La rentabilidad de la vagancia

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Dos universitarios crean una web para que los estudiantes 'contraten' sus deberes a terceros

Carlo Espada e Íñigo Tallada, fundadores de Nohagasnada.com

22 de octubre de 2012 (21:54 CET)

La vagancia en los institutos y universidades puede llegar a ser un negocio muy rentable. Lo saben bien los dos estudiantes madrileños de administración de empresas, Carlo Spada e Íñigo Tallada, que apenas con 19 y 18 años, concibieron un modelo de negocio basado en los jóvenes que desean pagar a terceros para que le hagan los deberes.

“Sabemos que es un proyecto polémico, pero nosotros intentamos ver el negocio desde el punto de vista positivo: crea puestos de trabajo entre profesionales de todo tipo y también entre estudiantes que pueden sacarse un dinero extra por hacer trabajos”, explica Carlo Spada, uno de los fundadores de Nohagasnada.com, un proyecto que ha bautizado como “el eBay de los trabajos escolares”.

Los filtros

El sistema funciona a través de un registro. Una vez dado de alta, el usuario solicita el tipo de trabajo que necesita, la descripción, la fecha de entrega y la cantidad que está dispuesto a pagar. “Necesito un trabajo extenso, de unas 12-15 hojas sobre la guerra civil de Somalia. Las primeras hojas deben ser las causas, a continuación el desarrollo del conflicto y luego llevar a cabo en las últimas 2 hojas una reflexión sobre lo que se tendría que hacer en ese país para mantener la paz finalmente. No quiero un trabajo perfecto, pero sí bien hecho, de un 7-8”, explica Gonzalo Marques que ofrece 30 euros por el encargo.

El trabajo, solicitado para diciembre, ya ha despertado el interés de cinco candidatos que han postulado sus ofertas, algunas con errores ortográficos. “Hola. me encantaria (sic) hacerte este trabajo. Soy periodista y cursé una asigantura (sic) de conflictos internacionales donde tubimos (sic) que hacer trabajos muy similares a este (sic)”.

Para filtrar trabajos de mala calidad, los jóvenes empresarios pensaron en una estructura de control que detecta deberes copiados de internet a través de un software. Además, el equipo ha añadido un control adicional: un equipo de voluntarios (amigos, estudiantes sobresalientes y algún profesional) verifica la calidad de los textos entregados.

Inversión modesta

El proyecto ya cuenta con pocos días con más de 500 usuarios registrado con un promedio de una nueva incorporación cada 30 minutos. “En el instituto se compran más trabajos que en la universidad. Aunque hay muchos que piensan que no es ético, creo que el estudiante aprende al ver cómo otros resolvieron el trabajo que él no pudo hacer”, explica el propietario.

La página ejecuta el pago a través de Paypal –también se puede hacer a través de una cuenta bancaria-- y los solicitantes deben abonar el 10% del precio para publicar el anuncio. Los propietarios, que han realizado una inversión modesta, están convencidos del éxito del proyecto. Conocen bien el mercado y también pagaron por trabajos en el instituto.
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