La falta de acuerdo entre Castells y Marín bloquea el convenio de TV3

stop

PARÁLISIS DE 6 MESES A LA ESPERA DE UN INFORME

15 de septiembre de 2010 (20:19 CET)

Los aproximadamente 1.700 empleados de TV3 inician sus elecciones sindicales con una incógnita clave: saber si su sueldo será finalmente el pactado con la empresa (la Administración, a la postre), o si se recorta. Todo está pendiente de un informe solicitado al Departament d'Economia i Finances, que preside Antoni Castells, en marzo pasado, hace casi seis meses.

La negociación del convenio de TV3 se cerró con un principio de acuerdo entre las partes. Este pacto, no firmado oficialmente, incluía, por ejemplo, un aumento de salario equivalente al 2% además de otras mejoras sociales.

Todo hubiera quedado así si un mes más tarde, en mayo, no se hubiese producido el cambio de opinión gubernamental, tanto en Madrid como en Catalunya, respecto a los sueldos públicos. Se decidió un recorte global equivalente a un 5% de las nóminas, lo que en Catalunya se extendió también a lo que en lenguaje administrativo se llama las empresas periféricas, es decir, aquellas que como la educación o la sanidad concertadas, dependen de las arcas públicas.

El recorte se aplicó puntualmente a los empleados de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA), el ente que actualmente preside Enric Marín, administra tanto la televisión pública catalana como las emisoras de radio o los portales de Internet de titularidad de la Generalitat. Pero no fue así con TV3.

La situación de los trabajadores de TV3 quedó en otro plano ya que al ser una sociedad mercantil existen dudas sobre si la reducción salarial se debe aplicar igual que a las entidades de titularidad directa de la Generalitat, según Roser Mercader, del comité de empresa y delegada de CCOO.

Pero aún se produjo un nuevo elemento paralizador: el pacto conseguido entre las partes durante la negociación del convenio tenía categoría de principio de acuerdo, no era un compromiso cerrado oficialmente. Para ser firmado con todas las de la ley, se precisaba un informe del departamento de Economia i Finances que preside Antoni Castells, según los sindicatos.



Desde la conselleria se puntualiza que “lo que se firmó en marzo [el principio de acuerdo del convenio] tiene desde junio otra consideración”. ¿Porqué? Un acuerdo de gobierno ha hecho que la Generalitat recortara un 5% el importe del salario de los empleados. Para aquellas empresas que tuviesen pactados acuerdos anteriores, se ha establecido que el llamado capítulo 1 (el que incluye los gastos de personal) no crezca nominalmente más del 0,3%.

Eso permite que las sociedades afectadas, como en su caso TV3, puedan recortar sus presupuestos con una cantidad equivalente al recorte general, aunque lo realicen de forma que el descuento afecte a otras partidas. En este sentido, el visto bueno a la política salarial de TV3 depende, según Economia i Finances de un informe de la Corporació que justifique la fórmula adoptada. Simple y llanamente: es la CCMA la que tiene que hacer el informe.

Y aquí viene lo kafkiano. Consultada la Corporació, la respuesta es que quien debe hacer el informe es el departamento presidido por Antoni Castells. Uno por otro....

En ese contexto, los representantes de los trabajadores de TV3 consideran que si al finalizar el año no se ha realizado el informe preceptivo, el convenio entraría plenamente en vigor al entender que la no emisión del polémico informe como “silencio administrativo”.


La ex directora general de la CCMA, Rosa Cullell, aseguró diversas veces a los representantes de los empleados que el convenio se firmaría sin problemas, según el comité. En el mismo sentido se pronunció la directora de TV3, Mònica Terribas, que en una asamblea retransmitida por Internet, dijo que el convenio saldría adelante.

Lo más curioso del tema es que los 1.700 trabajadores de TV3 cobran desde abril de manera regular el incremento del 2% pactado, aunque su carácter, de momento, sea provisional.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad