuro porque se han topado con un obstáculo inesperado: el administrador concursal Data Concursal.

Este bufete, denuncian fuentes conocedoras de la situación, no está respondiendo a los requerimientos de la parte legal de los empleados, el comité de representación creado ad hoc por el concurso de acreedores. Denuncian falta de transparencia al, por ejemplo, no envíar todavía toda la documentación e información financiera solicitada. “No hay forma de ponernos en contacto con ellos”, afirman.

Pero no solo eso. En la plantilla critican algunas prácticas que la propia Pullmantur ha llevado a cabo en manos de este bufete de abogados. La escalada de tensión ha provocado, según las mismas fuentes, que esta misma semana los representantes de la parte social quieran presentar algunas de las quejas ante Inspección de Trabajo

Economía Digital ha intentado ponerse en contacto en distintas ocasiones con Data Concursal, sin recibir respuesta en ninguna de ellas. A lo largo de esta semana lo ha hecho a través del nuevo servicio de comunicación contratado y anunciado por la propia Data Concursal, pero, tras varios mensajes cruzados, tampoco ha habido éxito.

Data Concursal, al frente de Pullmantur

Data Concursal está al frente de Pullmantur desde el pasado mes de septiembre, cuando la compañía declaró concurso de acreedores para sus tres sociedades españolas (Pullmantur SA, Pullmantur Holdings SL y Pullmantur Cruises SL) y cuatro de sus mercantiles maltesas.

Richard Vogel, presidente de Pullmantur. / EFE

Richard Vogel, consejero delegado de Pullmantur. EFE

Fue entonces cuando el despacho dio pasos importantes. El más significativo fue desplazar al anterior consejo tras detectar prácticas sospechosas. La desconfianza llegó ante la posible intención de Royal Caribbean, segundo accionista de la compañía  — el primero es el polémico fondo Springwater, aunque no tiene ningún papel activo en el día a día de la empresa — , de utilizar el coronavirus como pretexto para vacíar la compañía.

El bufete, presidido por Francisco Vera, es conocido por llevar a cabo procesos similares en otras compañías en apuros, como Cantoblanco, del empresario Arturo Fernández, los caramelos Fiesta, el grupo de ingeniería Isolux y Banco de Madrid.

Sin noticias del plan de salvación

Con todo, la plantilla sigue sin tener información sobre el supuesto plan de salvación que la compañía insinuó como alternativa a la quiebra y al ERE para toda su plantilla  — la mayoría todavía bajo el paraguas del ERTE — , de 350 trabajadores.

Aunque la empresa, encabezada por el consejero delegado Richard Vogel, siempre ha defendido que su intención es volver a prestar servicio aunque sea con una plantilla mucho más reducida, el anuncio no ha pasado de ser una promesa que no se ha concretado ni materializado en nada más.  “No todo está perdido”, escribía el propio Vogel en sus redes sociales para animar a los empleados.

Las mismas voces avanzan que la esperanza sobre la viabilidad de la empresa está decayendo entre todos los empleados, que ya han cambiado de oficinas desde que se anunció la intención de llevar a cabo el despido colectivo.

También se desconoce cómo avanza el plan de reparación de viajes pagados y no disfrutados por clientes y agencias. Este medio avanzó la pasada semana que la patronal de las agencias CEAV envió un burofax al equipo de Royal Caribbean en España, que se había comprometido a devolver el dinero adeudado en menos de 90 días pero había agotado dicho plazo.