Aplazar el pago de un préstamo, una opción poco recomendable

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La carencia en el pago de un crédito es una alternativa cómoda, pero incrementa el monto total a devolver

Economía Digital, con información de Help my Cash

La concesión de un préstamo depende del 'scoring' bancario.
La concesión de un préstamo depende del 'scoring' bancario.

Barcelona, 19 de febrero de 2017 (19:00 CET)

Conceder más créditos al consumo es uno de los objetivos de las entidades bancarias españolas, pues con estos productos pueden obtener una alta rentabilidad en un plazo no demasiado largo. Para alcanzar esa meta, los bancos han mejorado las condiciones de sus préstamos personales: importes más altos, intereses más reducidos y, sobre todo, mayor flexibilidad de devolución.

En ese sentido, varias entidades permiten que los titulares de sus créditos no tengan que pagar el coste de las mensualidades durante un tiempo o, dicho en términos técnicos, les dan la opción de disfrutar de un período de carencia. 

Contratar un préstamo que incorpore un período de carencia total o parcial puede ser muy cómodo, pues durante los primeros meses de vida del producto no será necesario abonar una parte o la totalidad del importe de las cuotas. Sin embargo, esa comodidad puede salir cara, especialmente si el tiempo en el que se aplica la carencia se alarga innecesariamente.

El arma de doble filo de la carencia de los créditos

Para conocer los pros y contras de contratar un crédito con carencia, primero hay que tener claro cómo funciona esta característica. Disfrutar de un período así significa que durante un tiempo determinado no hay que pagar mensualidades (carencia total) o que solo se deberán abonar la parte correspondiente a los intereses devengados (carencia parcial o de capital).

Por lo tanto, esta alternativa puede resultar muy útil si se han utilizado una parte de los ahorros para cubrir el coste de un proyecto y no se dispone de capital adicional para efectuar los primeros pagos del préstamo.

Actualmente, los créditos que incorporan un período de carencia son, sobre todo, los destinados a los universitarios. Los estudiantes que contratan estos productos no se tienen que preocupar por pagar las cuotas mientras están cursando sus carreras o postgrados.

Asimismo, los créditos para negocios con poco tiempo de vida también suelen incluir un período de carencia, para que el empresario o el autónomo pueda aplazar el reembolso hasta que tenga un nivel de ingresos adecuado.

Contratar un crédito con carencia puede ser muy útil en ciertos casos, pero también supone un coste adicional. Por ejemplo, con un préstamo de 10.000 euros a 60 meses con un interés del 8 % TIN, si se opta por una carencia total de un año, habrá que reembolsar un total de 12.690,86 euros, mientras que si se devuelve el préstamo en 60 mensualidades, habrá que abonar un total de 12.165,92 euros, es decir, 524,94 euros menos.  

¿Se puede aplazar el pago de una sola mensualidad?

Solicitar un préstamo con carencia, sin embargo, no es el único modo de cambiar la cantidad de dinero a pagar cada mes. Algunas entidades, por ejemplo, permiten aplazar puntualmente el abono de una mensualidad si cualquier imprevisto impide pagar la cuota a tiempo.

Es el caso de Cofidis, que incorpora un servicio de aplazamiento gratuito (Servicio Comodín) en todos sus productos y, también, en el Crédito Proyecto, un préstamo de hasta 15.000 euros con uno de los intereses más bajos del mercado: desde el 4,95 % TIN (5,06 % TAE).

 

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