Orsted gana otra batalla judicial a Trump y reanuda su proyecto de eólica marina
Equinor y Dominion Energy también han impugnado judicialmente la medida, mientras Iberdrola minimiza el impacto
Archivo – Parque eólico marino de Orsted.
Orsted podrá reanudar la construcción de su parque eólico marino Revolution Wind tras la paralización del proyecto por parte del Gobierno de Donald Trump. El Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia ha concedido a la energética danesa la medida cautelar que solicitó.
Revolution Wind, empresa conjunta entre Skyborn Renewables (propiedad de Global Infrastructure Partners) y Orsted, anunció el pasado 2 de enero su impugnación a la paralización de Trump en su ofensiva contra la eólica marina.
El organismo judicial ha validado la petición de la compañía en relación con la orden de suspensión del pasado 22 de diciembre emitida por la Oficina de Gestión de Energía Oceánica (BOEM) del Departamento del Interior.
Según ha explicado Orsted, la medida judicial permitirá que su proyecto «reanude inmediatamente las actividades afectadas mientras avanza la demanda subyacente que impugna las órdenes del Director de la BOEM de los días 22 de agosto y 22 de diciembre de 2025″.
Asimismo, la compañía danesa asegura que determinará la «mejora manera de colaborar» con el Gobierno de Estados Unidos para «lograr una resolución rápida y duradera».
En esta línea, el proyecto Revolution Wind reanudará las obras de construcción lo antes posible, «con la seguridad como máxima prioridad, y para entregar energía asequible y confiable al noreste» del país.
Se trata de un parque eólico marino de 704 megavatios (MW) que suministrará electricidad renovable a más de 350.000 hogares de Rhode Island y Connecticut.
El proyecto ya fue paralizado anteriormente, cuando en agosto de 2025 fue vetado por la Administración de Trump. Más tarde, en septiembre del mismo año, un juez dio la razón a la propietaria de las instalaciones. No obstante, Orsted cuenta con otro proyecto paralizado, el Sunrise Wind.
Equinor y Dominion impugnan junto a Orsted, Iberdrola minimiza el impacto
El Ejecutivo del país norteamericano anunció entonces la paralización de cinco parques eólicos argumentando motivos de «seguridad nacional» por posibles interferencias a los radares, pese a las autorizaciones iniciales que todos ellos habían recibido durante el Gobierno de Joe Biden.
Los proyectos afectados son Coastal Virginia Offshore Wind (Virginia), de Dominion Energy; Empire Wind (Nueva York), desarrollado por Equinor; Sunrise Wind y Revolution Wind (Nueva York y Rhode Island), de Orsted; y Vineyard Wind I (Massachusetts), propiedad de Iberdrola a través de su filial Avangrid.
Equinor y Dominion Energy también han reclamado judicialmente la suspensión de proyectos, mientras que Iberdrola se mantiene al margen por el momento y minimiza el impacto de la decisión de la Administración Trump alegando que sólo afecta a un 20% de su parque.
La compañía noruega anunció a principios de enero que había interpuesto una demanda civil ante el mismo tribunal pidiendo medidas cautelares. Equinor considera que la orden es «ilegal» y amenaza su proyecto.
Por su parte Dominion también demandó al BOEM y solicitó una orden judicial cautelar a finales de diciembre, si bien un juez federal de Virginia se pronunció al respecto y retrasó hasta el próximo 16 de enero la vista en la que se analizará la decisión.
Se trata de la mayor promotora, de origen estadounidense, y advierte que la suspensión de Trump es arbitraria e inconstitucional, además de suponerle un sobrecoste de cinco millones de dólares al día.
En lo que respecta a Iberdrola, la española cuenta con 44 de las 62 turbinas en total previstas para el proyecto ya operando, a las que se suman otras seis más para entrar en funcionamiento.
La compañía, copropietaria del parque junto a Copenaghen Infraestructure Partners, tiene así 50 turbinas instaladas sin más trabajos pendientes, por lo que la orden del Ejecutivo de Trump afecta sólo a las 12 restantes para completar el parque.
El parque cuenta con una capacidad total de 806 megavatios (MW) y ha supuesto una inversión total de 3.000 millones de dólares (unos 2.700 millones de euros).