Merlin alquila a CoreWeave, rival de Amazon, su centro de datos Arasur II (Bilbao) y lo saca de la gigafactoría de IA

La socimi liderada por Ismael Clemente prioriza su estrategia de arrendamiento frente a la carrera por la infraestructura europea de 5.000 millones, dejando Lisboa como único activo en juego

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Montaje realizado por Economía Digital.

Merlin Properties ha dado un paso determinante en su estrategia de centros de datos. La socimi liderada por Ismael Clemente ha cerrado el alquiler de su complejo Bilbao-Arasur II a CoreWeave, la firma estadounidense de computación en la nube para inteligencia artificial, principal competidor de Amazon Web Services (AWS), según ha podido saber ECONOMÍA DIGITAL de fuentes del mercado.

La operación tiene una doble lectura: consolida la apuesta de Merlin por monetizar su cartera de centros de datos, pero al mismo tiempo saca a Arasur II de la candidatura a la gigafactoría europea de IA, la infraestructura de 5.000 millones de euros que la Comisión Europea tiene sobre la mesa.

El acuerdo no es el primero entre ambas compañías. Merlin y CoreWeave ya habían sellado previamente un contrato para el arrendamiento de unos 39 MW IT repartidos entre dos instalaciones de la socimi: el centro de datos de Barcelona y el de Arasur I.

Esa operación generó a Merlin unos ingresos anuales estimados de alrededor de 56 millones de euros. Ahora, con la incorporación de Arasur II, la relación entre ambas empresas se estrecha aún más.

CoreWeave no es un inquilino cualquiera. La compañía, participada por gigantes financieros y tecnológicos como Fidelity, JP Morgan y Nvidia, es el principal proveedor de infraestructura de IA para empresas de la talla de Microsoft y OpenAI.

El año pasado anunció una inversión inicial de 2.200 millones de dólares para desembarcar en Europa continental con su nube de IA y su alta capacidad de computación. Que haya elegido activos de Merlin para anclar parte de esa expansión es un espaldarazo significativo para la socimi española en un mercado cada vez más disputado por los grandes operadores globales.

El centro de datos Bilbao-Arasur II es la segunda pieza del campus MERLIN Edged en el País Vasco, uno de los enclaves digitales más estratégicos del continente por su conectividad ultrarápida hacia Norteamérica y Europa del Norte. Una vez finalizado, el edificio contará con 48 MW de capacidad, integrándose en un campus total de 118 MW.

La construcción avanza con paso firme. Así lo explicó el propio Clemente en una reciente llamada con analistas: «Tras 14 meses de ejecución, hemos obtenido la seguridad suficiente para firmar un contrato de prealquiler, ya que la fecha de puesta en servicio, diciembre de 2026, es muy segura».

Complejo Bilbao-Arasur. Foto: Merlin

El consejero delegado de Merlin destacó además la complejidad técnica del proyecto, que implicará la coexistencia de los equipos propios de la socimi con los del cliente, basados principalmente en soluciones de refrigeración líquida.

Merlin no incluye Bilbao para la gigafactoría

La operación tiene, sin embargo, una consecuencia directa sobre el tablero de la gigafactoría europea. Hasta ahora, Merlin mantenía dos activos en su candidatura: el complejo de Lisboa y el de Arasur II. Con el arrendamiento a CoreWeave, este último queda fuera de juego, dejando al complejo portugués, con una capacidad de 80 MW, como el único activo disponible para esa carrera.

Fuentes de la compañía consultadas por este medio son claras sobre la lógica que hay detrás de esta decisión: «La gigafactoría es un plan B. Nosotros seguimos con nuestra estrategia de alquilar centros de datos y, si surge una buena oportunidad, no la vamos a dejar pasar por esperar».

En otras palabras, Merlin no está dispuesta a mantener activos ociosos en espera de un proceso cuya resolución es incierta, cuando hay demanda real y solvente llamando a su puerta.

La decisión de Merlin llega en un momento especialmente incómodo para el Ejecutivo de Pedro Sánchez, que lleva meses navegando a la deriva en su estrategia para la gigafactoría.

Centro de datos de Merlin en Lisboa.

El Gobierno apostó inicialmente por presentar una candidatura propia, con Telefónica, ACS y Nvidia como socios, rechazando expresamente la posibilidad de integrarse en la propuesta de Merlin, Iberdrola y Portugal, pese a que la propia Comisión Europea había recomendado a los Estados miembros unificar candidaturas.

Ante los problemas que han ido surgiendo en la candidatura, el Ejecutivo ha virado bruscamente y explora ahora unirse a la alianza ibérica que antes descartó, reconociendo el fracaso de su estrategia.

Los activos de Merlin vuelven así al centro del debate, aunque ahora con una pieza menos sobre el tablero: Arasur II ya tiene inquilino, y ese inquilino se llama CoreWeave.

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Alfonso Abad García

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