Repsol encauza su negocio en Libia y Venezuela: un alivio internacional de 600 millones
La petrolera española afianza su actividad en el país africano mientras recibe el visto bueno de Trump para Venezuela
El presidente no ejecutivo de Repsol, Antonio Brufau (d) durante la junta y Josu Jon Imaz (i) consejero delegado. EFE/Mariscal
Repsol empieza a encauzar su negocio en dos de los países donde más problemas ha tenido en los últimos años: Venezuela y Libia. La petrolera española, con una exposición patrimonial conjunta de más de 600 millones en ambos países, se abre camino para reanudar y aumentar su producción en territorios que han estado marcados por la inestabilidad geopolítica.
La compañía que lideran Antonio Brufau y Josu Jon Imaz han logrado importantes hitos en la última semana para su negocio internacional. Por un lado, se ha adjudicado dos bloques petrolíferos en el país africano en la primera subasta que realizaba en 17 años.
En consorcio con otras compañías turcas y húngaras, Repsol ha sido una de las ganadoras de la nueva licitación que Libia ha sacado para que petroleras extranjeras reanuden el flujo de hidrocarburos, tras años de inestabilidad política y social desde la caída de Muamar Gadafi.
La energética española reanudó a finales de 2024 las excavaciones exploratorias en la Cuenca de Murzuq, donde se sitúa el bloque petrolero Al-Sharara con reservas de petróleo equivalente a seis billones de barriles.
Allí opera de manera conjunta con la Corporación Nacional Libia de Petróleo (NOC), la energética francesa TotalEnergies, la austriaca OMV y la noruega Equinor a través de la joint venture Akakus Oil Operations.
Ahora, se ha adjudicado el Área Offshore 07 junto a la húngara MOL y la empresa estatal turca TPOC. También ha ganado, junto a TPOC, la licitación para operar en el bloque onshore C3, bajo el área del golfo de Sirte.
Según consta en la información financiera del grupo más actualizada, la producción neta media de petróleo crudo de Repsol en el primer semestre de 2025 ascendió hasta 40.500 barriles de petróleo al día.
No obstante, Repsol aspira a llegar a una producción de 350.000 barriles diarios para finales de este año en Al-Sharara, según explicó a principios de 2025 el propio Imaz durante una conferencia con analistas.
Con todo, la exposición patrimonial de Repsol en Libia a 30 de junio de 2025 se situaba en 302 millones de euros, una cifra que incluye fundamentalmente el inmovilizado material, según la documentación financiera del grupo.
Trump da el visto bueno a Repsol en Venezuela
Por otro lado, la compañía acaba de recibir el visto bueno de Estados Unidos para reanudar sus operaciones en Venezuela, paralizadas desde finales de marzo de 2025 por la revocación de licencias de la Administración Trump a diferentes petroleras.
La presión contra el país caribeño derivó en una intervención militar y la captura de Nicolás Maduro para adueñarse de la industria petrolera venezolana.
El pasado viernes, el Gobierno de Estados Unidos publicó dos nuevas licencias, una de las cuáles permite a Repsol reanudar las operaciones en Venezuela. No obstante, deberá hacerlo con importantes restricciones y condiciones impuestas por el país norteamericano.
Cabe recordar que el CEO de Repsol, Josu Jon Imaz, aseguró a Trump que podía triplicar la producción de crudo venezolano y nuevas inversiones durante la reunión de petroleras en la Casa Blanca del pasado 9 de enero.
Un mensaje que ha repetido recientemente durante su intervención en un foro organizado por IESE y Deloitte en España. Imaz aseguró entonces que la compañía producía actualmente unos 45.000 barriles diarios brutos de petróleo en el país caribeño.
Asimismo, el Gobierno de Venezuela planea otorgar más bloques de producción petrolera a Repsol, según informó la agencia de noticias Bloomberg recientemente.
La energética española está presente en Venezuela a través de sus participaciones en entidades licenciatarias de gas como Cardón IV y en empresas mixtas de crudo como Petroquiriquire.
El país representa el 15% de las reservas probadas totales de la compañía, con más de 250 millones de barriles equivalentes de petróleo.
En esta línea, la exposición patrimonial de Repsol en Venezuela a 30 de junio de 2025 era de 330 millones de euros, frente a los 504 millones de euros a que ascendía a cierre de 2024.
