Naturgy dispara sus beneficios por la dependencia española de los ciclos combinados de gas

La segregación de la compañía, 'Proyecto Géminis', por ahora sigue en fase de monitorización para ver cómo evoluciona la coyuntura económica

Naturgy

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés. EFE

La dependencia española del gas natural para generar electricidad ha provocado que Naturgy presente un crecimiento de su beneficio del 15% (557 M€) en el primer semestre del año, con respecto al mismo periodo del año anterior. La gasista presidida por Francisco Reynés confirma que ha tenido a máximo rendimiento sus plantas de ciclo combinado debido a la coyuntura energética que vive España. 

En concreto, según explican desde Naturgy, la generación térmica experimentó un crecimiento apoyado en los mayores niveles de producción. Los ciclos combinados confirmaron su papel clave como respaldo del sistema energético español, marcado por el cierre de las centrales de carbón, la baja hidraulicidad y el rendimiento irregular de la generación fotovoltaica por las condiciones meteorológicas. Dichos ciclos combinados, explican desde la compañía, han garantizado la cobertura de la demanda eléctrica durante los meses de junio y julio, coincidiendo con las altas temperaturas y una demanda extrema de potencia eléctrica. 

Hasta el 30 de junio los ciclos combinados generaron más de 116 TWh eléctricos del total de la demanda peninsular, y fueron el principal respaldo del sistema. En las últimas semanas, y a determinadas horas del día, más del 80% de la demanda del sistema eléctrico español fue satisfecha por las tecnologías de generación térmica (ciclos combinados con turbinas de gas y generación nuclear), lo que significa que casi cuatro de cada cinco consumidores no hubieran dispuesto de energía eléctrica sin la disponibilidad de estas tecnologías. 

En cuanto a las magnitudes financieras, Naturgy obtuvo un beneficio neto reportado de 557 millones de euros en los primeros seis meses del año, lo que representa un incremento del 15,1% respecto al mismo periodo del año anterior, a pesar del impacto negativo que una sentencia contraria en Argentina ha tenido en sus cuentas. La cifra de negocio se elevó hasta los 16.737 M€, un 83% más, que ha venido marcado por los precios del mercado eléctrico. 

Naturgy ante la volatilidad  

Los seis primeros meses han estado marcados por una intensa volatilidad de los mercados energéticos, con una tendencia de precios al alza en todos los mercados internacionales que han afectado especialmente a las actividades internacionales de GNL. En cuanto al negocio de redes de América Latina, sus resultados se han visto impulsados por las actualizaciones al alza de tarifas en los países donde la compañía está presente, así como por la evolución positiva del tipo de cambio. 

En España, la actividad de redes se mantuvo estable si bien el crecimiento de la actividad de redes de distribución eléctrica compensó la caída de actividad de la distribución gasista por una menor demanda de gas, y el impacto negativo de la disminución progresiva en la remuneración de distribución de gas para el marco regulatorio 2021-2026. 

Durante el periodo, Naturgy aumentó la cantidad dedicada a las inversiones en un 64%, alcanzando los 721 millones de euros que se dedicaron especialmente a la actividad de renovables en España, Australia y América Latina; y a las redes de distribución de gas y electricidad en España y América Latina. 

Respecto al cierre del ejercicio 2021, la deuda neta se redujo cerca de un 7%, hasta los 11.976 millones de euros, apoyada en la generación de caja, la gestión del capital circulante y la evolución del tipo de cambio. 

El Consejo de Administración, y en línea con lo comprometido en el Plan Estratégico 2021-25, ha aprobado el primer dividendo a cuenta del ejercicio 2022 de 0,3€/acción, la misma cantidad que el año pasado, y que se pagará el próximo día 18 de agosto. 

En relación con el ‘Proyecto Géminis’, el Consejo sigue monitorizando los avances de todos los análisis del proyecto, que hasta ahora confirman su idoneidad estratégica. Sin embargo, la volatilidad actual de los mercados, la evolución de la coyuntura energética y las múltiples incertidumbres regulatorias, todavía pendientes de conocerse con exactitud, aconsejan adecuar el calendario de ejecución a la evolución de los acontecimientos.