Fainé reclama confianza en España para que los bancos puedan ayudar más

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RESULTADOS

Nin (Izq.) y Fainé en la presentación de resultados | IGV

25 de abril de 2013 (13:51 CET)

Las entidades financieras están sufriendo con intensidad la actual situación económica. Son objeto de la crítica contundente por parte de las plataformas sociales, y son sometidas a las exigencias de las autoridades europeas y de los distintos reguladores.

Deben cumplir con los requisitos de Basilea III, que obliga a provisionar para lograr exhibir recursos propios de máxima calidad, el core capital, --CaixaBank presenta un 10,6%-- y están obligados, porque esa es su misión, a conceder créditos, a insuflar gasolina en la economía real, para que pueda reflotar.

De todo ello, se ha responsabilizado este jueves el presidente de CaixaBank, Isidro Fainé, que ha pedido confianza en España, destacando los aspectos que comienzan a ser positivos, para que se genere una dinámica que favorezca la salida de la crisis. Con la íntima relación que se ha producido entre deuda soberana y entidades financieras, la confianza en España supondrá también una mejora de la situación de las entidades, que repercutirá a medio plazo en el ciudadano. Esa es la posición de Fainé.

Coste justo del capital

Fainé ha reclamado, en la presentación de los resultados del primer trimestre de 2013 de la entidad financiera, un coste "justo" para el capital, en el contexto de limitación de intercambio de capitales en los mercados. Esa es una de las reclamaciones de las entidades, un paso previo y necesario, para poder ofrecer el ansiado combustible crediticio.

Según el directivo, el “coste de capital debería estar en los libros como el coste salarial, e igual que el salario debe tener un precio justo, el coste de capital también debería ser justo”.

Maximizar el beneficio


La afirmación de Fainé llega con la presentación de resultados de la entidad. En el primer trimestre de 2013, CaixaBank ha ganado 335 millones, frente a los 48 millones de hace un año, tras la integración de Banca Cívica y Banco de Valencia. Fainé, muy consciente de que las cosas han cambiado, y de que la entidad catalana es ahora un banco que debe dar beneficios, ha asegurado que “el objetivo es maximizar el beneficio y el dividendo del grupo, porque es de donde se nutre la obra social".

Los números, por tanto, son positivos, tras las adquisiciones e integraciones de CaixaBank, que, en los próximos meses, “se volcará” en Banco de Valencia, cuyo negocio ya ha incorporado. La integración tecnológica se completará en julio.

Apartar a los "cenizos"

Pero, al margen de los resultados, de mostrar el liderazgo de la entidad en el conjunto de España, líder en los productos de banca minorista –nóminas, pensiones, seguros de ahorro, planes de pensiones-- Fainé ha insistido en que un directivo financiero debe ser ahora “optimista”, porque los “cenizos” no llevan a ninguna parte.

El descenso de la prima de riesgo española es un primer síntoma, importante, y que puede ser decisivo, según Fainé. Pero hay otros factores, como el crecimiento de las exportaciones. El problema, para el presidente de CaixaBank, es que no se puede hacer todo, ni pedir todo, al mismo tiempo.

No todo a la vez

Y, en relación a esa petición de “confianza”, Fainé considera que los bancos ya están ofreciendo créditos. CaixaBank ha aumentado un 30% los créditos a medianas y pequeñas empresas, de hasta 25.000 euros. Pero recuerda que no se puede exigir un control de la morosidad, una mayor provisión de capital, para cumplir con Basilea III y, al mismo tiempo, reclamar que fluya el crédito.

Fainé entiende que el proceso de desendeudamiento de las empresas y las familias españolas es positivo, pero que nada podrá ser inmediato. Lo importante para Fainé es que se asuma que “hacen falta reformas, que se deben aplicar”.

El directivo sigue empeñado en “vender” España, destacando los factores positivos de la economía española. Sólo así se podrá iniciar un cambio real en el conjunto del país, a pesar de que este mismo jueves se ofrecían los datos de la EPA, con más de seis millones de personas sin trabajo.
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