Esta cifra incluía fundamentalmente la financiación otorgada a sus empresas filiales venezolanas, la inversión en Cardón IV y las cuentas por cobrar con la petrolera estatal de Venezuela PDVSA.
Si bien los el modo de actuar de Trump no puede asegurar una estabilidad para el sector y su objetivo de que las compañías inviertan miles de millones en la industria del crudo venezolano está todavía poco maduro, Repsol ha avanzado.
La recuperación de su actividad en Venezuela y las nuevas licitaciones en Libia, que afianzan su negocio en el país, alivian la incertidumbre económica para la compañía española y los 632 millones de euros de exposición que mantiene en ambos territorios.
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Repsol y la “convivencia” con el régimen venezolano
Repsol nunca abandonó Venezuela, incluso durante los años más duros de sanciones contra PDVSA.
Mantuvo posiciones estratégicas en:
.- Cardón IV (gas offshore)
.- Empresas mixtas como Petroquiriquire
Mientras otras majors reducían exposición o asumían deterioros más agresivos, Repsol optó por una estrategia de permanencia mínima operativa, financiando filiales y acumulando cuentas por cobrar frente a PDVSA.
Eso implica dos cosas:
1 Aceptó un riesgo reputacional elevado al operar bajo un régimen sancionado.
2 Apostó a que, tarde o temprano, habría una ventana política que le permitiría recuperar valor.
Las sanciones previas de EE. UU.
Aunque Repsol no fue “sancionada” como entidad bloqueada (SDN), sí estuvo «restringida por el marco sancionador estadounidense», especialmente bajo la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), que limitaba:
a Exportaciones de crudo venezolano.
b Transacciones financieras con PDVSA.
c Operaciones de deuda y compensaciones.
En 2020–2022, Washington permitió excepciones muy controladas para que Repsol y otras compañías europeas recuperaran deuda mediante cargamentos de crudo, pero bajo estricta supervisión.
Cuando en marzo de 2025 se revocaron licencias generales, las operaciones volvieron a quedar paralizadas hasta la reciente autorización específica.
La diferencia clave ahora es que la nueva licencia no es una “tolerancia tácita”: es un permiso condicionado y supervisado.
¿Por qué ahora debería “irle mejor”?
Si Repsol opera en Venezuela bajo licencia explícita de EE. UU., hay varios factores que mejoran su posición:
✔️ Seguridad jurídica relativa
Con licencia OFAC, el riesgo de sanción secundaria disminuye.
✔️ Canal financiero autorizado
Puede estructurar exportaciones y cobros sin quedar fuera del sistema financiero internacional dominado por EE. UU.
✔️ Ventaja competitiva
Si otras empresas no reciben licencias similares, Repsol obtiene acceso preferencial a reservas que representan el 15 % de sus reservas probadas.
✔️ Supervisión política
La operación deja de ser puramente bilateral (Repsol–Maduro) y pasa a ser tripartita (Repsol–Caracas–Washington).
En términos estratégicos, eso reduce la discrecionalidad del régimen venezolano.
¿Qué podrían estar “escondiendo”?
Aquí entramos en el terreno político–estratégico:
1. Intercambio geopolítico
Washington podría estar utilizando a Repsol como vehículo indirecto para influir en la transición del sector energético venezolano.
2. Reestructuración de deuda encubierta
Parte de las operaciones pueden servir para convertir cuentas por cobrar históricas en producción exportable.
3. Control indirecto de flujos
Si EE. UU. autoriza exportaciones, también puede monitorear volúmenes, precios y destinos.
4. Reposicionamiento ante China y Rusia
Permitir a una compañía europea operar podría equilibrar la influencia de actores como CNPC o Rosneft.
Comparación con Libia
En Libia, Repsol opera junto a la NOC y compañías como:
TotalEnergies
OMV
Equinor
Allí el riesgo es más de seguridad física y estabilidad institucional. En Venezuela, el riesgo ha sido principalmente político y sancionatorio.
Conclusión estratégica
Repsol no es “beneficiada” porque sí. Es probable que:
i.- Su permanencia histórica en Venezuela le haya permitido mantener relaciones técnicas y operativas clave.
ii.- Washington vea utilidad en permitir una reactivación controlada.
iii.- La empresa busque convertir 330 millones de exposición patrimonial en flujo de caja real.
La diferencia fundamental es:
Antes operaba tolerada.
Ahora opera autorizada.
Y en el mundo del upstream internacional, esa diferencia cambia radicalmente el perfil de riesgo.