La tercera generación de Puig desembarca en bloque en el consejo de la perfumera

Tradicionalmente restringido para consejeros profesionales, el organismo da entrada a tres nuevos miembros de la saga catalana tras la reorganización societaria anunciada en diciembre

El presidente ejecutivo del grupo de moda y fragancias Puig, Marc Puig, durante la presentación de los resultados económicos de 2018. EFE/Toni Albir

Puig siempre presumió con orgullo de la bicefalia: un consejo de administración compuesto por profesionales del sector y un patronato que supervisaba sus decisiones en el que estaban las distintas ramas de la familia. La compañía cambió de estrategia y hace semanas dio entrada en el consejo a tres nuevos miembros de las distintas ramas que forman la saga perfumera. Hoy, casi la mitad del órgano decisorio lleva el mismo apellido.

El pasado mes de febrero, la empresa dio luz verde a la ampliación del consejo y puso tres sillas nuevas en la mesa. Las ocupan desde entonces Marian Puig Guasch –hermano del actual presidente, Marc Puig Guasch—y sus primos: Jordi Puig Alsina y Xavier Puig Alsina. Además, el número de miembros del organismo saltó de nueve a doce.

El trío de recién llegados acompañará a Marc Puig Guasch y Manuel Puig Rocha, vicepresidente de la organización. Ahora, cinco de los doce integrantes del consejo serán ya integrantes de la tercera generación de la histórica familia perfumera.

Acompañarán al magnate dubaití Patrick Chalhoub, fichado el pasado agosto; al presidente de Banc Sabadell, Josep Oliu; Rafael Cerezo; Jordi Constans; Giovanna Kampouri; Yiannis Petrides y a Daniel Lalonde, incorporado en mayo de 2019.

José María Castellano, Manel Adell y Marcial Campos abandonaron el consejo en los últimos 18 meses

Marian, Jordi y Xavier vendrán a llenar los huecos surgidos en el último año y medio. En otoño de 2019 comenzó el goteo de bajas con el adiós de José María Castellano, antiguo consejero delegado de Inditex y que se incorporó a la sociedad catalana en 2017.

Detrás de Castellano, presentado por Puig como fichaje estrella, fue Manel Adell, ex consejero delegado de Desigual, que abandonó el grupo en marzo de 2020. No fue el último adiós: el pasado verano también hizo las maletas Marcial Campos, antiguo socio de la consultora McKinsey.

La reorganización de Puig

Fuentes de la compañía enmarcaron la entrada de los tres nuevos consejeros en la reorganización interna de Puig. En diciembre incorporó las firmas Uriage y Apivita, en las que cuenta con una participación mayoritaria, y el paquete del 50% que posee en Isdin para la creación de una nueva división dermatológica. Marian Puig es el presidente de Isdin.

No resulta tan evidente la vinculación de los otros dos primos en el negocio de Puig. Xavier Puig es el presidente de la empresa Flamasats –también de la saga–, que comercializa el popular encendedor Clipper y los lápices Alpino. Jordi Puig está inmerso en distintos proyectos personales fuera del paraguas familiar. Uno de los últimos fue la implantación de la firma japonesa Muji en España.

De este modo, el patronato familiar aterriza al completo en el consejo. Será, eso sí, la última generación que se ocupe del día a día de la compañía. A pesar de que sus herederos sí podrán ocupar puestos en el órgano, Marc Puig señaló en anteriores ocasiones que ningún miembro de la cuarta hornada de Puig trabajará en la empresa.

Puig augura que cerrará 2023 con unas ventas de 3.000 millones de euros

El camino se centra ahora en alcanzar la ansiada facturación de 3.000 millones fijada como objetivo. Si las previsiones auguraban que la cifra se alcanzaría en 2025, la apuesta por la división dermatológica y la compra de la firma británica de maquillaje Charlotte Tilbury hacen que el dato se pueda rebasar en 2023. Para 2025 la nueva meta es superar los 4.000 millones de cifra de negocio.

A la espera de conocer los resultados del año de la pandemia, Puig registró en 2019 el año unos ingresos de 2.029 millones –1.933 millones en 2018– y unos beneficios de 226 millones de euros –242 millones en 2018–.