El consejero delegado del Banco Sabadell, Jaime Guardiola (d), junto al presidente de la entidad, Josep Oliu (c), y el director financiero, Tomás Varela. EFE
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El banco presidido por Josep Oliu y el Santander son los que más expuestos a que Boris Johnson se convierta en primer ministro e imponga un Brexit sin pacto

Cristina Triana

Economía Digital

El consejero delegado del Banco Sabadell, Jaime Guardiola (d), junto al presidente de la entidad, Josep Oliu (c), y el director financiero, Tomás Varela. EFE

Madrid, 23 de julio de 2019 (04:55 CET)

La interminable crisis generada por el sí del Reino Unido al Brexit en 2016, entra este martes en un nuevo capítulo. La dimisión de Theresa May como primer ministro del Reino Unido y cabeza del partido conservador, salvo sorpresa, convertirá a Boris Johnson en el nuevo inquilino del 10 de Downing Street y en el político que tendrá que hacer real el adiós del Reino Unido a la Unión Europea.

Johnson ya ha adelantado que el divorcio será efectivo el próximo 31 de octubre y que a menos que los términos del acuerdo con Bruselas se modifiquen, la salida no se volverá a retrasar. Europa no parece muy dispuesta a dar su brazo a torcer, ante la amenaza de que una diáspora de países de la unión, por lo que la opción de que ella sea flexible no parece viable.

Este cambio de contexto abre otra vez un escenario de incertidumbre para la banca española, que hasta el momento siempre había confiado en una ruptura pactada que buscara aminorar el impacto económico que tendría una desconexión sin acuerdo; al que no solo están expuestos los bancos con marcas relevantes en el país -el Santander y Banc Sabadell-, sino también el resto de entidades financieras.

"Las consecuencias que el Brexit podría tener para algunas entidades españolas con alta exposición directa en el Reino Unido podrían producir efectos desestabilizadores en el conjunto del sistema bancario español", reflexiona Bankia en un documento para sus accionistas.

La falta de acuerdo no era el escenario central

Un Brexit sin acuerdo está lejos del escenario marco que esperaba el sector financiero, que siempre ha defendido que se lograría pacto y que, a pesar de la posibilidad de que Johnson tome el liderazgo del gobierno, todavía conservan la esperanza de que de alguna manera se pacte una hoja de ruta para el día después.

Fuentes del sector reconocen, sin embargo, que una de las pocas cosas positivas de que la crisis del Brexit se haya alargado tanto tiempo es que los bancos han podido preparar planes de contigencia para todos los escenarios; incluso para el peor posible, que es el que ahora parece que se avecina. 

Estos tres años de incertidumbre también han dado tiempo a los bancos para explicar bien sus riesgos que, en el caso de TSB, el banco británico de Banco Sabadell, se limitaría al impacto económico en la economía real, según ha defendido este mismo mes de julio ante sus inversores en renta fija.

"TSB tiene una exposición relativamente limitada al Brexit más allá de los impactos sobre la economía real dado el carácter doméstico de su actividad", explica el banco presidido por Josep Oliu. "Desde un punto de vista operativo, no presenta vulnerabilidad en términos de contratos existentes entre contrapartes, dependencia cruzada en las infraestructuras de mercados, dependencia en los mercados de financiación, etc", concreta el banco español.

En este mismo documento, el banco insiste en que el perfil de riesgo de TSB es bajo por su sólida posición de capital, con un ratio de solvencia de máxima calidad, el CET 1 Fully Loaded, del 19%, por su balance "equilibrado" entre préstamos y depósitos y por la estructura de su cartera.

Así, el Sabadell destaca que el 90% de la cartera de préstamos contaría con un LTV (Loan to value) del 44%, que mide la equivalencia entre el valor de tasación y el importe del crédito, y "con una exposición a Londres y a segmentos de mayor riesgo relativamente reducida", apunta. Una de las alertas que se ha lanzado sobre el Brexit es el posible impacto sobre el precio de la vivienda y se ha especulado con un posible derrumbe de los precios en la capital del Reino Unido.

No obstante esta apreciación, el Sabadell reconoce que el Brexit es una de las variables que podría condicionar la consecución de sus objetivos en 2019. 

TSB, que trabaja en un nuevo plan estratégico que se presentará en otoño, está saliendo este ejercicio de la crisis en la que se vio envuelto por los problemas tecnológicos en la migración de la plataforma. Banco Sabadell, tal como ha explicado su presidente, no descarta impulsar una integración del británico con algún competidor en el futuro. En España, el banco ultima la venta de su promotora a Oaktree.

Santander y el 20% de sus beneficios

El banco presidido por Ana Botín también mira con recelo hacia un Brexit sin acuerdo y lleva advirtiendo meses a sus inversores sobre el riesgo para el banco de esta posibilidad, por la alta exposición que tiene en el país. En el primer trimestre, Reino Unido generó más de un 20% del beneficio total del grupo y expone a esta economía una parte importante de su cartera de crédito.

"A 31 de diciembre de 2018, Europa continental representaba aproximadamente el 43% de la cartera total de préstamos del grupo (España representaba un 23%), mientras que el Reino Unido (donde la cartera crediticia está compuesta principalmente por créditos  hipotecarios), suponía el 29%", apuntaba el banco el pasado mes de abril.

Respecto al impacto del Brexit, el Santander hacía referencia las expectativas del Banco de Inglaterra. "El gobernador del Banco de Inglaterra advirtió que una salida sin acuerdo podría derivar en inestabilidad financiera, fuerte caída de los precios inmobiliarios, más desempleo, menor crecimiento, más inflación y subida de tipos de interés", relata en su folleto continuado.

"Aunque ya se ha aprobado legislación transfiriendo normas de la UE a normas de Reino Unido, persiste incertidumbre en cuanto a los entornos jurídicos y regulatorios en los que operarán las filiales del grupo en Reino Unido cuando dicho país ya no sea miembro de la UE, y el marco en que se producirá el negocio bancario transfronterizo tras el Brexit", añade el banco.

A BBVA también le preocupan las relaciones transfronterizas tras la ruptura entre Reino Unido y la Unión Europea. Puede que no tenga un banco en el país como el Santander o Banco Sabadell, pero sí cuenta con una fuerte actividad. "El grupo tiene importantes operaciones transfronterizas vigentes con Reino Unido, especialmente con bancos y otras instituciones financieras", revela.

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