La gran banca rechaza quedarse 350 oficinas de CatalunyaCaixa

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El FROB recibe un ‘no’ de Caixabank, Santander y BBVA como respuesta a su propuesta de vender la red de sucursales situadas fuera de Catalunya

Interior de una oficina de CatalunyaCaixa

01 de abril de 2014 (21:23 CET)

El proceso de privatización de CatalunyaCaixa apunta hacia un nuevo fiasco aunque su máximo accionista la haya troceado para venderla. Caixabank, el candidato mejor situado hasta la fecha para hacerse con el control de 350 oficinas del grupo nacionalizado situadas fuera de Catalunya, se resiste a presentar una oferta. De hecho, la respuesta que ha llegado al cuartel general del FROB (organismo del Estado que controla la entidad) es que ese negocio “no interesa”, aunque Santander y BBVA han adelantado de manera oficiosa su nulo interés por esa red.

La venta de las oficinas que están fuera de Catalunya (legacy) de la entidad que dirige Carlos Pla se activó in extremis en febrero pasado. El objetivo era formalizar el proceso esta primavera para adelgazar la entidad y reanudar la privatización, que acumula un retraso de cinco meses.

La entidad que preside Isidro Fainé tampoco parece muy entusiasmada con el resto del negocio en la propia comunidad autónoma catalana. A medida que sus especialistas realizan los cálculos del coste de integración que supondría la absorción del negocio puramente catalán disminuye el interés por la antiguas Caixa de Catalunya, Caixa de Manresa y Caixa de Tarragona. Fuentes próximas al FROB dan por sentado que Caixabank presentará oferta, pero no necesariamente con ánimo de adjudicarse el banco público en el proceso.

Dificultades de venta

El no de Caixabank deja pocas puertas abiertas al traspaso de la red de sucursales en su integridad. BBVA y Santander tampoco prestan demasiada atención, aunque aún no han definido su postura de manera oficial al fondo gubernamental. Así las cosas se prepara ya el troceo del troceo. Es decir, las oficinas se agruparán en paquetes más pequeños y se ofrecerán a bancos menores. Si estas negociaciones también fallan se procederá a su liquidación.

La zona legacy acumula activos tasados en 20.000 millones. La presencia más relevante está en las comunidades de Madrid y Valencia, con 75 y 56 oficinas respectivamente. La otra zona de expansión para la entidad catalana nacionalizada fue Andalucía. Las tres territoriales generarían redundancias con la red actual de Caixabank, que ha crecido en esos mismos territorios tras la absorción de Banco de Valencia y Banca Cívica (a la que pertenecía Cajasol).

Una red menguante

Parte de esta red se liquidó a finales de año pasado, una vez se aprobó el expediente de regulación de empleo que rige en CatalunyaCaixa. En su época de apogeo, los tentáculos de la caja fundada por la Diputación de Barcelona fuera de su territorio natural ascendían hasta las 400 oficinas.

El FROB mantendrá los canales abiertos con los tres grandes grupos, tanto para definir el futuro de la red como para decidir si se lanza a una tercera privatización. El fondo gubernamental cuenta con el compromiso de varios fondos internacionales para estudiar la oportunidad. CatalunyaCaixa logró beneficios en 2013 por primera vez desde la intervención del Banco de España. Tras recibir saneamientos de 14.000 millones, según el ministro Luis de Guindos, el resultado tuvo un saldo positivo de 540 millones.
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