El turismo y el sector del deporte reclaman ERTEs para hacer frente a la sequía en Cataluña

La Generalitat decreta la emergencia por escasez de agua en 200 municipios catalanes e impulsa restricciones en el uso doméstico y en actividades económicas

El pantano de la Baells (Barcelona), en mínimos por la sequía EFE/Siu Wu

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Las reservas de agua en Cataluña están bajo mínimos y no queda otra que tomar cartas en el asunto. La Generalitat decretará este jueves la emergencia por sequía en 200 municipios de la comunidad, una medida que comportará más restricciones tanto en el uso doméstico como en el desarrollo de actividades económicas.

El campo lleva tiempo sufriendo las consecuencias de las temperaturas extremas, pero las nuevas medias han puesto en alerta a nuevos sectores económicos, dado que comportan restricciones más severas en piscinas y en el riego. En este contexto, el turismo y el mundo del deporte han lanzado la alerta y reclaman ayudas para aguantar el estoque de la sequía.

El Plan de Sequía del Govern establece que, para la entrada en emergencia, la capacidad de los embalses debe de estar por debajo del 16%, un límite que el Ter-Llobregat, el sistema de pantanos, acuíferos, desalinizadoras y plantas de potabilización más importante de Cataluña, que abastece al área metropolitana de Barcelona y al sur provincia de Girona, está a punto de alcanzar.

Piscinas y riego

La entrada en la fase de emergencia, la más grave, tiene tres estadios, con medidas cada vez más restrictivas para las empresas y actividades económicas. En una primera fase, los clubes deportivos solo podrán regar los campos con agua regenerada, mientras que, si la situación no mejora, deberán de cerrar las duchas si quieren seguir regando o, directamente, dejar de regar. En cuanto a las piscinas, queda prohibido su rellenado en hoteles, campings y comunidades de vecinos, a no ser que se trate de agua salada o de aguas de manantiales, con propiedades medicinales.

Las restricciones son más flexibles en usos deportivos, aunque se deberá de compensar el llenado de las piscinas ahorrando agua de otras maneras, cerrando dichas, por ejemplo. Sin embargo, llegada la situación, todos los gimnasios y centros deportivos deberán cerrar las duchas, incluso si no tienen piscinas.

Ante estas medidas, algunos subsectores del turismo y las empresas que gestionan centros deportivos temen que haya un bajón en su actividad, por lo que reclaman a las Administraciones públicas la aplicación de Expedientes Temporales de Regulación de Empleo (ERTE), similares a los impulsados durante la pandemia.

“Ya los hemos pedido. Reclamamos cualquier medida que pueda ayudar en caso de que haya menos actividad y poder hacer ERTEs”, explica Iolanda Latorre, gerente de la Asociación de Empresas de Clubs Catalanes de Fitness, en declaraciones en Economía Digital. En el caso de los gimnasios, el peor temor es perder afluencia de deportistas por el cierre de las duchas, ya que, dice la también coordinadora de Pimec Esport, la mayoría de usuarios de centros deportivos visitan las instalaciones antes de ir al trabajo o a mediodía, de modo que, si no pueden ducharse antes de volver a sus jornadas laborales, dejarán de hacer deporte.

Ayudas a fondo perdido y subvenciones

Por eso, temen una reducción de la actividad de los centros, y exigen, además de estos ERTEs, “ayudas a fondo perdido por las pérdidas económicas que sufrirán y para implementar sistemas de ahorro de agua más eficientes y actualizar instalaciones”. Algunas de las medias a emprender, serían la promoción de sistemas ultravioleta para piscinas, con el objetivo de reducir el cloro y poder disminuir el número de litros a renovar, así como promover la instalación de depósitos de aguas fluviales y aguas grises, en este caso para la limpieza.

Por su parte, Daniel Brasé, vicepresidente de Pimec Turisme, asegura que dentro del sector quienes van a sufrir las consecuencias de estas restricciones para hacer frente a la sequía serán los balnearios u hoteles con spa, cuyas aguas no sean medicinales. “Los hoteles comunes tienen sus piscinas como un servicio más, pero los spas que viven del agua. Tendrán problemas para desarrollar su actividad y volvemos a estar en una situación como la del covid”, asegura.

A través del equipo directivo de la patronal de las pimes catalanas reclamarán al departamento de Empresa del Govern facilidades para aprobar ERTEs. “Muchas empresas no puedan trabajar y el coste laboral es muy elaboradas. Sería una forma de apoyo desde la propia Administración, valorando que se trata de una emergencia climática”.

Tanto Latorre como Brasé recuerdan que ambos sectores siguen pagando las consecuencias de la pandemia y, pese a la vuelta a la normalidad, las empresas todavía están endeudadas y no tienen suficientes ahorros para impulsar las inversiones que requerirían los sistemas para optimizar el uso del agua.

Spa del hotel Dolce Sitges, uno de los municipios afectados por las restricciones. Dolce Sitges

En este sentido, Barsé pide poner el foco en los pequeños hoteles y alojamientos turísticos: “Hablamos de establecimientos familiares, la mayoría de lo que tenemos en el país, es muy difícil poder acceder a actuaciones que incidan directamente en la sostenibilidad de la gestión del agua”, dice en comparación a grandes cadenas de hoteles, con recursos suficientes para implementar sistemas de regeneración del agua.

Ambos empresarios exigen trabajar con datos específicos para poder determinar cómo y cuándo se malbarata más agua y así impulsar medias que incidan en la sequía. “Un gimnasio consume por persona, contando las duchas y el agua necesaria para el mantenimiento de toda la instalación, unos 60 litros, lo que equivale a una ducha en casa”, argumento Latorre.

El deporte náutico fluvial, en crisis

La abogada especializada en derecho deportivo sostiene que cerrar las duchas de los gimnasios no ayudará a reducir el consumo, dado que los usuarios optarán por ducharse en casa, donde probablemente se demoren más. Además, las instalaciones deportivas cuentan con sistemas de recirculación de agua, que la mantiene caliente, por lo que se desperdician menos recursos.

Por último, Brasé, también gerente de la Federación Intercomarcal de Hostelería, Restauración y Turismo, asegura que, quienes ya han sufrido las consecuencias de la sequía y seguirán sufriéndolas, son las empresas dedicadas a las actividades acuáticas en ríos y pantanos. “Hace dos años que no pueden trabajar. Han pasado de contratar a 10 personas en temporada alta a quedarse con 4”.

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