La esperanza de España: que Alemania vaya mal

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RECESIÓN EUROPEA

La canciller alemana, Angela Merkel

13 de enero de 2013 (17:07 CET)

Los datos siempre se pueden interpretar. Pero es cierto que los datos son tangibles. Hoy y ahora la situación permite una determinada actuación. Y lo que ha ocurrido en los últimos días, desde el inicio del 2013, permite algunas aseveraciones.

La prima de riesgo de España, la que compara el bono a diez años con el bono alemán, ha registrado una gran mejora, con más de 60 puntos. Y se ha situado en 330, el nivel más bajo desde marzo de 2012. Lejos quedan los máximos que se alcanzaron en julio pasado, cuando se situó en 638 puntos, que dejó a España al borde del rescate.

De forma paralela, beneficiadas por esa relajación de los mercados, las empresas españolas han captado 7.250 millones de euros en los mercados de deuda en las dos primeras semanas de 2013. Han aprovechado la coyuntura el BBVA, Banco Popular, Telefónica, Gas Natural, Caixabank, Bankinter, Banco Sabadell y Red Eléctrica, con rentabilidades, incluso, por debajo de los tipos de interés de los bonos soberanos.

El bono a diez años, por debajo del 5%


Y el Tesoro, siguiendo una estrategia clara que trata de aprovechar la relajación de los mercados para ahuyentar la posibilidad del rescate, también ha logrado sus objetivos. Ha colocado, en este inicio de año, 5.820 millones de euros, con una demanda que duplicó la oferta. Eso logró que el bono a diez años, el pasado jueves, se situara por debajo del 5%, el mínimo en diez meses.

¿Está España, por tanto, solventando el primer paso para poder salir de la crisis? Porque la obsesión del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, está justificada. Todo pasa por mejorar la situación de la deuda española, y relajar la presión de los mercados. Sin esa primera posibilidad, la recuperación económica se aleja.

La respuesta a esa pregunta no depende de la propia actuación del Gobierno español. Depende, en gran medida, de lo que ocurra en Alemania. Los expertos, por tanto, enfrían las expectativas, y siguen recordando que lo que ha ocurrido, desde el comienzo del año, es coyuntural, pese a las declaraciones de intenciones de los dirigentes europeos o de personajes que se han convertido en determinantes, como el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, que ha afirmado que la salida de la crisis se producirá a finales de 2013.

La Unión Europea, en función de Alemania


La reflexión generalizada es que, si hablamos de España, lo mejor que le puede pasar “es que a Alemania le comiencen a ir peor las cosas”. Es decir, cuanto peor le vaya a Alemania, “mejor a España”. El economista de la UB, Gonzalo Bernardos, se refiere, con esas afirmaciones a la necesidad de que toda Europa, forzada por Alemania, se vea en la necesidad de flexibilizar los plazos para reducir el déficit, una medida que beneficiaría de forma extraordinaria a España. Y si fuerza Alemania esa medida será porque ve amenazado su crecimiento. De hecho, todas las previsiones indican que Alemania podría entrar en recesión en 2013.

Bernardos hace meses que defiende en esa línea de pensamiento, ratificada ahora por el propio FMI, que ha admitido el error de reducir el déficit de forma brusca, justificando esa decisión en los famosos multiplicadores, en un fallo en los cálculos. Es decir, que la reducción brusca del gasto público no ha provocado que la falta de crecimiento se compense a través de la inversión privada, que podría tener mayores incentivos, tras obtener una  mayor confianza.

La amenaza se mantiene

Otros economistas, como José Carlos Díez, de Intermoney, también han  tratado de bajar el balón al suelo, y pensar con más calma. La idea de Díez, reflejada en su blog, es que la euforia de los mercados no explica una mejora real de la economía. Las empresas españolas, en todo caso, han ganado tiempo, buscando financiación ahora, pero, según Díez, la amenaza se mantiene.
 
La sospecha de este economista se basa en la propia emisión del Tesoro. “La subasta fue muy bien, con fuerte demanda, pero se emitió un bono a 5 años con la misma demanda que tuvo en la subasta de noviembre y el Tesoro decidió adjudicar 1.000 millones menos que en noviembre. La explicación es que pudieron tener la tentación de sacar menos papel para favorecer una mayor bajada de la prima de riesgo”.

La idea es que no es bueno que un país “sometido a una restricción de financiación externa”, acabe priorizando “el precio antes que la cantidad”.

¿Quita de la deuda?


Bernardos insiste en que “las declaraciones optimistas están bien, pero no se ha solucionado nada, las políticas de reducción del déficit siguen castigando a los sectores sociales más débiles, y la situación, como se comprueba en Portugal ahora, sigue siendo muy dura”.

Y según Díez, todavía no se ha decidido asumir el reto, y es que la actual crisis es, principalmente, una crisis de deuda. Y sin crecimiento no se pueden devolver las deudas, a menos que se planteen reestructuraciones o quitas. Su conclusión es demoledora. “Siento decir que esto es una crisis de solvencia, que cada día que pasa con recesión la solvencia empeora y las quitas y las reestructuraciones serán mayores”.

El economista de Intermoney señala, como Bernardos, que los indicadores macroeconómicos no invitan al optimismo. “Son cada día peores y nuestros responsables de la política económica dicen que cada día van mejor y los mercados les aplauden. Pero nos despertaremos y la caída será mucho más fuerte que la del año pasado por estas fechas”.

La calma "excesiva" de los mercados


Daniel Pingarron, analista de IG, ha analizado esas variables macroeconómicas. Y en su valoración de lo que ha sucedido en los últimos días indica que se ha producido “un claro enfriamiento de la economía europea, especialmente, de la alemana, que es la que más se desvía de su ritmo medio de los últimos trimestres, y una inflación que en breve se situará por debajo del nivel de vigilancia del BCE (2%)”.
 
Para Pingarrón, la calma de los mercados “es excesiva”, pero admite que podría no ser necesario que se active el programa de compra de deuda del BCE, con el que Mario Draghi ha acabado solventando, por el momento, la situación.
Para España es fundamental que esos mercados permanezcan así. En 2013 el Tesoro debe colocar 230.000 millones, una  cifra que sería un 8 % menor a los 249.635 millones emitidos durante el ejercicio 2012.

Alemania, exporta menos


Pero la clave la tiene Alemania, y su cancillera, Angela Merkel, que está sometida a una gran presión y que prepara con intensidad las elecciones, en la que podría peligrar su reelección.

El hecho es que para España, de forma perversa, las cosas podrían ir mejor, porque, siguiendo la tesis de Bernardos, la situación alemana se complica. Las exportaciones alemanas se estancaron a finales de 2012. Las exportaciones al área del euro descendieron un 5,7%, hasta los 35.000 millones de euros, mientras que los envíos a los países de la UE que no pertenecen a la eurozona cayeron un 0,6%, hasta los 18.000 millones. Y las exportaciones a terceros países no están compensando estos descensos.

Todo pasa por una relajación en los plazos. No por un cambio de las políticas de reducción del déficit, que nadie discute, sino por una reducción más pausada, más digerible. La Comisión Europea establecerá en febrero si modifica los objetivos de déficit, especialmente el de España. La situación casa en gran medida con la lógica: en una economía europea tan relacionada, que la periferia no se suma en la depresión irá en beneficio del corazón europeo. Y, por tanto, del conjunto de la UE. Pero...la lógica y los intereses políticos muy a menudo no van en la misma dirección.
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