La inmobiliaria Urbas se acoge al concurso de acreedores de forma voluntaria

Su plan de reestructuración ha fracasado tras acumular una deuda superior a los 120 millones de euros

La compañía solicita el concurso de acreedores voluntario tras fracasar su plan de reestructuración y acumular una deuda superior a los 120 millones de euros, en un contexto de fuerte presión financiera y bloqueo judicial

La compañía solicita el concurso de acreedores voluntario tras fracasar su plan de reestructuración y acumular una deuda superior a los 120 millones de euros, en un contexto de fuerte presión financiera y bloqueo judicial

La inmobiliaria Urbas ha sido declarada en concurso de acreedores voluntario por el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Madrid, en una decisión que marca uno de los hitos más relevantes del sector empresarial en lo que va de 2026. La compañía, con décadas de trayectoria en infraestructuras, promoción inmobiliaria y servicios, enfrenta ahora un proceso concursal con un pasivo estimado en más de 120 millones de euros, según fuentes judiciales y económicas.

Este concurso de acreedores llega tras meses de dificultades financieras, negociaciones fallidas con acreedores y una prolongada suspensión de su cotización en bolsa, reflejando la complejidad del entorno económico que atraviesa Urbas.

El proceso concursal: voluntario pero inevitable

El concurso de acreedores de Urbas se declaró como voluntario. Es decir, a instancias de la propia compañía, solicitó formalmente el procedimiento ante los tribunales, según Público, después de que vencieran los plazos legales sin que hubiera sido posible homologar un plan de reestructuración acordado previamente con sus acreedores.

La Ley Concursal española contempla este mecanismo como una forma de ordenar la insolvencia, permitiendo a las empresas intentar una reorganización o, en su defecto, liquidar activos para pagar a los acreedores. En el caso de Urbas, según avanzaba Público, la decisión de acogerse al concurso voluntario responde a la imposibilidad de avanzar en un acuerdo definitivo con todas las partes implicadas, una situación agravada por objeciones de un fondo de inversión que poseía créditos contingentes sobre la compañía.

El tribunal mercantil, tal y como apuntaba Público, nombró como administradores concursales a los despachos Auren y Kepler Karst, encargados de supervisar el proceso, evaluar las cuentas y proponer alternativas junto con la dirección de la empresa. Esta figura es clave en cualquier concurso de acreedores, ya que actúa como intermediario entre la empresa en dificultades y sus acreedores, protegiendo los intereses de todos los implicados.

Falta de cuentas auditadas y suspensión en bolsa

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) suspendió la cotización de las acciones de Urbas en abril de 2025 después de que la empresa no presentara sus cuentas auditadas dentro del plazo legal, un requisito ineludible para las compañías cotizadas. Además, según Público, la firma auditora inicialmente encargada se negó a emitir el informe, lo que profundizó la desconfianza del mercado y de los acreedores.

Desde mayo de 2025, Urbas estuvo en proceso de negociación con sus principales acreedores para intentar alcanzar un pacto de reestructuración que evitara el concurso de acreedores. La empresa formalizó incluso un plan de reestructuración sin quitas, según Público, que contó con el apoyo de una mayoría de acreedores, en torno al 77% de la deuda nominal, y la adhesión de más de 50 entidades. Sin embargo, la oposición de uno de los grandes fondos acreedores paralizó la homologación judicial de este plan.

Sede de Urbas.
Sede de Urbas.

Reacciones en el mercado

Desde Urbas, siempre se ha defendido que el concurso voluntario no implica necesariamente el fin de su actividad, sino una opción para ordenar su reestructuración financiera y proteger los intereses de todas las partes implicadas. Su presidente, Juan Antonio Acedo, ha expresado a los compañeros de Público, la confianza para que la compañía pueda alcanzar un convenio con los acreedores que permita superar esta fase concursal sin tener que liquidar la empresa. 

Según sus declaraciones, Urbas aún cuenta con activos que pueden servir de base para negociar un acuerdo sostenible. Acedo señalaba a los compañeros de Público que, en caso de que el proceso concluya con éxito, podría plantearse dar un paso al lado de la dirección para facilitar la entrada de nueva financiación.

Impacto en el sector inmobiliario

El concurso de acreedores de Urbas se produce en un contexto en el que varias empresas del sector de la construcción y promoción inmobiliaria enfrentan tensiones financieras derivadas del encarecimiento de los costes de financiación, la ralentización de algunos proyectos y cambios regulatorios. Aunque no es el único caso reciente de insolvencia empresarial en España, sí representa uno de los más significativos por su envergadura y por el papel de Urbas en el mercado.

Si Urbas logra salir del concurso mediante un convenio de pagos sólido, podría sentar un precedente importante para otras compañías en situaciones similares. En caso contrario, la liquidación de activos podría tener efectos adicionales sobre proveedores, clientes y trabajadores. El desarrollo de este concurso de acreedores será, sin duda, uno de los procesos a seguir en 2026 por los analistas económicos y el mercado financiero español.

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