El enterrador del currículo

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A sus 30 años dirige Marketyou, una empresa que ha creado una herramienta para informatizar y agilizar el reclutamiento de personal. Desde su época de estudiante ya pulía su vena de empresario –llegó a vender antivirus propios a su universidad-- y el plan de negocios que diseñó con sus profesores lo llevó hasta la casa de los Black Eyed Peas

Pep Viladomat.

22 de marzo de 2012 (14:09 CET)

En apenas ocho meses ha pasado de ser un joven emprendedor que nunca había necesitado una entrevista de trabajo para conseguir un puesto a un experto en los procesos de reclutamiento de personal. Pep Viladomat, un inquieto barcelonés de 30 años, se encarga de llevar adelante un proyecto que heredó de otros dos empresarios amigos que conoció en la universidad.

No sabe exactamente cómo surgió la idea – “seguramente en una paella”, especula--, pero recibió el encargo de potenciar un proyecto que nació con 800.000 euros, que emplea a 11 trabajadores y que ahora busca tres millones de dólares para garantizar su continuidad y su expansión internacional.

“Las empresas gastan demasiado dinero y tiempo leyendo CV que dicen poco sobre las cualidades que se buscan en un trabajador. Nuestro producto, que está disponible en LinkedIn.com, encuentra los cuatro o cinco candidatos adecuados después de hacer un cuestionario de ocho minutos a cada aspirante. La herramienta fue desarrollada por una multinacional de Londres que hace test psicotécnicos con algoritmos complejos y muy eficientes”, explica Viladomat.

El producto ya ha sido comprado por grandes empresas como La Caixa, Caramelo, Warner Bross o Hero. “Es absurdo que las compañías se guíen sólo por un currículo para descartar un candidato. Un estudiante que se gradúa de una universidad tiene el mismo expediente que los otro 40 que han salido con él. Es necesario buscar otras cualidades clave, que no son las mismas para un teleoperador que para un creativo”, añade.

Emprendedor a los 18

Cuando el resto de sus contemporáneos probablemente se desvivían por asuntos más banales, a los 18 años, Viladomat creaba en su habitación un producto de seguridad que concibió para venderle a la Universidad Pompeu Fabra, donde estudiaba Ingeniería Informática. “En los primeros años hice programas de seguridad con algunos amigos y llegamos a vendérselo a la propia universidad”, relata.

Por su actitud inquieta, esa que cualquier universidad estadounidense desea potenciar entre sus estudiantes, Viladomat también participó en un proyecto llamado Soulme.com, que fue una competencia de Facebook en sus inicios y que logró adherir hasta 2.000 usuarios en su pocas semanas. “Como casi siempre en este tipo de proyectos, nos faltó dinero y caímos como muchos otros”, explica.

El joven catalán no dejaba de inventar y se fue a Londres a probar suerte. No trabajó de camarero como la mayoría de los jóvenes españoles que comienzan allí, sino que rápidamente fue contratado sin necesidad de entrevistas ni curriculum. “Los contactos de un proyecto siempre me han llevado a otros”, dice casi parrafraseando a Steve Jobs que animaba a los jóvenes a “conectar los puntos” de su trayectoria profesional.

Captador de recursos


En Reino Unido elaboró el centro de datos y estuvo encargado de diseñar la seguridad informática de la empresa Dotmobile, una telefónica que operaba sobre otras redes, que logró facturar 1,2 millones de euros y que finalmente fue comprada por Vodafone para destruirla.

También fue al IESE a hacer un MBA pero no terminó en la bolsa como la mayoría de sus compañeros, sino que participó en Reactable, un proyecto de tecnología de la Universidad Pompeu Fabra que lo llevó a codearse con grandes músicos y hasta terminó en la casa de uno de los integrantes de los Black Eyed Peas.

En su recorrido empresarial ha aprendido a pedir dinero para sus proyectos: los inversores quieren inyectar recursos en cosas realmente innovadoras y que puedan facturar más de 50 millones de dólares a partir de su tercer año. “Ahora también me fijo en estas cosas”, remata.
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