El Ibex se sobrepone a los rumores y la volatilidad y gana un 2,53%

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EUROPA, CONTRA LA PARED

Última sesión del año

13 de septiembre de 2011 (11:35 CET)

Locura en las bolsas, que tras un ejercicio de impotencia y debilidad que les ha llevado a marcar nuevos mínimos del año casi sin resistencia han terminado la sesión al alza y con fuerza. Empezaron a hacerlo a media sesión, tras las filtraciones de que Merkel y Sarkozy comparecerían conjuntamente con el objetivo de defender públicamente a Grecia.

Luego esta aparición fue desmentida, pero la apertura traquila en Wall Street y la firmeza de Merkel en la defensa de Grecia y del euro han dado fuerza a los compradores para tomar algunas posiciones. Aunque son tantos y tan potentes los frentes abiertos que los inversores se han retirado a su particular esquina del ring tras tirar la toalla, las bolsas han cambido de rumbo y ahora suben si excesos a la espera de acontecimientos.

De hecho, la sesión ya empezó con una reacción técnica, provocada más que nada por la reacción de última hora anoche en Wall Street. Los índices norteamericanos cerraron ligeramente en positivo y Europa agradeció el detalle en los primeros minutos de sesión con una subida que en el caso del Ibex llegó a ser del 1,5%. Pero el avance apenas duró 40 minutos.

Es el tiempo que tardaron los inversores en comprobar que el incendio no sólo continúa, sino que gana intensidad. El banco francés BNP se ha encargado de recordar a los inversores que la situación es desesperada. Con una enorme exposición a la deuda pública, el gigante francés ha llegado a caer otro 10% -ayer cayó incluso más- y arrastra a todos los mercados europeos. Société Générale pierde otro 4%. La lectura está clara: el sistema financiero del segundo país más fuerte del euro está muy tocado, lo que avala la posibilidad de una rebaja inminente del ráting de los grandes bancos galos. Pero en una bolsa de locos, ambas entidades han terminado subiendo con fuerza en una jornada de extraordinaria volatilidad.

El otro gran foco de atención es Italia. Su prima de riesgo se ha llegado a disparar por encima de los 400 puntos básicos aunque luego ha reculado hasta los 393 puntos. El mercado empieza a descontar que Moody’s puede rebajar el rating del país, lo que podría ocurrir en cuestión de días. De momento, tras pagar los intereses más altos desde la implantación del euro en una subasta de títulos a cinco años, Italia ha pedido a China que compre su deuda en una petición de ayuda desesperada.

Mientras, la situación de Grecia es un avispero. La canciller Merkel ha tocado a rebato para demostrarle al mundo que el país heleno no va a ser abandonado. El problema es que el FMI va a verificar una cuentas que casi nadie se cree y de su informe depende que Grecia reciba el segundo paquete de ayudas que necesita para pagar los gastos corrientes de dentro de un mes. Y el dinero, miedoso por naturaleza, se quita de en medio por si acaso.

Máxima debilidad

Así se entiende que en cuestión de dos horas el Ibex haya cambiado una ganancia del 1,5% por un descenso del mismo calibre para luego volver a las ganancias, que se han quedado en el 2,53% al cierre. Al menos ha reaccionado cuando las ventas han puesto en peligro la cota de los 7.500 puntos. Ahí ha salido algo de dinero, pero la sensación de debilidad es estremecedora. Es lo que ocurre cuando hasta Obama se refiere específicamente a los problemas de España e Italia o cuando empieza a quedar claro que los problemas de financiación del sector financiero son una realidad tangible.

En el Ibex, BBVA y Santander han liderado las subidas del índice, con un avance del 5% y del 4,33%, respectivamente, seguidos por Caixabank y Mapfre. Otros dos pesos pesados como Telefónica e Iberdrola han ganado en torno al 3%.

En el mercado de deuda, las tensiones disminuyen. La rentabilidad del bono español a 10 años ha llegado a situarse por encima del 5,4%, un nivel que empezaba a ser de nuevo muy preocupante. El diferencial con Alemania se ha ido hasta los 370 puntos básicos, con el bund clavado en zona de mínimos históricos haciendo valer su condición de refugio. Luego se ha relajado claramente hasta los 360 puntos.  Mientras, el euro sufre para mantener los 1,36 frente al dólar.
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